sábado, 31 de enero de 2015

Habitantes de población guerrerense autorizan presencia de policía comunitaria

EZEQUIEL FLORES CONTRERAS.
(Archivo) Enfrentamiento de militares y policías comunitarios en Costa Chica, Guerrero. Foto: Claudio Vargas
PETAQUILLASm Gro., (proceso).- Integrantes del grupo de autodefensa del valle de El Ocotito asumieron el control de la seguridad de este poblado, perteneciente al municipio de Chilpancingo, donde los ciudadanos denunciaron que el grupo criminal “Los Ardillos” opera gracias a la protección del Ejército. Cerca de las 05:00 horas, aproximadamente 300 policías comunitarios del Frente Unido por la Seguridad y Desarrollo del estado de Guerrero (Fusdeg) irrumpieron con escopetas y armas cortas en dicha comunidad, donde instalaron retenes en entradas y salidas, así como en el bulevar Chilpancingo – Petaquillas. Dos horas después, más de 300 soldados y policías estatales se dirigieron al sur de Chilpancingo para exigir el retiro de los guardias comunitarios que estaban sobre el bulevar, situación que provocó minutos de tensión. No obstante, los miembros del Fusdeg -procedentes del valle de El Ocotito- simplemente se replegaron a las inmediaciones de la entrada del poblado de Petaquillas, ubicado a 10 kilómetros al sur de la capital de Guerrero, sobre la carretera federal México-Acapulco. Cerca de las 13:30 horas, habitantes de Petaquillas encabezados por el comisario municipal Arquímides Vargas Encarnación se congregaron en la plaza de la localidad, donde realizaron una asamblea y aprobaron el ingreso del grupo de autodefensa de Fusdeg para que asuma las funciones de seguridad en este lugar, considerado paso obligado del narcotráfico en la región Centro. Los pobladores denunciaron que el Ejército y las policías de los tres niveles de gobierno han sido cómplices con los grupos criminales. Este pequeño poblado está conformado por cuatro barrios y 30 colonias, es considerado un anexo de Chilpancingo debido al crecimiento de la mancha urbana. Los pobladores acusaron a soldados de la 35 Zona Militar de brindar protección al grupo delictivo “Los Ardillos”, afincado en el municipio de Quechultenango y dirigido por los hermanos del presidente del Congreso estatal, el diputado local perredista Bernardo Ortega Jiménez, quien actualmente es el candidato del PRD a una diputación federal y pertenece a la corriente Nueva Izquierda. Incluso, algunos ciudadanos señalaron públicamente que a pesar de los retenes militares y de la Policía Federal en el tramo Petaquillas – Chilpancingo, sicarios al servicio de “Los Ardillos” pasan cargamentos completos de droga (heroica y mariguana), y armas por esta ruta, que conecta la capital de la entidad con el municipio de Quechultenango. También denunciaron que delincuentes al servicio de “Los Ardillos” extorsionan a los comerciantes de Petaquillas, quienes tienen que pagar una cuota de mil pesos semanales a esta banda. El hartazgo ciudadano ante la complacencia gubernamental frente al narcotráfico obligó a los pobladores de Petaquillas a tomar la decisión de asumir el control de la seguridad y avalar el ingreso de la policía comunitaria del Fusdeg para restablecer el orden en este poblado del municipio de Chilpancingo. Sin embargo, un grupo de 200 hombres, en su mayoría jóvenes, procedentes de los municipios de Quechultenango y Mochitlán irrumpió en la asamblea popular de Petaquillas portando pancartas y lanzando consignas en contra de la presencia de la guardia comunitaria. En respuesta, los petaquilleros criticaron la protesta de los fuereños y los acusaron de ser un grupo de choque enviado por la banda de “Los Ardillos” y la familia del diputado local perredista Bernardo Ortega. No obstante, las autoridades de Petaquillas permitieron que hablara Nicolás Nava Acevedo, comisario del poblado de Colotlipa, municipio de Quechultenango y considerado como bastión de “Los Ardillos”, quien exigió que la policía comunitaria no instale retenes en esta ruta porque van a afectar al turismo. Lo anterior, debido a que la ruta Petaquillas – Quechultenango es conocida también como el circuito del Río Azul, donde existen varios balnearios y restaurantes. La postura del comisario de Colotlipa provocó críticas y reproches entre los pobladores de Petaquillas, quienes insistieron en señalar que su oposición a la llegada de las policía comunitaria a este lugar sólo afectaba los intereses del grupo delictivo “Los Ardillos” y a los jefes militares y autocares civiles que son cómplices de la delincuencia. Luego, intervino Salvador Alanís Trujillo, coordinador del grupo de autodefensa, quien señaló que llegaron por petición del pueblo de Petaquillas y advirtió que en caso de que la delincuencia ataque a un ciudadano, van a enfrentarse a este grupo de autodefensa. Explicó que hace unos días, un grupo armado levantó a uno de los coordinadores de las policía comunitaria del Fusdeg en el valle y lo liberaron después de interrogarlo sobre los datos específicos de los dirigentes del grupo de autodefensa, que aglutina más de 500 guardias comunitarios de El Ocotito al poblado de Mazatlán, y ahora se suma Petaquillas, las tres poblaciones del municipio de Chilpancingo. Esta fue la causa por la que el grupo de autodefensa salió de su territorio y decidió tomar el poblado de Petaquillas, considerado como la antesala de la capital de la entidad, con el propósito de cerrarle la ruta al narco y aplicar una estrategia de tres puntos: “Reeducar al pueblo y disciplinar al gobierno y la delincuencia para que dejen de abusar de la sociedad y se limiten a realizar sus actividad sin afectar a las personas mediante la extorsión, secuestro y los asesinatos”, expresó el líder de la guardia comunitaria. Emplazó a los autoridades de los tres niveles a revertir los efectos de la narcoviolencia en Chilpancingo, en lugar de enfocarse a confrontar protestas sociales. De lo contrario, dijo, la policía comunitaria de la Fusdeg va a ingresar a la capital de la entidad, siempre y cuando los habitantes de las colonias lo avalen, como lo hicieron este día los pobladores de Petaquillas. En este momento, la situación en Petaquillas es de tensa calma y los guardias comunitarios esperan reacciones violentas del grupo delincuencial.

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