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martes, 7 de julio de 2026

Sueños de un Tulpa estrena 'Maremágnum': Una pieza de rock progresivo y horror cósmico


El primer semestre para Sueños de un Tulpa fue de mucha introspección y crecimiento creativo. Jhon González, líder del proyecto musical colombiano, inició el año materializando ese primer pensamiento sonoro con el lanzamiento de 'Segundo Acto' en enero. Después de eso, tomó una pausa, un silencio necesario en la composición para plantearse hacia dónde quería dirigir la energía y los ritmos del siguiente tema. Como su intención siempre es mantener una actitud abierta a la experimentación sonora y no atarse a un sólo género, comenzó a darle forma a 'Maremágnum'.

Para esta nueva obra Jhon se adentró más en la producción, mezcla y masterización, llevándolas a niveles técnicos no alcanzados en sus nueve anteriores canciones. Al asumir casi toda la ejecución instrumental y el control técnico en solitario, el proceso tomó más tiempo del pensado, casi como si la canción misma exigiera su propio ritmo de maduración para manifestarse por completo.

'Maremágnum' de Sueños de un Tulpa nació luego de una experimentación sonora de rock progresivo, pero manteniendo intacta la atmósfera de horror cósmico que define al proyecto. El tema tiene un equilibrio desafiante, entrelaza métricas irregulares con texturas que evocaran una inmensidad aterradora e insondable, algo que simplemente escapa a la comprensión humana.

A nivel lírico, la canción es una idea que narra la lucha agónica de una persona tratando de evitar que una entidad tome el control absoluto de su mente. Siguiendo el canon de las influencias literarias de Sueños de un Tulpa como Lovecraft, frente a lo vasto y la maldición de lo desconocido, la condición humana siempre termina perdiendo. La entidad que protagoniza esta historia proviene de la mitología cristiana: Legión. Es una figura muy oscura, un ente que no es uno sólo, sino una multitud de demonios habitando un mismo cuerpo ("somos muchos", dice la tradición), lo que representa una invasión absoluta y abrumadora. El tema te sumerge en esa exploración psicológica y existencial, guiándote hasta el momento exacto en el que esa legión de voces finalmente posee y doblega por completo la voluntad del individuo.


"Desde su concepción, decidí estructurar la canción en un compás de 11/8. Esta métrica irregular es intencional; la utilizo para inyectar una tensión latente, para que quien la escuche sienta cómo desciende hacia esa exploración psicológica, sumergiéndose en una lucha directa contra lo insondable. Como siempre busco en este proyecto, la idea era materializar ese pensamiento sonoro a través del contraste: encontrar un punto de equilibrio entre la cualidad etérea de unas voces profundamente melódicas y la crudeza de ritmos muy marcados. Los solos de teclado y guitarra no son simples recursos técnicos; fueron invocados específicamente para causar incomodidad y tensión. Quería que se pudiera vivir sonoramente esa batalla, el caos de una mente resistiendo, para finalmente desembocar en el sonido de una pelea perdida. Es una incursión hacia un terreno mucho más experimental. A nivel personal, ha sido inmensamente satisfactorio porque me permite mantener mi aversión a las etiquetas y salirme de los patrones de un género musical en particular, dejando que la obra forje su propia identidad y adquiera vida propia al ser escuchada", comenta.

El tema cobró dimensiones insospechadas gracias a las colaboraciones de grandes talentos, la voz de Juli Guilleron, además de Natural Juandi invocando texturas como invitado en el solo de teclado del intermedio, y el regreso de David Bermúdez, quien aportó un gran solo de guitarra al final.

"Al igual que sucedió con 'Segundo Acto', mi intención con este lanzamiento no es entregar una moraleja ni una enseñanza. Busco que la canción funcione como una entidad sonora que cobra vida propia, permitiendo que el oyente experimente de primera mano ese conflicto interno que todos enfrentamos cuando sentimos que la realidad se nos sale de control. Dentro de esta exploración psicológica, utilizo la figura de la posesión como una metáfora existencial. Representa esa pérdida del control racional, esos momentos en los que nos dejamos arrastrar por emociones tan abrumadoras que sentimos que una voluntad ajena nos está reemplazando desde adentro. Este tema en particular, a diferencia de otras exploraciones sobre el dolor o la soledad, captura un umbral muy específico: habla de ese instante exacto en el que contemplamos con horror cómo dejamos de ser nosotros mismos, el momento preciso en el que nuestra mente cede ante lo insondable y perdemos nuestra propia esencia", enfatiza el artista colombiano.

