viernes, 19 de septiembre de 2014

Hallan en Polonia los horrorosos métodos que los nazis no querían dejar al descubierto

Arqueólogos hallaron cámaras de gas escondidas bajo tierra en terrenos del campo nazi de exterminio de Sobibor, en el este de Polonia. Presumen que se construyeron en un presunto intento de 'calmar' a los prisioneros tras la revuelta de 1943. El campo fue construido en marzo de 1942. En septiembre de 1943 los reos se dieron cuenta de la drástica reducción del número de transportes que trasladaban a más judíos al recinto. Empezaron a circular rumores sobre la liquidación del campo, lo que equivalía al exterminio de todos los prisioneros. En octubre de 1943, un grupo de 600 personas mató a 11 oficiales de la SS y a varios guardias e intentó huir. Casi la mitad lo consiguió y 50 de ellos lograron evitar ser capturados. Muy poco después los nazis cerraron el lugar, removieron la tierra, pusieron asfalto por encima y plantaron pinos para ocultar su ubicación. Según la cifra oficial conocida hasta el momento, en Sobibor fueron asesinados un total de 250.000 judíos. El descubrimiento de cámaras de gas subterráneas tras ocho años de excavaciones y la posibilidad de medir su tamaño puede ayudar a calcular un número más preciso, según los científicos. "Nos impresionó el tamaño del edificio y el buen estado de las paredes de las cámaras", comentó uno de los arqueólogos, Yoram Haimi, a la agencia de noticias Reuters. En total, fueron halladas ocho cámaras. "Fue allí donde mataban a la gente, con el humo de un motor que asesinaba a todos los que estuvieran en las cámaras en 15 minutos, en tormento, gritando (…). Se dice que los nazis incluso criaban gansos para amortiguar los gritos y que los reclusos en la superficie no los oyeran", dijo Wojciech Mazurek, otro participante de la investigación. De los prisioneros de Sobibor, muy pocos sobrevivieron a la II Guerra Mundial. En total, se sabe que 58 personas lo lograron, 48 hombres y 10 mujeres, siendo la mayoría ellos los reos que lograron escapar en la revuelta de 1943. Debido a un número tan reducido de los testigos, se sabe muy poco sobre la escala real de lo que ocurrió en el sitio. rt.

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