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miércoles, 23 de abril de 2025

El INAH contribuye a la memoria de la humanidad con donación de libros a la Bibliotheca Alexandrina


El repositorio, que posee una arquitectura circular en honor a Ra, dios del Sol en el antiguo Egipto, y se ubica frente a las costas del mar Mediterráneo, en el mismo lugar que su antecesora, recibió el 19 de febrero de 2025 un total de 31 libros

Tres repositorios del instituto que forman parte de la Red de Bibliotecas y Archivos del Centro Histórico de la Ciudad de México enviaron ejemplares

Se eligieron títulos que dieran una idea de lo que es la cultura mexicana y mostrarán las funciones sustantivas de la dependencia

La destrucción de la antigua Biblioteca de Alejandría, creada en la época helénica con el fin de concentrar todos los saberes de la humanidad, constituyó una de las mayores tragedias para el patrimonio científico y literario. Sin embargo, la noble misión de este faro de conocimiento renació en 2002 con la Bibliotheca Alexandrina, la cual recientemente recibió una donación de cinco ejemplares a su acervo, por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El repositorio, que posee una arquitectura circular en honor a Ra, dios del Sol en el antiguo Egipto, y se ubica frente a las costas del mar Mediterráneo, en el mismo lugar que su antecesora, recibió el 19 de febrero de 2025 un total de 31 libros, a través de la Red de Bibliotecas y Archivos del Centro Histórico de la Ciudad de México (RBACH), que respondió a la convocatoria de la Secretaría de Relaciones Exteriores y de la embajada de México en el país africano, lanzada en agosto de 2024 para donar material documental.

Tres bibliotecas del INAH, órgano de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, participaron en esta iniciativa, que se difunde en el marco del Día Mundial del Libro y el Derecho de Autor, celebrado cada 23 de abril e instituido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Se trata de la Biblioteca Jorge Gurría Lacroix, de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, con los títulos Pátzcuaro. Zona de Monumentos Históricos (2014) y Camino Real de Tierra Adentro (2006); de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), con Medio siglo de historia: la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía “Manuel del Castillo Negrete” (2017), y de la Biblioteca Constituyentes de 1917, del Museo Casa de Carranza, que aportó Vida y obra de Venustiano Carranza (2013) y Museo Casa de Carranza: historia y legado (2016).

Sobre la curaduría de los títulos, la subdirectora de Investigación de la Biblioteca Jorge Gurría Lacroix, Julieta García García, explicó que se tomaron en cuenta los siguientes factores: dar tanto una idea de la cultura mexicana, más allá de un estudio monográfico, como de las funciones sustantivas del INAH.

La jefa de Biblioteca del Centro de Documentación y Archivo de la ENCRyM, Alicia Ramírez Arriaga, consideró que la aportación es muy importante, ya que uno de los objetivos del INAH es la difusión y la formación de profesionales, “entonces, en el caso de nuestra escuela, el libro que mandamos busca sembrar esa curiosidad sobre lo que se hace en el país y en el instituto”.

A su vez, la encargada de Biblioteca en el Museo Casa de Carranza, Rocío Sánchez Hernández, destacó que, así como el INAH repatria bienes culturales desde el extranjero, también proyecta su labor a todo el orbe, ya sea de las memorias que contribuye a resguardar, del patrimonio que preserva y de las acciones de difusión y atención a públicos que emprende.

“No conservas lo que no conoces, y aunque sea una donación a un país lejano, compartimos conceptos de cuidado del patrimonio”, coincidió Julieta García.

Sánchez Hernández detalló que la Bibliotheca Alexandrina tiene capacidad para albergar más de 20 millones de volúmenes, aunque se encuentra apenas a menos del 10 por ciento de su capacidad. Asimismo, sus salas pueden atender a dos mil usuarios de manera simultánea y sus tres museos (de Historia de la Ciencia, Antigüedades y Manuscritos), ofrecen actividades culturales como música, teatro, danza y una feria del libro.

La memoria documental del Centro Histórico de la Ciudad de México

Alicia Ramírez Arriaga explicó que RBACH nació con el objetivo de hacer comunidad dentro de las bibliotecas y archivos para interactuar a través de sus servicios, usuarios y acervos. Se conforma por más de 80 repositorios públicos y privados, entre ellos los archivos General de la Nación e Histórico del Arzobispado de México, el Centro de Documentación del Museo de Arte Popular y las bibliotecas Legislativa de la Cámara de Diputados y Miguel Ledo de Tejada, por mencionar algunos.

Formalizada el 9 de septiembre de 2014, la red resguarda más de tres millones de obras; es coordinada por la responsable de la Biblioteca y Acervo Histórico de la Lotería Nacional, Iriana Prado Paniagua, e integra siete mesas de trabajo: capacitación, divulgación, patrimonio documental, gestión financiera, tecnologías de la información, vinculación y cooperación, así como legislación.

