lunes, 12 de octubre de 2026

¡Paco Palencia ve a Cruz Azul más cerca del bicampeonato y pone a Pumas bajo la lupa!

  • El exdelantero, campeón con La Máquina y Universidad, analiza el presente de ambos clubes y comparte sus recuerdos más especiales, además de hablar sobre su posible regreso a los banquillos

El exdelantero de Cruz Azul y de Pumas, hoy analista y comentarista de FOX, considera que el conjunto celeste tiene mayores posibilidades de conquistar otro título que los universitarios de terminar con su sequía de campeonatos. Además, reveló que está listo para regresar a los banquillos, siempre que encuentre un proyecto sólido, y recordó los momentos que marcaron su historia con ambas instituciones.
Palencia, campeón de Liga con Cruz Azul en 1997 y dos veces con Pumas en 2009 y 2011, reconoció que el cariño por ambos equipos es distinto, pero igual de profundo. Sin embargo, su análisis del presente futbolístico favorece a La Máquina, pues considera que ha encontrado una identidad de juego que los auriazules han dejado de mostrar. Y aunque guarda recuerdos imborrables de sus títulos con los dos clubes, confesó que, si pudiera revivir un solo momento de su carrera, elegiría la final de la Copa Libertadores con Cruz Azul, una experiencia que lo marcó pese a no levantar el trofeo.

Paco, fuiste campeón con Cruz Azul en 1997 y con Pumas en 2009 y 2011. ¿Qué significa cada equipo en tu carrera?

“Son dos equipos que llevo muy dentro del corazón. Cruz Azul es como tu madre y tu padre: es donde naces. Jugué desde la escuelita de Cruz Azul en Azcapotzalco; después llegué a Acoxpa y me tocó la transición hacia La Noria. También jugué en Cruz Azul Hidalgo y pasé por todas las categorías que existían en ese momento, desde la escuelita hasta el primer equipo. Cruz Azul me catapultó a la Copa Libertadores y a la Selección Mexicana. Gané prácticamente todo: copas, ligas, títulos de Concacaf y el Campeón de Campeones.

Pumas, en cambio, es como tu esposa: es el equipo en el que terminas tu carrera y que te da una familia, felicidad y estabilidad. Cuando llegué, primero conseguimos mantener al equipo en Primera División. Poca gente recuerda que estábamos peleando el descenso con Santos cuando Ricardo Ferretti me llevó a Pumas. Después llegaron los campeonatos: ganamos dos títulos en cuatro torneos, uno con Tuca y otro con Memo. Terminé como capitán y decidí retirarme por voluntad propia; no me retiró una lesión ni terminé en la banca.

Son dos equipos que forman parte de etapas distintas de mi vida y de mi felicidad dentro del fútbol. Siempre ha existido una rivalidad muy fuerte entre ellos, incluso desde que yo era niño y jugaba contra Pumas en las categorías inferiores de Cruz Azul. Había gente que iba a vernos a las canchas de Ciudad Universitaria, Acoxpa y Xochimilco. Cuando llegué a Pumas, la rivalidad siguió siendo muy intensa: casi siempre se llenan los estadios y suelen ser buenos partidos.

Para mí, mañana debe ganar el que juegue mejor al fútbol. Es complicado ponerse otra camiseta cuando tienes tanto cariño por ambos clubes, así que espero que sea un gran partido. Cruz Azul debe mantener el nivel que ha mostrado en los últimos dos o tres encuentros. Pumas necesita los puntos como respirar y mejorar su funcionamiento. Ha tenido tiempo para trabajar y corregir errores durante el parón por la fecha FIFA; ojalá muestre el estilo que busca el Tano Solari. Cruz Azul, por su parte, sí ha encontrado ese funcionamiento. Por eso, insisto: que gane el que juegue mejor al fútbol”.

Después de vivir momentos históricos con ambos clubes, ¿a cuál le tienes más cariño y por qué?

“Como te decía, es un cariño muy grande por los dos, pero diferente. Con uno inicias tu carrera y con el otro la terminas. Es como preguntar a quién quieres más, si a tu papá o a tu mamá, o a cuál de tus hijos quieres más. Cada uno tiene algo especial. A los dos los quiero muchísimo, así que es muy difícil elegir”.

Hablando de Cruz Azul, ¿qué recuerdo de esa etapa sigue más vivo en tu memoria?

“Lo primero es el debut, porque es algo que se te queda marcado para siempre. Debuté el 23 de diciembre de 1994, un día antes de Navidad, como suelo decirlo. Pero hay otros dos recuerdos que tengo muy presentes.

El primero es el campeonato que ganamos en León. Cruz Azul llevaba 17 años sin ser campeón y fue como si estallara una bomba que todos los cruzazulinos llevaban en el corazón.

