miércoles, 22 de julio de 2026

La Facultad de Psicología de la UNAM te ayuda a manejar la conducta de tu niña o niño

  • Desde hace 25 años cuenta con el Programa de Crianza Positiva en el Hogar, adaptado a los tiempos actuales
  • Silvia Morales Chainé mencionó que mediante esta iniciativa se gestionan las estrategias de cambio para lograr comportamientos alejados de la violencia

Silvia Morales Chainé, Académica de esa entidad universitaria y Coordinadora de dicha estrategia, detalló en entrevista que les enseñan maneras de manejar esos comportamientos característicos de los 18 meses a los 10 años.

Aún cuando determinadas conductas pueden manejarse en etapas posteriores, como la adolescencia o la adultez, es más fácil durante la infancia, toda vez que en este periodo pueden registrarse agresiones, pero menos complejas y con mayores posibilidades de un cambio efectivo a corto plazo, refirió.

La universitaria manifestó que enseñan a las y los participantes a comprender la conducta de sus hijas e hijos y, a partir de esto, aprenden a orientar y modificar aquellas conductas para fomentar hábitos que beneficien su salud física y mental.

En este contexto, alertó Morales Chainé que el uso de dispositivos electrónicos como “nanas” promueve prácticas de riesgo complejas para monitorear porque ocurren en un aparato, en una interacción de redes sociodigitales. Por ello, “es importante que las y los cuidadores trasladen habilidades de crianza al manejo de este tipo de aparatos, cuyo empleo inadecuado puede ponerlos en riesgo”.

Lo ideal es estar pendientes de lo que ellas y ellos hacen y tomar decisiones en familia, detectar lo funcional, como puede ser ayudarlos a realizar actividades físicas o de interacción social. Vemos cómo la forma de interactuar ha cambiado y, en ocasiones, los jóvenes no saben comunicarse, presentan más ansiedad o sintomatología depresiva. Por eso es fundamental que se relacionen “cara a cara”.

La crianza positiva, aclaró, es recomendable iniciarla, incluso, antes de que nazca el menor, “cuando sé que quiero ser padre, madre”. Este programa funciona desde las primeras etapas de vida; sin embargo, es común que los padres de familia o cuidadores acudan cuando la niña o el niño tienen año y medio o dos, y expresan agresión. No tienen que esperar.

Otro momento de acercamiento frecuente es cuando cumplen seis años y entran a la primaria, pues permanecen más tiempo sentadas y sentados. En esta etapa suelen manifestar problemas de conducta difíciles de manejar. Mediante el programa, se promueven los comportamientos positivos.

Lo anterior no significa la ausencia de corregirles y/o aplicar estrategias; no obstante, reconocer sus capacidades o logros es desplazar lo negativo con lo positivo de manera eficiente. De esto se trata esta iniciativa.

Si en México tuviéramos más y mejores políticas públicas de crianza y de promoción del bienestar infantil, se facilitaría el diagnóstico oportuno de trastornos emocionales y de salud mental en etapas adecuadas para prevenir eventos complejos, como pueden ser escenarios de violencia extrema, refirió.

Lo que aprenden las y los cuidadores les beneficia para tomar decisiones de cambio y aplicar técnicas tales como instrucciones claras o de interacción social: qué espero de ti, qué es lo que sí puedes hacer, manejo del tiempo y establecimiento de rutinas.

La efectividad de esta estrategia, iniciada hace 25 años y adaptada continuamente a los nuevos tiempos, es respaldada por revistas científicas, además de que se capacita a profesionales de la salud (en psicología, medicina, trabajo social y enfermería) para que la implementen y registren cómo madres y padres cambian sus prácticas de crianza.

El programa, que se imparte en modalidades virtual o presencial a cuidadores y docentes en escuelas de nivel básico, contribuye a reducir notablemente la conducta oposicionista desafiante y la hiperactividad. Tiene una duración de ocho horas, divididas en cuatro sesiones, presenciales o a distancia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario