- Más allá de los límites.
El deporte adaptado ha dado muchas medallas y satisfacciones a nuestro país, cada resultado tiene una historia detrás, una historia de esfuerzo, resiliencia y determinación.
Una de esas historias es la de Alondra Salazar Rodríguez, lanzadora de jabalina en la clasificación F54, quien se ha convertido en una de las grandes promesas mexicanas de la disciplina.
Originaria de Chalco, Estado de México, Alondra descubrió el para atletismo de una manera inesperada; tras adquirir una discapacidad a los 16 años, fue hasta los 25 cuando conoció al Entrenador Alonso Rodríguez, quien la invitó a entrenar y desde entonces, encontró en el deporte una nueva oportunidad para transformar los desafíos en logros.
“Comencé por casualidad del destino, conocí a mi Entrenador Alonso Rodríguez de la forma más inesperada, en gran parte fue él quien me alentó a iniciar y sobre todo quien brindo las posibilidades para continuar ya que el deporte requiere de esfuerzo físico, pero también de la formulación de condiciones que determinan tu permanencia o la deserción”.
Y añadió que fue la confianza lo que la impulsó a seguir adelante: “Siempre confíe mi entrenador y por eso decidí tomar en consideración su experiencia para poder determinar en qué prueba tenía más habilidades por ello fue que nos enfocamos en la prueba de lanzamiento de jabalina F54”.
Su crecimiento ha sido extraordinario y muy rápido. En 2025 debutó en el Campeonato Mundial de Para Atletismo en Nueva Delhi y sorprendió al conquistar la medalla de plata en lanzamiento de jabalina F54, con una marca personal de 16.83 metros, resultado que también la colocó entre las tres mejores del ranking mundial de la especialidad.
Lejos de conformarse, Alondra mantiene la mirada puesta en nuevos retos; su preparación continúa con la meta de consolidarse en la élite internacional y avanzar paso a paso hacia el gran objetivo: representar a México en los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028: “Representar a México es el privilegio y la responsabilidad más grande que Dios y la vida me han dado, considero que es el sueño hecho realidad, mi objetivo fuerte está centrado en los próximos Juegos Paralímpico, esa es la meta”.
La historia de Alondra nos recuerda que el éxito no llega por casualidad, sino como resultado del trabajo constante, la perseverancia y la confianza en uno mismo.
“Lo más difícil que he tenido que afrontar es la voz interna que me hace dudar de quien soy y lo que puedo lograr, no puedo decir que ha desaparecido del todo, pero actualmente el trabajo que realizamos día con día de la mano de todo el equipo multidisciplinario me hace confiar en el proceso y reenfocar el miedo ya que este tiene dos opciones: te puede paralizar o impulsar y he elegido la segunda opción, así que actualmente tengo fe y confío en que puedo lograr cosas grandes”.
Su ejemplo inspira a nuevas generaciones de deportistas a creer que no existen límites cuando hay pasión y compromiso.
“Las oportunidades aparecen en el momento preciso y siempre debes de tener presente que llegaron a ti porque tienes la capacidad; quizá es momento de que salgas de tu zona de confort y afrontes tu nuevo destino", afirmó la para atleta.
Alondra Salazar es prueba de que los grandes sueños comienzan con la decisión de no rendirse.
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