jueves, 22 de octubre de 2026

¡Chaco Giménez se confiesa! Pachuca, Cruz Azul y la espina que marcó su carrera; además, aconseja que regrese del ascenso y descenso a la Liga MX


Chaco, defendiste las camisetas de Pachuca y Cruz Azul, y en ambos clubes dejaste una huella importante. Cuando te toca verlos frente a frente, ¿cómo vives ese partido por dentro? ¿Qué equipo despierta hoy la emoción más difícil de controlar para ti?

“En los últimos días estuve pensando precisamente en eso. Ya me ha tocado vivir varios partidos entre Pachuca y Cruz Azul, y siempre dejo que gane el futbol. La realidad es que son dos equipos que quiero mucho y a los que siempre deseo que les vaya bien, pero cuando se enfrentan entre sí, es inevitable sentir esa incertidumbre de no saber a quién apoyar. Siempre digo que quiero que a los dos les vaya bien, así que espero que gane el que juegue mejor”.

Dejaste una huella imborrable en ambos clubes, pero ¿a cuál le tienes más cariño? Con uno ganaste la Copa Sudamericana y con el otro conquistaste la CONACACAF.

“Qué quiero más a uno que a otro sería mentirte, y no lo digo por quedar bien con ninguna de las dos aficiones.
En Cruz Azul estuve casi ocho años y medio, mientras que en Pachuca jugué cinco años, sumando mis dos etapas. Son equipos que me quieren mucho, aunque viví experiencias diferentes en cada uno. Con Pachuca me tocó disfrutar momentos muy importantes, especialmente por los títulos que conseguimos. En Cruz Azul, en cambio, constantemente luchábamos por conquistar un campeonato. Me tocó ganar dos títulos, pero siempre tuve en mente la Liga, que no pude conseguir.

Sin embargo, el vínculo con un equipo no se construye solamente a partir de los campeonatos. También está el hecho de que mi hijo Santiago jugó en Cruz Azul, así que el cariño que siento por ambos clubes es enorme.

Actualmente no he podido ir con frecuencia a los estadios, por distintas circunstancias, tanto al de Pachuca como al de Cruz Azul. Pero hay algo que me pasa siempre: cuando hay Liga MX y ambos equipos juegan en distintos horarios, procuro verlos. Si no juegan, veo otros partidos, pero siempre estoy pendiente de ellos.

Cuando voy a Pachuca, la gente me trata muy bien; ni hablar de lo que sucede cuando visito el estadio de Cruz Azul. También recibo mucho cariño de los aficionados que me encuentro en la Ciudad de México y en otros lugares, incluso en Estados Unidos.

Por eso es muy difícil decir que quiero más a uno que a otro. Son dos equipos que respeto, admiro y quiero muchísimo. Ahora que se enfrentan, la situación es complicada. Por fortuna, todavía queda mucha temporada. Si algún día me tocara vivir una final entre ambos, como aquella de finales de los noventa, creo que me daría un infarto”.

Recuerdo haberte visto derramar lágrimas cuando no se conseguía el objetivo con Cruz Azul. ¿Cómo vives hoy esa espina de no haber conquistado un título de Liga con uno de los equipos que marcaron tu carrera? ¿Qué le dirías al aficionado que, a pesar de eso, sigue viéndote como un ídolo o una leyenda del club?

“Sobre lo último que comentas, yo me considero un referente importante del equipo, pero no me considero un ídolo ni una leyenda. Sé que, a lo largo de la historia de Cruz Azul, ha habido jugadores muy importantes que consiguieron grandes cosas con la institución.

Hoy, a ocho años de mi retiro, puedo decirle a la afición: gracias por el cariño y por el apoyo. Muchas veces, la gente reconoce todo lo que diste por el equipo y no se concentra tanto en el hecho de que no hayas conseguido el título.

Por supuesto que me habría encantado darle un campeonato de Liga a Cruz Azul. Lo intenté y, ahora que tengo más años y experiencia, puedo decir que no me quedó la sensación de no haberlo dado todo. No me reprocho haber dejado de esforzarme para conseguirlo; simplemente, las cosas se dieron de esa manera.