Por parte del INAH, participan, además de los acervos citados, la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia ‘Dr. Eusebio Dávalos Hurtado’ y el Archivo Histórico y la Biblioteca Pedro Bosch Gimpera del Museo Nacional de las Culturas del Mundo.

“Formar parte de estas redes no solamente visibiliza al INAH, sino también a las personas que conformamos el instituto y trabajamos en colaboración con otras instancias, lo cual es muy enriquecedor”, concluyó Rocío Sánchez.

miércoles, 9 de abril de 2025

Manuel Gándara Vázquez, un innovador de la comunicación en el patrimonio cultural


Manuel Gándara sabe de lo que habla, pues desde hace 25 años dirige un proyecto sobre divulgación de la arqueología,
                               

  • Consciente de la fragilidad de esta herencia, el arqueólogo es pionero en el uso de las nuevas tecnologías para su registro y divulgación
  • Desde hace 25 años dirige un proyecto de ‘interpretación temática’ con el cual se desarrollan materiales para museos y sitios arqueológicos

En agosto de 2024, el antropólogo Manuel Gándara Vázquez (Cuernavaca, Morelos,1952) se convirtió en el primer galardonado con la presea “Manuel del Castillo Negrete”, conferida por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Entre otros, el investigador especializado en arqueología y nuevas tecnologías tiene un mérito indiscutible: saber comunicar los valores del patrimonio cultural.

Entrevistado en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), donde es profesor-investigador en su posgrado de Museología, desde 2011, el experto aborda el concepto de la fragilidad de esta herencia, el cual, a su parecer, “no hemos sabido transmitir del todo”, de ahí la necesidad de formar intérpretes del patrimonio.

“Me gusta hablar de nuestro parecido con los forenses. Imaginen la clásica novela negra, ¿qué pasaría si, los mayordomos, preocupados más por el desorden, limpiarán la escena del crimen y sólo entregaran al detective trapos manchados de sangre y una bolsa con tierra del jardín? En pocas palabras, destruirían la evidencia. En el centro, lo que hacen los arqueólogos es la asociación de las cosas con el contexto, y eso es fragilísimo. A veces, la gente actúa con la mejor de las intenciones, y lo que trae es destrucción”.

Gándara sabe de lo que habla, pues desde hace 25 años dirige un proyecto sobre divulgación de la arqueología, una estrategia de comunicación denominada ‘divulgación significativa’, basada en la ‘interpretación temática’, la cual se utiliza a fin de desarrollar materiales para museos y sitios patrimoniales.

"Tenemos alrededor de 60 mil sitios, oficialmente registrados, pero, simplemente el estudio del Proyecto Atlas Arqueológico, el cual dirigió Enrique Nalda en los años 80 del siglo XX, indicó que tenemos más de 250 mil sitios de gran tamaño. Por cada uno de ellos, se calcula que existen otros cuatro, de carácter agrícola, menores, que lo sostienen. Hablamos de más de un millón ahora, si sumamos los sitios litorales, es decir, los naufragios; los coloniales; aquellos de materia prima, por ejemplo, las minas de cobre en Michoacán, tenemos más de 1 millón 250 mil sitios. Y para cuidar de este universo tenemos una cifra muy inferior de arqueólogos y otros especialistas" comentó Gándara en primera instancia a lo que siguió explicando. "Pero hay otro número que es el que me gusta también relatar: 12 millones de personas visitan nuestras zonas arqueológicas anualmente, si el 0.1 por ciento de ellos nos ayudará a conservar el patrimonio, tendríamos alrededor de 12 mil nuevos aliados cada año. Pero esto requiere una adecuada divulgación del patrimonio”.

Desde joven, pese a la insistencia de su padre, el abogado Manuel Gándara Mendieta, para que estudiara Derecho y se decantara por la política, mostró inclinación por la arqueología, e ingresó a la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), en sus instalaciones en el Museo Nacional de Antropología, centro educativo que condujo de 1985 a 1989, ya instalado en Cuicuilco.

Recuerda que, en 1983, siendo el responsable de los cursos de técnica arqueológica de campo, la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) tuvo un logro importante: el derecho a investigar, ya que “antes, los alumnos eran los peones de los proyectos del INAH. Ganamos que la institución reconociera que teníamos iniciativas legítimas, destinadas a que los estudiantes obtuvieran las habilidades requeridas, conforme los semestres en curso”,resalta Gándara.

Sin embargo, un año después, su trabajo fue concentrándose en la teoría arqueológica, al escribir una simulación por computadora (“Sur de la Cuenca”) para enseñar una metodología basada en la teoría de los orígenes del Estado de Bill Sanders, Jeffrey Parsons y Robert Stanley. Esto lo llevó a explorar el mundo de la educación basada en la computadora, de la que fue pionero.

