- La reforma reconoce la relación laboral, preserva la flexibilidad y amplía el acceso a la seguridad social y a la protección por riesgos de trabajo
- Entre enero y junio de 2026, más de 9.8 millones de registros de personas trabajadoras de plataformas fueron reportados y 1 millón 52 mil 653 fueron reconocidos como trabajadores subordinados para acceder a la seguridad social
- La reforma también establece contratos con mayor certeza jurídica y mecanismos de protección para quienes trabajan mediante plataformas digitales
La transformación del mundo del trabajo también alcanza a las nuevas formas de empleo. En el marco del Segundo Informe de Gobierno, México avanza en la consolidación de un nuevo piso de derechos laborales para las personas trabajadoras de plataformas digitales, mediante una reforma que reconoce esta modalidad de trabajo y amplía su acceso a la seguridad social, al mismo tiempo que preserva la flexibilidad que la caracteriza.
La reforma entró en vigor el 1 de enero de 2026, después de una etapa de prueba piloto realizada entre julio y diciembre de 2025, que permitió poner a prueba las reglas de seguridad social, generar información estadística sobre esta modalidad de trabajo y realizar los ajustes necesarios para su implementación.
El nuevo marco reconoce la relación laboral de las personas trabajadoras de plataformas digitales, al mismo tiempo que preserva la flexibilidad característica de esta actividad. También contempla el acceso a la seguridad social, la protección del seguro de riesgos de trabajo y contratos que brindan mayor certeza jurídica.
Los primeros resultados muestran la magnitud de esta transformación. Entre enero y junio de 2026 se registraron 9 millones 853 mil 538 personas trabajadoras de plataformas, mientras que 1 millón 52 mil 653 fueron reconocidos como trabajadores subordinados y accedieron a la seguridad social.
Esto significa que, a partir de la reforma, miles de personas trabajadoras que anteriormente no contaban por ley con este tipo de protección comenzaron a incorporarse a un esquema de seguridad social. Además, más de un millón de personas trabajadoras al mes cuentan con seguro contra accidentes del Instituto Mexicano del Seguro Social, como parte de las nuevas disposiciones.
La reforma también representa un cambio en la forma de entender el trabajo en plataformas: la flexibilidad y los derechos laborales no son conceptos contradictorios. El objetivo es que las personas puedan mantener las características propias de esta actividad, pero sin renunciar a la protección que corresponde a quienes trabajan.
La etapa piloto fue fundamental para alcanzar este objetivo. Durante esos seis meses, el Gobierno de México obtuvo por primera vez información estadística sobre el sector y pudo analizar elementos como los factores de exclusión utilizados para determinar el ingreso neto y, con ello, establecer los criterios para identificar la naturaleza subordinada o no subordinada de la relación laboral.
Con ello, México avanza en la construcción de un nuevo piso de derechos laborales para la economía digital, que incorpora a las personas trabajadoras de plataformas a mecanismos de protección social y les brinda mayor certeza sobre sus relaciones de trabajo.
Este proceso también ha tenido una dimensión internacional. México participó activamente en la negociación y adopción del Convenio sobre el Trabajo Decente en la Economía de Plataformas, 2026 (núm. 193) de la Organización Internacional del Trabajo, aprobado el 15 de junio de 2026, considerado un hito para la regulación del trabajo digital a nivel mundial.
De esta manera, México no sólo transforma su legislación para responder a las nuevas formas de trabajo, sino que participa en la construcción de estándares internacionales que colocan los derechos laborales y la protección social en el centro de la economía digital.
La implementación de esta reforma representa un proceso gradual que todavía enfrenta retos operativos y regulatorios. Sin embargo, los avances alcanzados durante su prueba piloto y los primeros meses de vigencia muestran que es posible incorporar nuevas modalidades de trabajo a un marco de derechos laborales.
Con esta reforma, México da un paso hacia un mercado laboral en el que la innovación tecnológica y la flexibilidad también estén acompañadas de seguridad social, certeza jurídica y trabajo digno.
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