viernes, 19 de junio de 2026

La solidaridad es uno de los principales valores del humanismo mexicano

  • Durante la sección Mujeres en la Historia en “La Mañanera del Pueblo”, la Subsecretaria de Educación Básica, Angélica Noemí Juárez Pérez, puso como ejemplo el apoyo del pueblo mexicano a las y los exiliados españoles
  • Destacó el impulso a la educación que hicieron las maestras españolas exiliadas, como Estrella Cortich, quien fue Docente en el IPN y la Escuela Normal Superior

La solidaridad es uno de los principales valores del humanismo mexicano, afirmó la Subsecretaria de Educación Básica, Angélica Noemí Juárez Pérez, quien destacó como ejemplo el cariño y apoyo que el pueblo mexicano brindó a las maestras españolas exiliadas en 1939. Señaló que ellas no sólo agradecieron la acogida recibida, sino que también realizaron importantes contribuciones a la educación en México.

Al presentar la sección Mujeres en la Historia durante “La Mañanera del Pueblo”, encabezada por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, Juárez Pérez afirmó que México siempre ha sido un país fraterno, cuyo pueblo se distingue por su solidaridad. Indicó que las y los españoles exiliados así lo reconocieron, y citó el testimonio de la Maestra española Estrella Cortich, quien fue Docente en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y en la Escuela Normal Superior:

“Yo quiero mucho a México. Nos hizo mucho bien a todos los que tuvimos que salir de España. Tenemos que estar agradecidos por habernos permitido vivir y trabajar en plena libertad”, expresó la subsecretaria al recuperar las palabras de la docente.

A través de una cápsula informativa, Juárez Pérez narró que durante la Guerra Civil Española miles de personas, militantes y simpatizantes de la República Española llegaron a México en calidad de refugiadas. Recordó que, en 1937, 456 niñas y niños fueron enviados por sus familias a México para salvaguardar sus vidas. El Presidente Lázaro Cárdenas impulsó medidas para facilitar los trámites migratorios y Amalia Solórzano, junto con un grupo de mujeres, organizó el cuidado de las y los menores en Morelia, Michoacán.

Con la derrota de la República, agregó, el exilio español se volvió masivo y, en 1939, arribaron al país cerca de dos mil mujeres, muchas de ellas acompañadas de sus familias. Explicó que ellas mantuvieron los vínculos familiares, prepararon alimentos al estilo español con ingredientes adquiridos en mercados locales, brindaron apoyo emocional y contribuyeron al sostenimiento económico de sus hogares.

Comentó que muchas de estas mujeres se incorporaron al trabajo remunerado fuera del hogar. Las costureras y modistas constituyeron un grupo numeroso; sin embargo, también destacaron obreras calificadas y maestras, quienes desempeñaron un papel fundamental en la creación y fortalecimiento de instituciones educativas en México. Otras se desempeñaron como médicas, enfermeras, mecanógrafas, abogadas, estilistas, periodistas, artistas e intelectuales.

Las mujeres con vocación política, señaló Juárez Pérez, también se organizaron para continuar la lucha contra el fascismo desde México. Entre las integrantes de la Unión de Mujeres Españolas se encontraban dirigentes de organizaciones antifascistas que mantuvieron activa la defensa de sus ideales.

Asimismo, aseguró que las exiliadas españolas fueron solidarias no sólo con sus compatriotas, sino también, años más tarde, con las y los exiliados que llegaron a México huyendo de las dictaduras latinoamericanas durante las décadas de 1970 y 1980. Destacó que estas mujeres no sólo sostuvieron la vida cotidiana y preservaron sus tradiciones en un contexto de desarraigo y adversidad, sino que también se integraron plenamente a la vida laboral, crearon redes de apoyo, mantuvieron viva la lucha por sus ideales y contribuyeron al desarrollo del país que las recibió con los brazos abiertos.

Finalmente, la subsecretaria concluyó que, como ha señalado la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, “México es el mejor país del mundo”.

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