“En aquella época, las partes más lentas del proceso eran el dibujo y el registro tridimensional. Empezamos este tema de las computadoras con el maestro Jaime Litvak King, y en Cobá logramos modificar un programa de Apple para hacer planos, lo que antes tardábamos dos o tres semanas, ahora, esto se resuelve con fotogrametría”, comenta Gándara Vázquez.

Así, desarrolló el primer catálogo por microcomputadora (para el Museo Comunitario de Santa Ana del Valle, 1986), y el primer catálogo multimedia para un museo (Regional de Oaxaca, 1986-1989). Estas experiencias lo llevaron a los campos de la museología, por un lado, y de la interacción computadora-humano, por otro.

Desde mediados de los años 90, su interés por los museos fue creciendo y, en la primera década de los 2000, dirigió un proyecto de campo que realizó los primeros estudios sistemáticos de visitantes en sitios arqueológicos. Asimismo, en fechas recientes realizó los nuevos rótulos de Xochicalco, en colaboración con la Dirección de Operación de Sitios del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

En este sentido, concluye el también presidente de la Asociación Mexicana de Intérpretes del Patrimonio, “para mí la protección del patrimonio es una tarea interdisciplinaria por naturaleza. Para salvarlo requerimos de cinco elementos: investigación, restauración, defensa legal, gestión y su socialización; esto contribuye a crear un espíritu nacional, pero recordándonos que somos diversos. Por eso hay que protegerlo, a lo que cueste”.

miércoles, 8 de enero de 2025

Rescata vestimenta histórica, memoria del patrimonio cultural de Quintana Roo

* Se trata de una camisa y un pantalón, pertenecientes al uniforme del Almirante Othón P. Blanco


* Las labores de restauración y conservación son realizadas por el Centro INAH Quintana Roo y la ENCRyM


Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dependencia de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, restauran una vestimenta histórica, la cual perteneció al Almirante Tomás Othón Pompeyo Blanco Núñez de Cáceres (1866-1959), personaje clave en el resguardo de la frontera sur de México durante la llamada Guerra de Castas (1847-1901), con la finalidad de preservar su memoria como parte del patrimonio cultural de Quintana Roo.

El proyecto, dirigido por la Restauradora de la representación del instituto en esa entidad, Abril Rebeca Buendía Sánchez, se realiza con la colaboración de la restauradora titular del Seminario Taller de Restauración de Textiles (STRT), de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), Rosa Lorena Román Torres, y estudiantes de dicha asignatura.

Los avances de la restauración, el contexto de los objetos y el personaje fueron presentados en la conferencia Textiles, narradores de historias y personajes. El caso Othón P. Blanco, impartida por la restauradora, en la biblioteca del Centro INAH Quintana Roo.

Las prendas intervenidas son una camisa y un pantalón, pertenecientes al uniforme militar del almirante, con el que descansó en su sepulcro hasta el 1 de mayo de 1998, cuando exhumaron sus restos y los cremaron para depositar las cenizas en un monumento erigido en su nombre, ubicado a un costado del Palacio de Gobierno de Chetumal, Quintana Roo, explicó Buendía Sánchez.

También, consta de una casaca denominada “La Guerrera”, la cual fue atendida por la profesora Román Torres, en 1999, y se exhibe en el Museo de la Ciudad de Chetumal (MCC).

El objetivo es reunir las tres prendas para su exposición en el citado recinto, comentó la especialista al resaltar que dichas acciones pretenden aportar “un grano de arena al rescate de los elementos que conforman el patrimonio cultural de la región”.

La camisa y el pantalón se encuentran en las instalaciones de la ENCRyM, donde se ha concluido la reintegración de los faltantes en las prendas, con la colocación de injertos de gabardina de algodón, teñidos a tono; posteriormente, se iniciará un proceso de reintegración cromática para unificar las intervenciones.

La ropa presentaba una decoloración importante, causada por las condiciones ambientales extremas propias de la entidad; rigidez y resequedad, debilitamiento de las fibras, manchas causadas por el paso del tiempo y el contexto de enterramiento; corrosión de las insignias metálicas, resquebrajamiento de la tela; faltantes en la camisa, principalmente del cuello y los hombros, así como roturas y desgarres.

Aunado a estas labores, el Área de Restauración y Conservación del Centro INAH Quintana Roo efectuó el registro, diagnóstico y conservación preventiva de la camisa y el pantalón. El gobierno federal otorgó parte de los recursos financieros; en tanto que el MCC realizará la museografía para el montaje y exhibición del uniforme completo, junto con la titular del proyecto.

El Almirante Othón P. Blanco dedicó gran parte de su vida a la consolidación del espacio y la delimitación de la frontera sur de México, recordó la Restauradora Buendía Sánchez tras explicar la importancia de preservar su uniforme para las generaciones futuras que deseen conocer la historia de su lugar de origen.

Se trata de una prenda importante porque Quintana Roo fue el último Estado mexicano en fundarse, en 1974, por lo que “es símbolo de su historia y se suma a los elementos que ayudarán a consolidar la cohesión social”, finalizó.