jueves, 3 de abril de 2014

No te enojes con él… ¡Es español!

Las diferencias culturales mal asimiladas pueden convertirse en el palito que traba las ruedas de una organización. Podemos hablar el mismo idioma y no entendernos. Que se lo pregunten a las empresas de acá que han incorporado un españolito a su plantel.
Según el Censo Electoral de Españoles Residentes en el Extranjero (CERA), desde 2008, cuando la crisis asomó la cabeza, más de 400.000 españoles han agarrado sus maletas para buscar oportunidades, principalmente en Europa Occidental y Latinoamérica. Lo han hecho personas y empresas. Multinacionales con sede en España han dirigido su flujo de talento hacia los países latinoamericanos donde su negocio está en auge. Y para evitar shocks innecesarios (ver a un español entrando en la oficina puede llegar a ser lo más parecido a ver moverse a un elefante en una cacharrería…) estas empresas elaboran pautas para el nuevo inquilino, con indicaciones como estas… Recomendaciones para facilitar la integración de españoles en empresas de América Latina Sobre los modales. Demostrar tener tacto está en los detalles. Por eso recomiendan: No te enojes con él… ¡Es español!Dar la mano o un beso, según el caso, a todas las personas con las que comparten mesa de trabajo, al llegar y al acabar la jornada laboral. No te enojes con él… ¡Es español!Evitar palabras malsonantes. Las lisuras, que son aceptadas en España como algo espontáneo y señal de confianza, aquí son una vulgaridad y una falta de consideración. No te enojes con él… ¡Es español!Prescindir del contacto físico gratuito en un primer momento. La palmadita en la espalda, la “colleja”, es decir ese tipo de gestos que los españoles tienden a hacer para demostrar compañerismo y acortar distancias, pueden llegar a ser vistos como una agresión o intimidación. No te enojes con él… ¡Es español!Moderar el tono de voz. Se suele comentar que los españoles son muy ruidosos. Si cuando hablan parece que griten, ¿qué ocurrirá cuando se enojen? Por eso recomiendan utilizar un tono suave de voz y hacer en privado los comentarios que puedan crear malestar. No te enojes con él… ¡Es español!No seas tan directo. Pablo es español pero lleva más de 4 años trabajando como ingeniero en Perú. Cuando le pregunté qué era lo que más sorprendía de él a sus colegas peruanos, respondió: “El trato directo que tenemos hacia los superiores y hacia el equipo, ya que aquí se demuestra muchísimo la jerarquía”. Y no sólo en el trato: “Cuando interpelamos, podemos parecer agresivos. También cuando respondemos. ¡Y ya ni hablemos de nuestra facilidad para regalar un “no” rotundo! Ellos darán mil rodeos al tema para asegurarse de que no te ofenden”. Le desconciertan las preguntas sin respuesta: “Los españoles no aceptamos una pregunta sin respuesta. Aquí es normal que preguntes algo y, si el que escucha no quiere contestar, sencillamente te ignora… Y esto está bastante aceptado aunque para mí suponga una falta de respeto. ¡Yo daría evasivas antes que ignorar! icon smile No te enojes con él… ¡Es español! ” Sobre integración. Para salvar distancias, lo ideal es conocerse, por eso se proponen iniciativas como: No te enojes con él… ¡Es español!Actividades deportivas. Trabajo en equipo en un ambiente distendido. Conocer a la persona fuera de su ambiente laboral ayuda a reconocer sus reacciones en el trabajo. No te enojes con él… ¡Es español!Actividades culinarias. La gastronomía de un país es un pilar fundamental de su identidad cultural. Conocerla favorece la toma de consciencia de las diferencias en el resto de ámbitos. Este tipo de recomendaciones también se comparte en sentido inverso. Muchas empresas de servicios españolas están externalizando sus áreas de atención al cliente, y se gestionan desde países como Colombia, por la reducción de costes que ello supone. Visto lo anterior, ¿te imaginas atender la llamada telefónica de un cliente español molesto con el servicio? Este tipo de empresas prepara a sus empleados con cursos específicos para lidiar con llamadas made in Spain. ¡Y ni se imaginan el ratio de rotación de personal que ello provoca! Me gustaría dejar claro que, con este artículo, para nada deseo generalizar. Sólo pretendo resaltar que la diferencia, bien entendida, ¡suma! Por cierto, ¿has tenido la oportunidad de trabajar con alguien de otro país? Nos gustaría que nos explicases tu experiencia…

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