Tampoco recuerdo exactamente cuántos partidos jugué, pero haber tenido continuidad durante una etapa en la que muchos jugadores iban y venían significa que algo hiciste bien, más allá de los títulos.

Siempre quiero que a Cruz Azul le vaya bien. Actualmente lo veo estable y en buenas condiciones. En este torneo quizá ha tenido cierta irregularidad, pero mantiene el modelo de juego que implementaron desde la llegada de Iván Alonso, junto con los jugadores que incorporaron. En ese sentido, estoy muy contento con el presente del equipo.

Ojalá vengan más títulos. Es un club que compite constantemente y que no cambia a demasiados jugadores. Tiene un gran plantel y, cuando realiza dos o tres incorporaciones, considero que eso refleja que existe estabilidad y que se está trabajando bien.

La verdad es que no me recrimino nada. Cuando Pedro Caixinha me dijo que no me tendría en cuenta para una temporada, al principio me enojé, como le habría pasado a cualquiera. Sin embargo, con el tiempo entiendes las decisiones y sus motivos.

La espina que me quedó fue no haber conseguido el campeonato de Liga. Creo que la herida sanó un poco cuando llegó la novena estrella de Cruz Azul y mi hijo formaba parte del equipo. Eso me ayudó a cerrar un poco esa etapa, aunque siempre me habría gustado conseguir ese título como jugador”.

Si pudieras regresar por una noche a uno de aquellos vestidores, ¿elegirías al Pachuca campeón de la Copa Sudamericana o al Cruz Azul con el que compartiste tantos años con la afición? ¿Qué compañeros o momentos explican tu elección?

“Es una buena pregunta, porque fueron dos etapas muy importantes y no quiero quedar mal con nadie. Sin embargo, creo que me quedaría con el vestidor de Pachuca.

Con ese equipo viví muchos momentos lindos. Al no ser un club de la capital, creo que compartíamos más experiencias fuera de la cancha. Con varios compañeros construí amistades muy fuertes. Eso no significa que no tenga amigos en Cruz Azul, pero la dinámica era diferente.

En Pachuca tuve continuidad durante cuatro años y medio o cinco, aproximadamente, y hubo pocos cambios en la plantilla. En cambio, durante los ocho años que estuve en Cruz Azul, muchos jugadores llegaban y se iban. Eso influía en la relación que se construía dentro del vestidor.

Por eso elegiría el de Pachuca: por la continuidad, por la convivencia dentro y fuera de la cancha, por nuestras familias y por el vínculo que construimos.

También fue importante el papel de Jesús Martínez y, en aquella época, de Andrés Fassi. Ellos contribuían a que el equipo se sintiera como una familia. Por todo eso, si tengo que elegir, me quedo con Pachuca”.

Tus goles y tus títulos forman parte de tu trayectoria, pero el cariño de una afición no siempre se mide en números. ¿Qué recuerdo de Pachuca y cuál de Cruz Azul explican mejor lo que significa ganarse el corazón de la gente?

“Creo que ambos recuerdos se resumen en una sola noche: mi partido de despedida, que se celebró en el Estadio Hidalgo. Había muchísimos aficionados de Cruz Azul y de Pachuca, y conseguir que ambas aficiones estuvieran presentes no es algo sencillo.

Fue una noche muy especial, de aproximadamente dos horas, que compartí con amigos, jugadores de ambas instituciones, sus directivos y mi familia. Estuvieron los presidentes de aquel momento, Billy Álvarez y Jesús Martínez. Esa experiencia me marcó muchísimo.

También recuerdo lo que vivía en el entonces Estadio Azul, hoy Estadio Ciudad de los Deportes. Cuando estaba por entrar al campo, la gente me hacía sentir como si estuviera en casa.

En Pachuca también me tocó vivir momentos similares, aunque el cariño se manifestaba de una manera más colectiva. En Cruz Azul, por ejemplo, durante la etapa de Luis Fernando Tena no siempre era titular. A veces entraba de cambio y la gente pedía que me metieran. Se generaba algo especial entre la afición, el entrenador y yo.

Recuerdo dos partidos con Tomás Boy, ante América y Monterrey, en los que entré al campo y marqué gol con el primer balón que toqué. Uno de ellos fue un clásico. Los aficionados sabían que, cuando ingresaba, podía pasar algo, y el entrenador también entendía cuáles eran los momentos en los que podía ayudar al equipo.

