viernes, 19 de septiembre de 2014

Realizan macrosimulacro para recordar a víctimas del 85

LA CRÓNICA DE HOY. Este viernes, el Gobierno del Distrito Federal realizó un megasimulacro de sismo en la ciudad de México, a 29 años de los movimientos telúricos ocurridos en 1985, para evaluar la preparación y reacción de la población. La alerta sísmica se activó a las 10:00 horas, con lo que se dio inicio al ejercicio de prevención “Simulacro CDMX”. La hipótesis fue un sismo de 7.6 grados Richter, con epicentro a 34 kilómetros al noreste de Petatlán, Guerrero. En el ejercicio participaron instituciones educativas públicas y privadas, órganos autónomos, la iniciativa privada, familias, dependencias del gobierno local y federal. De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional (SSN), en el mes de agosto se registraron 833 temblores en territorio mexicano, con magnitudes de entre los 2.1 a los 5.4 grado en la escala de Richter. Prevención Ensayar lo que se debe hacer en caso de un sismo es un ejercicio que permite a la población y a las autoridades reforzar y mejorar los protocolos de actuación ante este tipo de fenómenos, y así salvar vidas. Realizar un simulacro también ayuda a fomentar la cultura de protección civil, para que la población actúe de la mejor manera ante una situación de emergencia, ya que se representa algo que puede ocurrir y las acciones para sufrir el menor daño posible. En México, los simulacros surgieron a partir del terremoto de 8.1 grados Richter, registrado el 19 de septiembre de 1985 en la ciudad de México, el cual dejó miles de muertos y pérdidas cuantiosas en infraestructura y servicios. El Sistema Nacional de Protección Civil señala, en un manual en su página de Internet, que durante el ensayo es necesario asignar responsabilidades a los integrantes de la familia o empresa, quienes coordinarán la evacuación de las zonas de riesgo hasta llegar a un punto seguro. Detalla que con anticipación se deben buscar lugares de reunión, a donde las personas se dirigirán de manera ordenada, sin empujar, correr y gritar, para ahí permanecer hasta que la emergencia haya terminado. Cuando el sismo termine, abunda el texto, se deben revisar las instalaciones antes de ingresar a cualquier inmueble, para verificar que no haya fugas o fracturas en la construcción, además de verificar que todas las personas se encuentren bien. Al final del ensayo se evalúan los resultados, buscando reducir el tiempo de evacuación de los inmuebles y con el mayor orden posible, para que cuando se enfrente realmente una situación de ese tipo se logre reducir el número de accidentes. En concreto, un simulacro es un ensayo de cómo se debe llevar a cabo un plan previamente establecido con una serie de procedimientos de protección y seguridad, para actuar ante una emergencia, en el que se debe privilegiar la vida de las personas.

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