sábado, 30 de noviembre de 2013

Al menos mil hombres armados resguardan Apaxtla

La seguridad se reforzó desde hoy cuando un grupo de pistoleros robó una camioneta con toda y sus pasajeros de la base de Urvan que circulan la ruta Teloloapan-Apaxtla.
Desde la mañana del viernes, por lo menos mil ciudadanos armados resguardan la cabecera municipal de Apaxtla, ciudad de la región Norte que ya cumplió dos semanas en toque de queda y en la que están prohibidos los narco-corridos. Las medidas restrictivas se incrementaron desde la mañana del jueves, cuando un grupo de pistoleros llegó hasta la base de las Urvan que circulan la ruta Teloloapan-Apaxtla y se llevó una camioneta con todos y pasajeros. En cuento se conoció el reporte, más de mil integrantes del Movimiento Ciudadano por la Seguridad instalaron barricadas en los cuatro accesos a la cabecera. Armados con rifles, escopetas y pistolas se apostaron para evitar el ingreso de grupos ligados al crimen organizado. Isaac Alcantará, un profesor involucrado en el movimiento sostiene que la red de informantes de la delincuencia ya quedó desmantelada en la ciudad, pues se pidió a los halcones que dejaran la ruta del crimen o que se fueran del pueblo. Aunque son cuatro los accesos más importantes, los puntos de revisión que más expectativa generan son dos; el que llega de Teloloapan y otro que va hacia Tlacotepec. Aunque están armados los guardias civiles saben que en caso de que llegue un grupo de sicarios deben dar la voz de alerta a las autoridades, pues saben que no tienen el armamento ni el adiestramiento suficiente para encararlos. “Los militares y la policía estatal asumirán el enfrentamiento, nosotros somos la contención y la voz alarma, sabemos muy bien hasta donde podemos actuar”, indica uno de los dirigentes. Apaxtla ya pagó su cuota Solo algunos integrantes de la autodefensa en Apaxtla cubren su rostro para buscar el anonimato, la mayor arte solamente utiliza un paliacate amarillo con motas negras para distinguirse. En el municipio prevalece la tradicional danza del tigre o tecuán, por eso uno de los grupos de vigilancia ciudadana asumió el mote de Los Tecuanis y se parapeta en azoteas para alertar sobre cualquier movimiento sospechoso. El profesor Alcantará no duda en dar a conocer su nombre, consciente de que está ubicado como uno de los principales dirigentes del movimiento, aunque asume que las decisiones se toman en colectivo. Explica que en el municipio la actuación del crimen ya era insoportable: “Cobraban piso por todo, a los ganaderos los obligaban a pagar dos pesos por cada kilo que pesaran sus reses o chivos; los de las verduras, frutas, ropa y toda actividad también tenían tarifas de insulto”. De los 10 mil habitantes que quedan en la cabecera, el 90 por ciento de las familias sufrió un secuestro, los rescates reclamados por la delincuencia iban de los 500 mil al millón de pesos, cantidad que en casi todos los casos resultó impagable. Hay toque de queda El alcalde de la localidad, Efraín Peña Damacio sostiene que no se arrepiente de la aplicación del toque de queda, pues desde que este entró en vigor y de que los ciudadanos se movilizaron, los niveles de violencia bajaron de manera importante. Ahora las tiendas dejan de vender bebidas alcohólicas desde las 18:00 horas y no hay vehículos circulando con narco corridos tocando en sus estéreos, tampoco en puestos con venta de discos y si acaso, se toleran en domicilios particulares y a bajo volumen. Hasta el momento no se han generado enfrentamientos entre la población armada con los delincuentes, pero a pesar de sus limitantes los integrantes del MCSA sostienen que están dispuestos a encararlos, pues el movimiento propicio un sentimiento de unidad que hacía muchos años no vivía la población de esta ciudad ubicada en la región Norte de Guerrero.

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