No sé si llamarlo magia, pero sí era algo especial. Se había creado un vínculo muy fuerte con la afición de Cruz Azul.

En mi última etapa con Pachuca, me tocó jugar un partido en el Estadio Azul y tenía mucha curiosidad por saber cómo me recibiría la gente. Yo no estaba jugando regularmente con Pachuca, pero el recibimiento fue impresionante. Me llenó el corazón de emoción.

Como bien dices, después de ocho años en un equipo, no es sencillo recibir ese reconocimiento si no conseguiste el título de Liga. Por eso me sorprendía cada vez más el cariño de la gente. Incluso hoy, cuando voy al estadio, los aficionados siguen sorprendiéndome.

Estoy eternamente agradecido y siempre estaré en deuda con ellos por no haberles dado ese campeonato. Sin embargo, creo que reconocen, sobre todo, el cariño que le tenía al equipo y el orgullo con el que defendía la camiseta en cada partido”.

Si pudieras volver a jugar un partido de tu carrera, ¿cuál elegirías?

“Elegiría el partido amistoso en el que jugué junto a mi hijo. No fue en el Estadio Azul ni en el Hidalgo, sino en Estados Unidos.

Ese fue el momento más importante que viví como futbolista. Poder levantar la cabeza y ver que quien se desmarcaba para recibir el balón era mi hijo fue como cumplir un sueño. Hay pocos casos así en el mundo y a mí me tocó vivirlo. Fue algo espectacular”.

¿Qué ves más viable en este torneo: que Cruz Azul consiga otro título o que Pachuca pueda proclamarse campeón?

“Si hablamos de este torneo, considero que Pachuca está lejos. La inestabilidad del equipo me hace pensar que todavía tiene mucho trabajo por delante.

Son proyectos completamente diferentes, pero Pachuca atraviesa una etapa de reestructuración, con un entrenador nuevo, muchos jóvenes, jugadores que se han ido y varias lesiones.

En cambio, creo que Cruz Azul está un poco más cerca de pelear por el título. Si analizamos el momento actual, lo veo con mayores posibilidades.

Sin embargo, no hay que descartar a Pachuca. Si consigue clasificarse a la liguilla, puede convertirse en un rival durísimo”.

¿Cómo ves la lucha por el regreso del ascenso y el descenso, crees que regrese a la Liga Mx en algún momento?

“Es muy triste, porque cuando llegué a México existía una competencia en la que ganar tenía una recompensa y perder, una consecuencia. Hoy, la brecha entre categorías es cada vez mayor y se ha perdido la emoción que generaba la lucha por no descender. Recuerdo cuando enfrenté al Puebla con Veracruz: si ganábamos, lo mandábamos a Segunda División. Esa emoción se ha perdido y ha alejado a los aficionados de las canchas.

Mientras algunos equipos de Primera División no arriesgan su patrimonio, muchos clubes de Expansión invierten en infraestructura, fuerzas básicas y fútbol femenil para conseguir el ascenso. Sin embargo, que no puedan llegar a la máxima categoría por méritos deportivos me parece increíble. La competencia debería premiar a quienes hacen bien las cosas dentro y fuera de la cancha.

Esta situación también limita las oportunidades de muchos jóvenes futbolistas que sueñan con llegar a Primera División. Ojalá regrese el ascenso y descenso, porque sería algo maravilloso para el fútbol mexicano y permitiría recuperar una competencia en la que el que gana tenga un premio y el que pierde asuma las consecuencias.

Hoy veo difícil que regrese el ascenso y descenso, aunque ojalá suceda porque sería maravilloso para el fútbol mexicano. La idea inicial era consolidar a los equipos de Expansión para prepararlos para competir en Primera División, pero el proceso se prolongó más de lo previsto. Actualmente, hay clubes que han invertido mucho en infraestructura, fuerzas básicas y fútbol femenil para crecer, mientras que otros de Primera División están tranquilos porque no corren el riesgo de descender.

Ojalá esta situación cambie, porque hay mucho esfuerzo detrás de los equipos que buscan ascender. Creo en un fútbol donde ganar tenga una recompensa y perder implique consecuencias”.

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