El vídeo de 'Maremágnum' de Sueños de un Tulpa tiene como intención llevar la narrativa visual un paso más allá. Tiene apoyo de la inteligencia artificial no sólo como un recurso técnico, sino como una herramienta narrativa fundamental para otorgarle un contexto más profundo a la letra. Visualmente, invoca la estética del cine mudo de 1920. La pieza se construyó intercalando secuencias con esos clásicos carteles negros, donde se va revelando la letra de la canción como si fueran los ecos de una pesadilla. Incluso tiene subtítulos en inglés para darle el aura de una cinta antigua y olvidada que acaba de ser 'restaurada', haciendo que el vídeo se convierta en una experiencia inmersiva e indispensable para apreciar la obra completa.


Para materializar esa agónica pérdida de humanidad, una mujer de tercera edad es la protagonista, jugando con un contraste inquietante. Se suele asociar la vejez con la fragilidad o la ternura, y precisamente se buscaba subvertir ese arquetipo para generar una tensión profunda, mostrándola luchar en absoluta soledad contra una presencia parasitaria. Al final, esta estética silente confirma el canon de este universo de horror cósmico: frente a la inmensidad de lo desconocido, la condición humana siempre termina perdiendo. Se ve cómo la entidad logra su cometido, y la mujer, ya totalmente despojada de su esencia, sugiere a través de imágenes no explícitas la consumación total del horror: la destrucción de su propia familia antes de arrojarse al abismo.

"Al construir la canción con una atmósfera inmersiva y oscura, siento que el entorno ideal para dejar que 'Maremágnum' cobre vida propia es en la absoluta oscuridad de una habitación. No es una pieza pensada para acompañar el ruido del día a día; es una puerta directa a la introspección profunda. La mejor forma de experimentarla es en soledad, con la mirada perdida en el vacío, dejando que tu mente se rinda ante la inmensidad de la orquestación coral, esa métrica tensionante y las melodías disonantes. Al final, más que sólo escuchar una canción, la intención es que vivas una experiencia total: la de sumergirte y protagonizar tu propia historia de horror cósmico, enfrentándote a lo insondable desde el silencio de tu propio encierro", enfatiza Sueños de un Tulpa.

Por ahora, 'Maremágnum' se manifiesta en el mundo como una obra independiente. La visión del artista a largo plazo es lograr que todas estas narrativas converjan eventualmente en un disco completo; un compendio dedicado íntegramente a explorar las distintas caras del horror cósmico. De momento, este sencillo funciona como un eslabón vital. Es una nueva entidad sonora que he liberado para que siga expandiendo y dándole profundidad a ese vasto y oscuro universo que el músico viene construyendo a través de Sueños de un Tulpa.


"Más que buscar un impacto convencional, mi intención principal es reafirmar la vitalidad de la obra; demostrar que el proyecto sigue respirando, mutando y generando música diferente. Quiero dejar claro que mi necesidad de no atarme a ningún género y mi aversión a las etiquetas comerciales siguen completamente intactas. La meta es seguir forjando una identidad propia a través de la experimentación sonora constante, adentrándome en atmósferas que antes no había transitado. Por supuesto, tengo una profunda expectativa por descubrir cómo van a reaccionar las personas al enfrentarse a este nuevo sonido", concluye Jhon González.

Sueños de un Tulpa prefiere no atarse a un calendario rígido de lanzamientos. Al mantener una independencia creativa y el control absoluto sobre su sonido, su prioridad para lo que resta del 2026 es seguir sumergiéndose en el estudio, elevando la calidad de la composición, la ejecución instrumental y los detalles técnicos de la producción y mezcla de su proyecto.

