domingo, 5 de enero de 2014

De peso de paso, de paso de peso

De peso de paso, de paso de peso Salvador Ferrer i Paradeda
Quienes alguna vez hemos hablado en público, hemos también notado el temor escénico, aquel que te deja mudo o te hace temblar… Ya sé que no viene al cuento con el título del artículo, pero se me ocurrió que ha llegado el momento de hablar del paso y del peso. Paso porque es lo que día a día hacemos, pasito a pasito, caminar, conocer, escuchar, asimilar, ser objetivos y criticar en silencio. Peso porque en el exceso o el defecto está lo mejor, unos porque pueden disponer a su antojo de lo que les sobra y otros porque como no tienen nada para dar, se evitan solicitudes, ya sean por escrito o a viva voz. Si juntamos el paso, el peso y el temor a hablar en público, nos da…una raíz cuadrada de nada, pero suena bien y hace que la gente esté al tanto, además sin necesidad de dar grandes zancadas, mostrar el cuerpo serrano ni gritar a viva voz. Un galimatías de palabras enzarzadas con el viento frío que sopla por estas latitudes. Las lenguas de doble filo dirían que eso es hablar como los políticos…. mucho, pero sin decir nada. Yo le añado que en realidad nos pasamos la mitad de nuestras vidas sin decir nada, durmiendo y mirando por la ventana, como si ello nos obligara a permanecer estáticos, eso sí, riendo un poco sin que nadie se dé cuenta. De las enseñanzas que la vida me ha dado, me quedo con una frase que mi abuelo tenía detrás de su silla en el despacho…”sed breves que el tiempo es oro”. Sorprendía al visitante y hacía que todo fuera más sencillo y sin tantos tapujos, a los que estábamos acostumbrados a verlo allí, siempre serio, escuchando y diciendo pocas palabras, lo que más nos sorprendía era el día que se arrancaba explicando historias y vivencias, como si en sus recuerdos guardara la maleta de cartón con la cual emprendió un viaje hacia la Alemania de finales de los años 1800. Un gran tipo y una mejor persona. Entonces nos damos cuenta de que el paso dado –él viajando a otro país- el peso de toda una vida –y dos guerras mundiales- y el escrito que tenía detrás de su mesa de trabajo, todo junto, sin dar voces empuja al pensamiento, nos acerca a la realidad y hace que tengamos cara de sorpresa. De peso de paso, de paso de peso, el temor a hablar en público, una maleta de cartón y una frase lacónica…”sed breves que el tiempo es oro”… le añado: En la vida lo que parece ser no es y lo que no es sorprende por su capacidad de ser.

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