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sábado, 6 de septiembre de 2014

Nuevo aeropuerto, el gran negocio del Grupo Atlacomulco

JENARO VILLAMIL.
Presentan proyecto del nuevo aeropuerto para el DF. Foto: Octavio Gómez Lo imaginó hace muchos años Carlos Hank González y lo anuncia ahora su heredero natural, Enrique Peña Nieto, quien alcanzó el sueño que ninguno de los integrantes del Grupo Atlacomulco había logrado: llegar a la Presidencia de la República. Sus impulsores se refieren a él como un “aeropuerto épico”, pero lo cierto es que el gran proyecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México será un filón de ingresos multimillonarios lo mismo para firmas extranjeras que para magnates nacionales y de poder político para funcionarios que se irán colgando de él. Más allá de la cauda de corrupción y de los conflictos sociales que puede traer, la iniciativa, que venía tramándose en el hermetismo desde casi dos años atrás, anuncia bonanza para los cercanos al grupo en el poder. MÉXICO, D.F. (Proceso).- Negociado con absoluto hermetismo los últimos 20 meses, el proyecto del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México es transexenal, pues viene desde la época de Ernesto Zedillo. El anuncio presidencial del miércoles 3 confirmó el plan de negocios imaginado por Carlos Hank González, el patriarca del Grupo Altacomulco, que ahora emprenderá su paisano Enrique Peña Nieto en lo que fuera el lago de Texcoco. Junto con la terminal de seis pistas –a construirse en 50 años– y la inversión hidrológica para darle sustentabilidad al oriente del Valle de México, vendrán los grandes negocios de transporte, inmobiliarios, turísticos y de servicios, pese a las resistencias de grupos sociales y dudas por el impacto ambiental y social que generará la obra. Desde enero de 2000, al final del sexenio de Zedillo, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) ya tenía un estudio preliminar sobre la ampliación de la terminal aérea de la Ciudad de México y todo estaba orientado hacia un sitio: la cuenca de lo que fuera el lago de Texcoco, con un costo de más de 10 mil millones de dólares de esa época (Proceso1275). El gobierno zedillista pospuso la decisión por las implicaciones políticas que ésta tendría. Su sucesor, el panista Vicente Fox, lanzó una convocatoria en la cual se plantearon dos opciones: Tizayuca, en Hidalgo, y Texcoco, en el Estado de México. Ganó la segunda, pero nunca se concretó por los problemas derivados del conflicto con los comuneros de San Salvador Atenco. Ahora, por tercera vez, desde la Presidencia de la República, el grupo político y financiero mexiquense presentó un magno proyecto, considerado el más importante en infraestructura de todo el sexenio. Su costo total será de 169 mil millones de pesos, de los cuales 120 mil millones serán para la construcción de la infraestructura aeroportuaria (terminal, torre de control, pistas e instalaciones auxiliares). Cuando termine la gestión de Peña Nieto, sólo estarán terminadas dos o tres pistas. Sus promotores sostienen que se trata de un proyecto transexenal que se terminará en 50 años y será edificado en una superficie de 4 mil 600 de las 12 mil 500 hectáreas de reserva ecológica en los terrenos federales contiguos a las actuales terminales 1 y 2; pero sobre todo insisten en que se tratará de un “aeropuerto verde” y “de clase mundial”. (Fragmento del reportaje que se publica en la revista Proceso 1975, ya en circulación)