El segundo es la Copa Libertadores. Aunque no pudimos levantar el trofeo, fuimos como el campeón del pueblo, como Rocky Balboa cuando pierde una pelea, pero se gana el cariño de la gente. Perdimos en penales, aunque hicimos grandes partidos y convocamos a muchísima gente por nuestra manera de jugar y por lo que transmitíamos desde dentro de la cancha en el Estadio Azteca. Para mí también fue un momento sublime de mi carrera”.

Pumas tiene una mística distinta a la de otros equipos. ¿Qué te enamoró del Club Universidad?

“Cuando llegué, la gente tenía ciertas dudas porque yo había sido rival de Pumas con Cruz Azul y Chivas. Con Chivas habíamos disputado una final contra Universidad, así que no sabía cómo me iba a recibir la afición. Recuerdo que, al llegar, me encontré con integrantes de La Rebel afuera del estadio. Me dijeron: “Paco, aquí vas a ser bienvenido; lo único que te vamos a pedir es que te sigas partiendo la madre, como siempre”.

Eso no era difícil para mí, porque formaba parte de mis características como jugador, de mi ambición deportiva y de mis ganas de ganar y dar lo mejor por el club al que representaba. Me adapté fácilmente a la dinámica de Pumas: jugar con pasión, disputar todas las pelotas divididas, tanto en ataque como en defensa, no rendirse nunca, ir siempre hacia adelante y dejar hasta la última gota de sudor en cada partido.
Eso ya era parte de mi ADN. Creo que lo que me enamoró fue sentir que todos compartíamos esa mentalidad: yo era una pieza más de un rompecabezas que buscaba hacerse más grande. Nadie te consentía; todos te exigían, desde el entrenador hasta tus compañeros. Veías a los demás correr, pelear cada balón y no dar ninguno por perdido. Ahí encajé muy bien. Y, por supuesto, levantar dos títulos con el equipo fue algo inolvidable”.

Hoy los resultados favorecen más a Cruz Azul que a Pumas. ¿Qué ves más viable: el bicampeonato de La Máquina o que Pumas termine con su sequía de títulos?

“Por cómo estaban jugando los equipos antes del parón por la fecha FIFA, veo mucho más cerca a Cruz Azul del bicampeonato que a Pumas de terminar con tantos años sin ser campeón. Esto puede cambiar después del descanso, pero, hasta ese momento, la diferencia estaba en el estilo de juego.
Con Efraín, Pumas había recuperado esa identidad de no dar ningún balón por perdido y disputar cada pelota, tanto en ataque como en defensa. Esa garra se había perdido y después volvió a aparecer, pero esta temporada el equipo ha dejado de transmitirla. Por eso considero que, hasta antes del parón, Cruz Azul estaba más cerca de ser campeón que Pumas”.

Después de casi diez años de haber dirigido a Pumas, ¿estás listo para volver a los banquillos y ayudar al club a ganar el título que tanto se le ha negado?

“Siempre estoy listo y dispuesto para volver a dirigir, siempre que se trate de un proyecto sustentable. Mi última experiencia estuvo marcada por mucha inestabilidad: se había elegido a Morelia, pero al final cambiaron el plan y terminó siendo Mazatlán.

Sigo preparándome y viajando a Europa para aprender de otras personas, conocer metodologías y analizar cómo jugar según las características de los futbolistas. No siempre puedes plantear lo mismo; tienes que adaptarte a los jugadores que tienes. Estoy listo para volver, sobre todo a los equipos en los que participé: Pumas, Chivas y Cruz Azul. Cruz Azul y Chivas atraviesan un buen momento; Pumas no está del todo bien, pero creo que el Tano puede revertir la situación. Cuando llegue el momento, estaré preparado y dispuesto para regresar”.

Después de varios años de retirado, si pudieras volver a vivir un solo momento de tu carrera, ¿cuál elegirías y con qué equipo: Cruz Azul o Pumas?

“Es difícil elegir porque viví muchos momentos importantes con equipos grandes: el título de Liga con Cruz Azul, los dos campeonatos con Pumas, el título de Concacaf con Cruz Azul y la Copa Libertadores. A veces se piensa que ganar con un equipo grande es más fácil porque tienes jugadores de calidad, pero también es más complicado: los rivales se preparan más, están más atentos y te exigen mucho más. Ganar títulos no es sencillo.

No podría elegir fácilmente entre la Copa Libertadores, el campeonato de 1997 con Cruz Azul —después de 17 años sin título— o los campeonatos con Pumas, que llevaba mucho tiempo sin ser campeón. Son recuerdos muy importantes. Pero, si tengo que quedarme con uno, elegiría la Copa Libertadores”.

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