lunes, 23 de noviembre de 2015

¿Qué Naucalpan para mañana?

• El reto, lograr la credibilidad en el gobierno y superar los daños y más daños en todas las áreas de oportunidad de la gerencia, pero sobre todo, los sistemáticos agravios a la sociedad. • La apuesta, el desafío que representan los temas estratégicos en el municipio como son en el Medio Ambiente, Movilidad Urbana y el Sistema Hídrico, entre otros.
Por Mario Ruiz Hernández En los días que están por venir, seguramente aquí en el municipio de Naucalpan estaremos esperando la instalación de la inevitable alternancia pública, más que lo que hay al instante. Ciertamente, el proceso de entrega-recepción vendrá avanzando, pero además dentro del propio ejercicio, conocer quiénes vendrán ahora a “trabajar por el municipio”. El reto es mayúsculo, si consideramos que de años atrás quizá una década, a Naucalpan no le ha ido nada bien. Lo anterior, es para ambos partidos políticos que lo han gobernado, administrado e incluso en distintos momentos, “desmadrado y saqueado”. La verdad, que las experiencias no han sido nada gratas, hemos consolidado “un bipartidismo” promiscuo, cruel y hasta complaciente, oficioso y dañino en el que, después todos se acusan de los daños a “La Joya de la Corona”, y nadie asume su responsabilidad- El principio del fin, como en cada alternancia experimentada: llegar a la manera “de mesías, de ahora llegaron los chingones; los muy honestos, y los que vienen a salvar y/o rescatar éste prehispánico Lugar de las Cuatro Casas”. Creo que no hay nada que inventar de los diagnósticos y pronósticos que se tienen, el tema es tan sencillo como para qué, demasiada “locura del quehacer en la función pública. Es notorio que urge un proceso de reingeniería de la administración pública, de reinventarse en todas las áreas de oportunidad de la gerencia, que no es “puta, la gran estrategia innovadora”. Qué la contención del gasto, es natural, el gastar menos y hacer más cómo cualquier ecónoma doméstica, invertir en obra pública, utilizar los recursos etiquetados de la federación, el redireccionar los recursos públicos, y otras tantas cosas- es el discurso de siempre- Algo extraordinario del saber y que llame la atención, valdría la pena comunicar, como el hecho de acabar con la delincuencia; el abatir la pobreza patrimonial, recuperar el Naucalpan centro- liberar las calles, transformar el colapsado rostro del “San Bartolo-Beach” (sic). El evitar más y más complejos de vivienda, y consorcios del supuesto primer mundo en polígonos habitacionales y de esos rascacielos al estilo Neoyorquino, violando la normatividad. Los proyectos de inversión privada, los capitales nacionales de grupos poderosos gestionados en la frontera Norte-Tijuana y Monterrey, para Naucalpan, y la reactivación de los parques industriales que ahora sí, se esperan. Claro, que hay que ir a los temas estratégicos, a los del medio ambiente, a los de la inevitable movilidad urbana, a los de explosión demográfica, a los problemas hídricos y entubamiento o en su caso, recuperación de ríos, presas y numerosos cuerpos de agua que atraviesan el territorio. A los conflictos y problemas del medio ambiente; la polución y contaminación de esos vasos receptores justamente de agua, y la infición por aire y tierra. En gobierno y la reestructuración o compactación de direcciones y creación de otras; en las labores de inteligencia y seguridad, más que los onerosos organigramas de mando, de los equipos de reclutas y supuestos nuevos funcionarios pegados en muros y paredes de oficinas. El Naucalpan pues del futuro-ese de la alternancia política-el de las grandes expectativas “ahuevo” que en todo; el de resarcir los agravios, el de evitar mayores “raterías”, el de la imagen honorable, limpia, aseada-sin el compromiso de los grupos de poder-sino con el ciudadano- Ese municipio que, después del 7 de diciembre en la Unidad del Seguro Social Cuahutémoc, en que habrá de rendir protesta de ley ante presumiblemente la presencia del gobernador del estado, como presidente electo, el señor Edgar Armando Olvera Higuera, sentar las bases del mañana. Ese mañana promisorio, el de la tranquilidad y la paz social, de elevar la calidad de vida de los habitantes; el del también nuevo rostro urbano, el de las injustificaciones y las culpabilidades. El Naucalpan que queremos y esperamos los Naucalpenses, el Naucalpan de Naucalpan; no el Naucalpan del uno, o el del otro, el Naucalpan del Gobernador o del presidente de la República El Naucalpan tampoco del PAN, del PRI, del PRD, de “Los Morenos”, “Los Naranjas”, “Los Turquesas”, el Naucalpan en verdad el que le pretendemos a dejar a nuestros hijos, y las generaciones futuras…

No hay comentarios:

Publicar un comentario