- María del Rosario Espinoza, Aremi Fuentes y Juan Manuel Celaya recuerdan los desafíos, sacrificios y aprendizajes que definieron sus carreras deportivas
- Los atletas destacan al olimpismo como una filosofía de vida basada en la disciplina, la perseverancia y la búsqueda de la excelencia
La triple Medallista Olímpica de taekwondo y actual entrenadora nacional de para taekwondo, María del Rosario Espinoza, compartió las experiencias, desafíos y aprendizajes que marcaron su carrera deportiva y la llevaron a consolidarse como una de las máximas referentes del deporte mexicano.
Ganadora de las medallas de oro en Beijing 2008, bronce en Londres 2012 y plata en Río 2016, la sinaloense aseguró que alcanzar unos Juegos Olímpicos representa la culminación del mayor anhelo de cualquier atleta de alto rendimiento.
“El primer recuerdo que viene a mi mente es Beijing 2008, especialmente el momento en el que estaba siendo premiada con la medalla de oro en el Gimnasio de Ciencia y Tecnología de Beijing. Es una imagen que siempre me acompaña y que representa años de trabajo y dedicación. El esfuerzo más complicado que tuve fue llevar mi cuerpo y mi mente al límite”, manifestó.
“Prepararse para unos Juegos Olímpicos es completamente diferente a cualquier otra competencia. Fue un proceso muy demandante física y emocionalmente, pero al final valía la pena porque estaba luchando por una medalla para mi país”, agregó.
Por su parte, la Medallista Olímpica de bronce en levantamiento de pesas en Tokio 2020, Aremi Fuentes Zavala, recordó el camino que la llevó a conquistar una de las preseas más importantes en la historia de su disciplina para México y compartió las lecciones que han definido su trayectoria como deportista de alto rendimiento.
“El compromiso es una de las lecciones más importantes que me dejó ser olímpica, tanto como atleta como ser humano. Aprendí la importancia de actuar con integridad, de mantenerme firme en mis valores y de perseguir mis sueños a pesar de cualquier obstáculo o decepción que pueda presentarse en la vida. Ser olímpica me enseñó a no dejarme vencer, a seguir siempre adelante y a encontrar la manera de superar cualquier adversidad. Esa es una enseñanza que me acompañará toda la vida”, expresó.
A su vez, el Medallista Olímpico de clavados en París 2024, Juan Manuel Celaya Hernández, reflexionó sobre el significado de representar a México en la máxima competencia del deporte mundial, así como sobre las enseñanzas que continúan guiando su vida dentro y fuera de la plataforma. Para el clavadista mexicano, formar parte del Movimiento Olímpico representa alcanzar el más alto nivel de excelencia deportiva.
“Ser olímpico significa pertenecer a la élite mundial. El primer recuerdo que viene a mi mente cuando escucho la palabra olímpico es la promesa que me hice de niño de llegar algún día a unos Juegos Olímpicos. Desde entonces me pregunté cuál era la meta más alta a la que podía aspirar en mi deporte y descubrí que eran los Juegos Olímpicos. Esa fue mi principal motivación para trabajar todos los días en busca de ese sueño”, compartió.
Un movimiento global que inspira generaciones
En la edición de 1978 de la Carta Olímpica, el Comité Olímpico Internacional (COI) recomendó a todos los Comités Olímpicos Nacionales (CON) organizar actividades con motivo del Día Olímpico, con el objetivo de fortalecer la difusión de los valores del Movimiento Olímpico y fomentar una mayor participación de la sociedad en la práctica deportiva.
Entre las iniciativas más representativas destaca la Carrera del Día Olímpico, instaurada en 1987 como una actividad abierta a la población para promover el deporte para todos. Lo que inició con la participación de 45 Comités Olímpicos Nacionales se ha transformado en un movimiento global que actualmente reúne a más de 150 CON mediante actividades deportivas, recreativas y de promoción de estilos de vida saludables.
A través del Día Olímpico, el Movimiento Olímpico reafirma su compromiso de acercar el deporte a la sociedad, inspirar a nuevas generaciones y promover una cultura de actividad física que contribuya al bienestar, la salud y el desarrollo integral de las personas.
Las historias de quienes han representado a México en la máxima justa deportiva reflejan que el olimpismo trasciende la competencia y las medallas. Sus experiencias demuestran que valores como la excelencia, el respeto, la amistad, la disciplina y la perseverancia continúan siendo una fuente de inspiración para las nuevas generaciones y un motor para construir una sociedad más activa, saludable y comprometida con el desarrollo a través del deporte.
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