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lunes, 3 de agosto de 2026

Luz Jiménez, modelo de Rivera y Siqueiros, contribuyó al rescate de relatos en náhuatl como traductora

  • Fue inspiración para los murales “La maestra rural” de Diego Rivera; “Cortés y la Malinche” de José Clemente Orozco, y “La fuente de los cántaros” de José María Hernández Urbina y retratada por Jean Charlotte, Fernando Leal, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo y Pablo O'iggins
  • Hacia 1929, inició su colaboración con el lingüista estadounidense, Benjamin Lee Warf, como conocedora de la lengua y cultura náhuatl, y se consolidó como una colaboradora de diversos antropólogos, lingüistas e historiadores interesados en la lengua y tradición nahuas

En la sección "Mujeres en la historia" de la conferencia “La Mañanera del Pueblo”, que encabezada por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la Subsecretaria de Educación Básica, Noemí Juárez Pérez, rememoró la vida y obra de Julia Jiménez González, conocida como Luz Jiménez, quien fue una destacada Traductora, Escritora, Promotora de la lengua náhuatl y Modelo de artistas como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, entre otros.

Noemí Juárez adujo que detrás de cada persona representada en alguna de las obras del muralismo mexicano existe una historia, como la de Luz Jiménez, mujer indígena que, al igual que las mujeres indígenas de ayer y de hoy, ha contribuido a preservar la grandeza de México mediante el uso de nuestras lenguas originarias y la difusión de nuestros saberes ancestrales.

Sobre el origen de su trabajo como modelo de artistas, explicó que existen dos versiones: la primera, que el Pintor Fernando Leal la propuso como modelo para la Escuela de Pintura al Aire Libre de Chimalistac; y la segunda, que ella misma acudió a la Academia de San Carlos, donde tuvo la oportunidad de posar para diversos artistas.

Fue así como Luz Jiménez sirvió de inspiración para “La maestra rural” de Diego Rivera; “Cortés y la Malinche” de José Clemente Orozco; y “La fuente de los cántaros” de José María Hernández Urbina. Asimismo, fue retratada por destacados artistas como Jean Charlot, Fernando Leal, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo y Pablo O'Higgins. De esta manera, se convirtió en una de las figuras más emblemáticas del arte mexicano posrevolucionario.

Hacia 1929 inició su colaboración con el lingüista estadounidense Benjamin Lee Whorf, como conocedora de la lengua y la cultura náhuatl. A partir de esta experiencia se consolidó como colaboradora de diversos antropólogos, lingüistas e historiadores interesados en la lengua y la tradición nahuas. Además, participó en la recopilación de testimonios y textos en náhuatl que documentan la memoria colectiva de Milpa Alta.

Julia Jiménez González nació el 28 de enero de 1897 en Milpa Alta, Ciudad de México. Desde su infancia aprendió náhuatl y español en el entorno familiar, formación que contribuyó al desarrollo de una estrecha relación con la lengua y la cultura de su comunidad.

El 15 de octubre de 1916 sufrió las consecuencias de la Revolución Mexicana. Su padre y sus tíos formaron parte del grupo de hombres que fueron asesinados por los carrancistas en el atrio de la iglesia de Milpa Alta, por lo que Luz Jiménez tuvo que mudarse, junto con su madre y sus hermanas a Santa Anita Zacatlamanco, hoy un pueblo originario de la alcaldía Iztacalco.

Falleció el 28 de enero de 1965 dejando un importante legado como símbolo de la mujer indígena en el arte mexicano, pero también como traductora, narradora y transmisora de la tradición oral náhuatl, indicó la Subsecretaria Noemí Juárez.

Finalmente, destacó la observación del Historiador Miguel León-Portilla, quien afirmó que "Luz Jiménez ha sido la persona que más ha contribuido con su palabra al rescate de relatos en náhuatl", e invitó a estudiantes, visitantes y al público en general a conocer estas representaciones en los frescos de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros que se exhiben en el Museo Vivo del Muralismo (MVM), ubicado en la sede histórica de la Secretaría de Educación Pública, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

lunes, 27 de julio de 2026

María de la O Barragán, mujer clave en la lucha social y el desarrollo de Guerrero

  • La subsecretaria de Educación Básica destacó la trayectoria de quien fue reconocida como “la abogada de los pobres” por su defensa de campesinos, mujeres y personas desamparadas
  • Su legado incluye la organización de mujeres, el impulso a la educación, la creación de servicios comunitarios, la lucha por la tierra y la defensa de las comunidades frente al despojo

La Subsecretaria de Educación Básica, Angélica Noemí Juárez Pérez, destacó la trayectoria de María de la O Barragán, nacida en 1882 en Nuxco, Guerrero, quien desde muy joven se vinculó con la defensa de los derechos de las personas menos favorecidas y se convirtió en una figura fundamental de las luchas agrarias y sociales en la entidad.

Durante la sección "Mujeres en la historia" de la conferencia de prensa "La Mañanera del Pueblo", encabezada por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, subrayó la importancia de recuperar la memoria de una mujer que organizó y defendió a campesinos y mujeres, impulsó espacios educativos y servicios comunitarios, y participó en movimientos sociales que contribuyeron al desarrollo del país.

A través de un vídeo, informó que, a partir de 1922, María de la O se incorporó a la lucha social y asumió un papel activo en la defensa de los derechos de los campesinos. Posteriormente, en la década de 1930, se integró al Partido Comunista, donde coincidió con la también guerrerense Benita Galeana.

En 1937 fundó la Unión Fraternal de Mujeres de Acapulco, organización desde la que promovió la creación de centros de costura, lavaderos públicos, grupos de enfermeras voluntarias, una guardería, la Academia Gratuita de Corte 8 de Marzo y una academia de taquimecanografía. Asimismo, impulsó la reapertura del Hospital Morelos, fundó una escuela secundaria y promovió la apertura de un jardín de niños.

Su hogar se convirtió en albergue para personas víctimas de la violencia, bufete jurídico y centro de reuniones políticas. En 1942 también fue sede de la fundación de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado de Guerrero, para la cual redactó un programa regional de lucha campesina que exigía la disolución de los latifundios, el reparto de tierras y el acceso a maquinaria y semillas de calidad.

María de la O Barragán también participó, en 1945, en movilizaciones populares contra la privatización de las playas y el despojo de familias enteras de sus tierras, provocado por el desarrollo turístico y el discurso de la modernización del puerto. Su incansable labor en defensa de las causas sociales le valió el reconocimiento como "la abogada de los pobres", el 18 de febrero de 1944.

María de la O Barragán falleció a los 74 años, en julio de 1956. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres de Acapulco, como reconocimiento a una mujer guerrerense cuya lucha por la justicia social, la defensa de los derechos de las comunidades y su trabajo en favor del bienestar colectivo forman parte de la historia de México.