miércoles, 4 de febrero de 2026

Maroma: Memoria viva de la mixteca oaxaqueña, convertida en experiencia escénica

La puesta, que evoca los antiguos panteones de pueblo, es una reinterpretación
 contemporánea de la maroma mixteca, con música en vivo, danza y humor.

  • Creado por Idiotas Teatro y Pasatono Orquesta, el espectáculo es una reinterpretación contemporánea de la maroma mixteca, con música, danza y humor
  • Se presentará los días sábado 7 y domingo 8 de febrero, con dos funciones diarias, de entrada libre, a las 17:00 y 19:00 horas, en el Pabellón Escénico Recuperar un trozo de la memoria colectiva y las tradiciones de la Mixteca oaxaqueña es el objetivo de Maroma, espectáculo creado conjuntamente por Idiotas Teatro y Pasatono Orquesta, que se presentará con el apoyo de la Coordinación Nacional de Música y Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) en el Pabellón del Jardín Escénico, a un costado del Auditorio Nacional.

La puesta, que evoca los antiguos panteones de pueblo, es una reinterpretación contemporánea de la maroma mixteca, con música en vivo, danza y humor. También es la visión creativa de diversos artistas, como el pintor oaxaqueño Sergio Hernández, quien transformó en lienzos las máscaras y el vestuario del elenco.

En el corazón de la obra se halla la figura entrañable de Manuel Montes, quien durante décadas encarnó al payaso, personaje emblemático de la maroma, una práctica acrobática, sincrética y festiva realizada en algunas comunidades de México.

“Don Manuel era un poeta y, sobre todo, un repentista, que en la poesía popular es un improvisador. El payaso en la maroma es el personaje principal, el que articula su trabajo a través de la poesía, el canto, el baile y la acrobacia”, explica el fundador de Pasatono Orquesta, Rubén Luengas, quien guarda un vago recuerdo de Manuel Montes en la maroma.

El espectáculo, que se presentó el año pasado en Oaxaca y ahora llega a la Ciudad de México, recupera esta expresión sociocultural en riesgo de desaparecer y la resignifica, recordando que la memoria también se construye desde el cuerpo, la fiesta y la comunidad.

Luengas evoca, además, la facilidad del icónico maromero para improvisar versos y su empatía con el público, cualidades que lo hicieron famoso en toda la región. Incluso, en sus investigaciones como etnomusicólogo, descubrió cómo Montes hizo de una tragedia personal —cuando una vez cayó del trapecio— un acto cómico que comenzó a replicar, llevándolo de la enfermedad a la muerte.

Adoptada por el anecdotario popular, su leyenda inspiró la dramaturgia del montaje, escrita por Fernando Reyes Reyes, uno de los directores de Idiotas Teatro. Para crear ese universo donde lo real y lo fantástico se entrelazan, la agrupación combinó en Maroma técnicas como teatro de sombras, teatro físico y de objetos, junto con versadas y acrobacia de piso.

“Nos basamos en la poética de la serpiente, como imagen de terror, seducción y muerte, que nos invita a pensar en las cuerdas utilizadas en la maroma tradicional y sus tinglados como un signo de renovación”, explica Cristian David, codirector de la compañía escénica.

A lo largo de 70 minutos, actores, músicos y acróbatas conducen al espectador por un viaje entre la vida y la muerte, concebido a partir de una profunda investigación artística y comunitaria.

Un homenaje a la tradición y a sus protagonistas

La maroma, como práctica cultural, forma parte de las fiestas patronales y celebraciones comunitarias en diversas localidades de México y se desarrolla desde poco antes de la Navidad hasta la Cuaresma.

De acuerdo con Luengas, “la Cuaresma, para el mundo mixteco, es un tiempo de recogimiento y de lo sagrado, donde toda la diversión mundana se acaba y, con ello, la maroma”, la cual forma parte de su cosmovisión, su historia, sus danzas y su comunidad.

Maroma recupera ese espíritu y lo traduce en una puesta en escena donde cada objeto, cada prenda y cada nota musical cuentan una historia ancestral. “Lo que están por presenciar es un recuerdo”, advierte la obra: una fiesta funeraria dedicada a los fantasmas de la maroma, donde las manchincuepas, los versos y la música buscan revivir escenas casi olvidadas.

En ella, señala Cristian David, se destacan aspectos de la cultura mixteca como “su música, sus tradiciones, sus cantadas y la figura icónica del payaso Manuel Montes”. Las escenas son, metafóricamente, las memorias de él en la maroma.

En escena, Diego Santana, Cristian David y Fernando Reyes Reyes dan vida a Bombardino, Saturnito y Cascarita, personajes que transitan entre el clown, la pantomima y la acrobacia, en un diálogo constante con la música en vivo, compuesta y dirigida por Rubén Luengas e interpretada por Pasatono Orquesta, con 10 músicos en escena.

Este renombrado ensamble, con 27 años de trayectoria, se ha dedicado a la investigación y creación musical de Oaxaca. Violines, jarana, clarinete, metales, contrabajo, batería y guitarra construyen una atmósfera sonora que fusiona repertorios tradicionales —como la chilena, el danzón y la marcha— con un lenguaje contemporáneo influido por el jazz y la música popular.

La iluminación de Maroma fue diseñada por Edgar Mora; el diseño de cartel e ilustraciones es de Alejandro Magallanes, y el diseño de vestuario, de Azucena Galicia.

Idiotas Teatro, compañía fundada en 2011, ha construido una sólida trayectoria nacional e internacional con espectáculos para toda la familia, donde el clown, la música en vivo y el trabajo corporal son ejes fundamentales. Sus montajes, reconocidos con premios y apoyos institucionales, han participado en festivales como el Festival Internacional Cervantino y el Latino International Theater Festival of New York.

No hay comentarios:

Publicar un comentario