jueves, 3 de julio de 2014

El huipil atribuido a la Malinche se guardará por cinco años: MNA

Reyna Paz Avendaño |
Los especialistas del MNA Lilián García y Alejandro González señalaron que el resguardo del huipil también servirá para seguir las investigaciones y despejar incógnitas sobre su confección y significado. Los trabajos de conservación hechos al huipil atribuido a la Malinche obligan al Museo Nacional de Antropología (MNA) a resguardar por un periodo de cinco años esta vestimenta del siglo XVII a partir del 2015, que contiene técnicas de arte plumario y que hasta el momento es la única en su tipo. Así lo señaló Lorena Román Torres, investigadora de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM). La también responsable de la restauración indicó que aún existen muchas preguntas por resolver como el significado de la iconografía del bordado, el método de pintura, quiénes lo diseñaron y quién lo portó, ya que desde 1998 se comprobó que no fue la Malinche, pues los fechamientos evidenciaron una datación entre los años 1660 y 1700. “Nos falta conocer cómo se tiñó la pluma, hemos teñido los plumones y no damos con el tono… quién lo usó, saber si hay otras piezas porque al menos, desde el 2007, no ha salido otra parecida; de dónde viene y por qué la producción se perdió al ser un arte hermoso y al conocer que el pato (animal de donde se obtuvieron las plumas) no estuvo en riesgo”, expresó. El huipil atribuido a la Malinche y que se exponía en la sala permanente Los nahuas del MNA fue elaborado por indígenas en telar de cintura con hilos de algodón, lana, lino y seda, con bordados en las orillas y plumones de pato mascovita en área del pecho y axilas. —¿Cuántos plumones tiene el huipil? —No sabemos cuántos plumones son, es muy difícil saberlo porque es el vello más finito del pato, es como nube y algodoncillo. —¿Después de estos trabajos, ¿qué material del huipil necesita estar en constante revisión? —El plumón, porque la tela es muy estable, es algodón y todo lo que es la trama suplementaria de plumón es la parte más delicada e, incluso, la limpiamos con una pluma más resistente. RESGUARDO. Al respecto, Alejandro González, director de etnografía del MNA, señaló que han respetado las indicaciones de los especialistas y el huipil se ubica en un una vitrina especial para mantener condiciones adecuadas de temperatura, humedad e iluminación. “La sala de Los Nahuas fue reestructurada en 2005 y ahí estuvo la pieza por cinco años después del bicentenario, ahora decidimos guardarla. Nuestro objetivo es la conservación, estamos pensando en que las futuras generaciones vean el huipil, es decir, aproximadamente lo exhibiremos en el 2020”, detalló. De acuerdo con Lorena Román Torres, el huipil debe exponerse por periodos cortos y descansos largos, en una vitrina con iluminación fría, de 50 luxes (para evitar el daño a los materiales orgánicos), con una humedad del 50%, temperatura de 18 grados centígrados y con inspecciones periódicas “La propuesta es que se muestre cada cinco años y aunque la gente cree que es mucho tiempo, así se deberían de exhibir las banderas o las carrozas de Maximiliano, de esa forma los museos tendrían mas gente viendo las piezas que no han podido ver en años y las podrían apreciar en perfectas condiciones”, indicó. PROCESO. Los daños causados por la exposición durante más de cien años de esta vestimenta con arte plumario ocasionaron que la obra artesanal presentara deformaciones, rupturas, desgaste, faltantes de hilos y plumas, decoloración, acumulación de polvo y una poca resistencia de los hilos de lana. “Lo que hicimos fue una labor de limpieza, eliminamos la mugre e incluso salió el registro de que alguna vez lo enviaron a la tintorería. Nosotros corregimos toda la deformación que podía provocar rupturas, trabajamos los hilos de urdimbre expuestos y propusimos una exposición correcta de la pieza, que años atrás no se hizo y perjudicó en gran medida al huipil”, explicó Lorena Román. —¿Con estos trabajos, ¿cuántos son los años de vida del huipil? —Si ya duró 300 años, mínimo tiene que durar 600 años más. Antes no se cuidaba de la luz, no se corrigió el montaje y ahora todo está controlado. En 1898 el huipil fue alojado en el antiguo MNA, se exhibió en 1910 y en 1964 se trasladó al nuevo museo y permaneció hasta 1970, ahí se mantuvo en depósito hasta 1998 cuando llegó a la ENCRyM para su conservación. —¿Hay algún trabajo de digitalización sobre esta pieza? —En el MNA hay un trabajo de digitalización que acaba de hacer Bárbara Fragoso, está en línea y ahí se puede ver el proceso del rescate y conservación. La atribución a la Malinche se debe a que en los años ochenta se relacionaba a la imagen de una prenda que vestía la Malinche, intérprete y compañera de Hernán Cortés, y que estaba plasmada en una pintura de Tlaxcala.

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