viernes, 5 de septiembre de 2014

Nuevo aeropuerto, autofinanciable

Adrián Arias | LA CRÓNICA.
Durante la conferencia se comentó que el nuevo aeropuerto conservará el mismo nombre del actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) Benito Juárez. El gobierno federal tardará 20 años en recuperar la inversión pública por 98 mil millones de pesos que destinará al nuevo aeropuerto que se construirá en la ciudad de México. Además, deberá emitir deuda por un monto de 6 mil millones de dólares para concretar el proyecto, dijo Federico Patiño, director de finanzas del Grupo Aeroportuario de la ciudad de México. “Nuestra estimación es que en veinte años el Estado recuperará su inversión en términos reales y en adelante veremos rendimientos para el gobierno federal”, afirmó el directivo en conferencia de prensa. Explicó que el valor del proyecto en total asciende a 169 mil millones de pesos, de los cuales 98 mil millones serán recursos públicos que se obtendrán de recursos fiscales que se administrarán a través del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF). Este monto será el que podrá recuperar el gobierno federal mediante la operación del propio aeropuerto. “Este proyecto es totalmente autofinanciable. Por si solo generará el flujo suficiente no sólo para emitir la deuda, sino también para recuperar la inversión del Estado”, aseveró. Con respecto al monto de endeudamiento que se necesitará para concretar el proyecto, Patiño explicó que los seis mil millones de dólares se obtendrán mediante una estrategia de tres fases. La primera fase consiste en obtener un monto inicial de mil millones de dólares que se negociarán en este año y se ejercerán en el 2015. Luego, en 2016 se buscará un segundo crédito puente de entre mil 500 y 2 mil millones de dólares que se ejercerán ese mismo año y después se concretará otra fase para obtener los recursos de deuda restantes. La deuda se obtendrá mediante diferentes recursos financieros: “Planeamos obtener créditos de financiamientos en mercados nacionales e internacionales, ya sea con la banca comercial o con emisiones de bonos”, indicó Patiño. A su vez, Gerardo Ruiz Esparza, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), explicó que las obras hidráulicas del nuevo aeropuerto iniciarán en octubre de este año, a fin de agilizar el proceso. Detalló que los proyectos ejecutivos de la terminal aún no están terminados y tardarán entre 6 y 8 meses en estar listos, por lo que la construcción de la infraestructura aeroportuaria iniciaría a mediados del próximo año, una vez que se lance la licitación correspondiente, la cual estará dirigida tanto a las empresas nacionales como a las internacionales, a fin de contar con la experiencia suficiente para este tipo de proyectos. Comentó que el nuevo aeropuerto conservará el mismo nombre del actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) Benito Juárez. Explicó que la actual terminal dejará de funcionar en el momento en que el nuevo aeropuerto entre en operaciones. Ruiz Esparza destacó que tan sólo en la construcción de la terminal se generarán hasta 160 mil empleos y por cada millón de pasajeros que se transporten a través del aeropuerto se crearán hasta mil empleos directos y tres mil indirectos. Se tiene contemplado un segundo piso en viaducto de 18 kilómetros y 11 proyectos carreteros en torno al nuevo aeropuerto. A su vez, Claudia Ruiz Massieu, titular de la Secretaría de Turismo (Sectur), destacó que una vez que el aeropuerto inicie operaciones, generará hasta 3 mil 300 millones de dólares en captación de divisas, como resultado de un mayor número de pasajeros internacionales que entrarán al país: “Un tercio de los pasajeros que transitan en el AICM son turistas de otras naciones. Si las tendencias se mantienen, veríamos hasta tres millones y medio de nuevos pasajeros internacionales con el nuevo aeropuerto”, indicó. Los datos Carga Idelfonso Guajardo, titular de la Secretaría de Economía, afirmó que con el nuevo aeropuerto se triplicará el movimiento de carga aérea para subir de las 400 mil toneladas actuales a más de un millón de toneladas hacia el año 2030. Turismo El titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Carlos Ramírez Marín, descartó que la construcción del nuevo aeropuerto se encuentre en riesgo por el posible descontento de los habitantes de la zona, ya que es propiedad del gobierno federal. Capacidad En su fase final, la terminal capitalina podrá mover hasta a 120 millones de pasajeros, superando al aeropuerto de Atlanta (94.4 millones de pasajeros), que actualmente encabeza el ranking mundial, pero estaría por debajo de Londres (172 millones de pasajeros) y Estambul (150 millones).