martes, 22 de abril de 2014

La OMPI utiliza la imagen de Charles Chaplin para promover los derechos de copyright de la industria de Hollywood

Todos los años, cada 26 de abril, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) celebra el Día Mundial de la Propiedad Intelectual (P.I.) para supuestamente fomentar el debate sobre el papel que desempeña la P.I. a la hora de “alentar la innovación y la creatividad”. Vilmente modifica la historia de un genio de la cultura.
Una característica de los organismos internacionales dependientes de la ONU es que su control político está ejercido por las corporaciones industriales de los Estados Unidos en materia militar, educacional, de salud, comercio y propiedad intelectual. Los 16 organismos especializados responden a estos mandatos del capitalismo con la participación de decenas de Estados que suelen abalar con su presencia los intereses económicos de estas corporaciones y sus organismos internacionales. Pero veamos la manipulación en los argumentos de OMPI expresados en los siguientes párrafos: “Hace cien años, y en un polvoriento solar de California, Charlie Chaplin creó a Carlitos (o Charlot) el vagabundo, inventando sin duda así al mismo tiempo el cine moderno. Como actor, Chaplin aportó a la pantalla la capacidad de conmover, matices interpretativos y hondura en los personajes. Como director, fue pionero en la utilización de nuevas tecnologías y exploró nuevos medios de difundir el arte cinematográfico. Además, como productor, concibió medios innovadores de financiación y distribución, contribuyendo así a crear la industria moderna del cine y a que el cine sea una de las formas artísticas más populares del mundo. Cien años después, el cine ha pasado a ser una pasión universal y millones de personas ven películas cada día y cientos de miles de personas trabajan en la industria cinematográfica. Guionistas y actores, directores y productores, editores, compositores y diseñadores, técnicos de sonido y luz, creadores de efectos especiales y nuevas tecnologías: todos y cada uno de ellos contribuyen con su chispa creativa y su talento innovador a ese arte, que se caracteriza por la colaboración de tantas personas. Y ese arte llega a todos pues cada vez hay más películas y cada vez hay más países productores de cine, y también son cada vez más los medios de difusión, en la pequeña y la gran pantalla. Las películas han cambiado muchísimo desde el vagabundo de Chaplin, pero el efecto que tienen en todos nosotros, el placer y la pasión no han cambiado. Cómo incentiva la P.I. la industria cinematográfica? Este año, echamos un vistazo entre bastidores para conocer la manera en que los derechos de P.I. conforman el periplo cinematográfico del guión a la pantalla, cómo atraen los productores a los inversores, cómo se ganan la vida actores y guionistas, y cómo se superan los límites de la creatividad en la industria del cine gracias a la innovación. Actores, directores y productores nos cuentan qué les inspira y les motiva. Díganos usted por qué es un apasionado del cine.” El cinismo de OMPI nos sorprende año tras año, ahora intentan utilizar la imagen de Charles Chaplin para convalidar las leyes de propiedad intelectual, es decir, las leyes de las corporaciones de la industria cinematográfica. El organismo global del copyrhigt está financiado por la Alianza Internacional para la Propiedad Intelectual (IIPA) que es una coalición de corporaciones del sector privado norteamericano, formada en 1984, que representa alrededor de 1.900 empresas productoras y distribuidoras de materiales protegidos por leyes de copyright en los EE. UU; esta integrada por siete asociaciones de comercio que participan en la imposición de tratados bilaterales y multilaterales y “plantan” sus propias “ONG” en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Los miembros asociados de este Cártel Association of American Publishers (AAP), Business Software Alliance (BSA), The Entertainment Software Association (ESA), The Independent Film & Television Alliance (IFTA), The Motion Picture Association of America (MPAA), National Music Publishers’ Association (NMPA) y Recording Industry Association of America (RIAA). Aunque lo peor y más ruin del Director de la OMPI, Francis Gurry, es intentar utilizar a Chaplin, cuando esta organización representa lo que Chaplin odiaba y que en palabras de Dario Fo podemos apreciar: “Chaplin era sobre todo un hombre con un sentido profundamente arraigado del amor y del odio. Odiaba casi con ímpetu el mundo que tenía alrededor, el poder, la máquina del capital. Odiaba el orden del Estado, con sus policías, sus jueces y sus cárceles. Odiaba el orden moral de aquella sociedad, el orden del beneficio comercial, bancario, industrial. El orden religioso con sus hipocresías, sus dogmas y sus falsas esperanzas. Y finalmente, odiaba el orden cultural de la burguesía y del capital, y el orden de sus falsos y a menudo infames mitos. En la Quimera del oro hay todavía más rabia. E insulto a la gran trampa del capital: “Tengan paciencia, sean buenos, todos podrán un día tener fortuna. La fortuna es la gran madre de esta sociedad que nos hace a todos iguales”. Esa interminable caravana que se dirige hacia la “esperanza”, hacia la riqueza, hacia el sueño. La historia individual es en cambio la historia de cientos y cientos de angustias, de dificultades, de violencias sufridas, con lo que la historia norteamericana sale de esta película mucho más despiadadamente lastimada que de decenas de películas consideradas “históricas”. (Dario Fo, La Reppublica, 29 enero 2007) Fuente: Rebelión

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