- Tertulia literaria impartida por el Director de la compañía Fénix Novohispano, Francisco Hernández Ramos
La tarde del lunes, 18 de mayo, se realizó la segunda parte de la Tertulia Literaria sobre la Historia del Teatro en México, un recorrido por el arte escénico del Siglo XIX, desde el teatro principal donde acudía el Virrey hasta la era moderna con obras del dramaturgo Eugène Ionesco, conocido como el padre del teatro del absurdo.El público de la Antigua Casona de Xicoténcatl, con la conducción del Director de la compañía Fénix Novohispano, Francisco Hernández Ramos, se adentró al Teatro Coliseo que se ubicaba al lado de Palacio Nacional, en donde el Virrey y los asistentes disfrutaban de las representaciones de grandes actrices como “La Inesilla”, y en donde también se presentaron Agustín Lara y Joaquín Pardavé.
El también dramaturgo y director de escena señaló que el Teatro Principal de Puebla, el más antiguo de América; así como Teatro Virreinal que se ubica en el estado de Durango, denominado el Teatro Victoria, son espacios que tienen una “enorme” historia en el arte escénico del país, con lo cual se introduce al Siglo XIX, con Francisco Primo de Verdad y Ramos, y el golpe de Estado al Virreinato.
Hernández Ramos dijo que el Teatro Coliseo fue testigo de representaciones en contra de los hermanos Napoleón y José Bonaparte, quien tenía el mote de “Pepe Botella”, los cuales fueron presentados como simios, y que llevó al público al México independiente; la situación política del país no impidió que los teatros tuvieran representaciones teatrales, señaló.
Sostuvo que en la época del Expresidente Antonio López de Santa Anna al teatro le fue bien, pues éste consideró que era momento de que el teatro fuera de la nación para fomentar una conciencia nacionalista. Con esta finalidad Lorenzo de la Hidalga se encargó de la construcción del Teatro Nacional, en las calles de Cinco de Mayo y Bolívar, con dos mil 400 butacas y palcos secretos, que fue inaugurado con la obra “Las Paredes Oyen”, de Juan Ruiz de Alarcón.
Asimismo, comentó que en 1844 se presentó “Don Juan Tenorio”, de José Zorrilla, en dicho teatro, lo que permitió la formación de las generaciones del Siglo XX. Años más tarde llegó a México Maximiliano de Habsburgo, y con ello el romanticismo, el Can-Can, las óperas y las obras de William Shakespeare como Hamlet.
A finales del Siglo XIX surge la pastorela “La Noche más Venturosa”, en donde se retrata el ser de los mexicanos, con José Joaquín Fernández de Lizardi, escritor del “Periquillo Sarniento”, quien junto con otros actores promovieron la tradición del teatro en México, y en donde se construyen algunos de los más hermosos del país como el Teatro Juárez en Guanajuato.
Hecho que lleva, explicó, a la construcción del Palacio de Bellas Artes, considerado el Teatro Nacional de México, en cuya inauguración se presentó “La verdad Sospechosa”, de Juan Ruiz de Alarcón; posteriormente en el Siglo XX fue interpretada la obra “Don Quijote de la Mancha”, de Miguel de Cervantes Saavedra, adaptada en México por Salvador Novo y dirigida a niñas y niños, hecho que inspiró al escritor José Emilio Pacheco, quien siendo un niño asistió a la presentación de esa obra en aquella época.
Francisco Hernández sostuvo que el teatro infantil tiene una fuerte influencia y repercute en su formación, por lo que lamentó que en el Palacio de Bellas Artes ya no se presentan obras teatrales, hecho que ha llevado a la desaparición de teatros como el Blanquita, el Manolo Fábregas, entre otros.
Finalmente comentó que en el Siglo XX se llegó al teatro moderno, con escritores como Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, Clementina Otero, quienes traducen y montan obras extranjeras en el Teatro de Mesones 46, en la Ciudad de México, donde se desprenden de la vieja tradición española con autores franceses, alemanes, permeando el gusto de los mexicanos, y surgiendo el Teatro de Ulises y el Teatro Julio Castillo, también conocido como el Teatro del Bosque.
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