Escucha 'Maremágnum' de Sueños de un Tulpa en tu plataforma musical favorita:





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miércoles, 28 de enero de 2026

(vídeo) Sueños de un Tulpa explora la fragilidad humana en su nuevo sencillo 'Segundo acto'


El 2025 para Sueños de un Tulpa no fue simplemente tiempo transcurrido, sino un rito de iniciación. En la soledad del sendero independiente, Jhon González Amortegui, líder de este proyecto musical colombiano, aprendió que la verdadera alquimia sonora requiere paciencia y sacrificio; la forja del artista es un abismo que devuelve la mirada. Fue un año de materialización prolífica en el que la banda logró rasgar el velo en cinco ocasiones. Invocó la fuerza humana con 'Resiliente' y la cruda realidad de 'Evanescente (6402)'; exploró antiguos grimorios en 'Malleus Maleficarum' y rindió tributo a los padres de la oscuridad con la versión de 'Solitude'. Finalmente, cerró el ciclo abrazando el vacío existencial con 'Lo Absurdo'. Aunque la obra nunca está completa y el hambre de creación es un devorador insaciable, cada paso ha servido para construir los cimientos de este templo sonoro. Este proyecto sigue explorando combinaciones que inquieten la realidad, buscando siempre esa frecuencia única capaz de inducir el trance.

"Para este nuevo ciclo, mi ambición es profundizar el trance. Mi meta es invocar mucha más música, puliendo la alquimia de mi composición y producción, y asegurándome de que las visiones visuales (vídeos) estén a la altura de lo sonoro. Seguiré buscando la gnosis de este oficio, lanzando nuevos fragmentos de esta historia hasta lograr materializar un grimorio completo: un álbum que compile mis invocaciones más potentes a la fecha. Mi búsqueda es incansable hacia sonidos inexplorados; quiero que escuchar Sueños de un Tulpa sea rasgar el velo de la realidad habitual y encontrar algo verdaderamente extraño y único", cuenta el artista.


'Segundo acto' es lo nuevo de Sueños de un Tulpa, es la materialización sonora de la maldición descrita en El Rey de Amarillo de Robert W. Chambers. En esta obra ficticia, el Primer Acto es una trampa de aparente normalidad, una introducción inofensiva que baja las guardias del lector; sin embargo, el Segundo Acto revela verdades universales tan terribles que la mente humana colapsa al leerlas. En la canción, la voz es de un invocador iluso que demanda saber la verdad, creyéndose digno de portar la 'omnisciencia cósmica' del Rey de Amarillo. La historia explora el terror de la incomprensión: el momento exacto en que la ambición se convierte en 'exterminio total'. Habla de la fragilidad humana ante lo primigenio; de cómo, al intentar someter fuerzas más allá de nuestro entendimiento, terminamos siendo nosotros los sacrificios de un horror que no tiene nombre.


La canción explora la intersección entre la crudeza del rock y la inmensidad del cosmos. La canción se cimienta en una base sólida de bajo, guitarra y voz, pero está envuelta en capas de sintetizadores que respiran una estética ochentera. No es sólo música, es ambientación. Utiliza pasajes instrumentales que invitan al trance y a la introspección, fusionando géneros para que el oyente sienta que está viajando a través de las eras. El objetivo es que cada nota contribuya a la narrativa del horror cósmico: bello, vasto y aterrador.  

"El soporte visual es una ventana directa al 'ritual prohibido' que narra la canción. La historia sigue a una secta en el proceso de invocar a la entidad Hastur, el Rey Amarillo, y a una mujer que se ofrece voluntariamente como 'recipiente' para esta fuerza abismal", agrega Sueños de un Tulpa.


Según Jhon González, "Visualmente, jugamos con el engaño: al principio parece que ella logra contener la gnosis, pero pronto la 'cruda realidad' se impone y la entidad la consume de forma horrorosa, desdibujando su psique hasta hacerla dudar de su propia existencia antes de esfumarla. Aquí radica un giro crucial respecto a la letra: mientras que en la canción canto sobre la soberbia de querer controlar lo incontrolable, el vídeo revela al final que la motivación de la protagonista era altruista. Es una tragedia mayor: demostrar que al horror cósmico no le importan las buenas intenciones humanas; el resultado sigue siendo el exterminio".

El título 'Segundo acto' es una llave directa a la mitología de El Rey de Amarillo. No hay una canción previa llamada 'Primer Acto' porque, conceptualmente, el primer acto representa la normalidad, la inocencia y el aburrimiento de la vida cotidiana que todos viven antes de conocer la verdad. El artista llamó así esta pieza porque, en la obra de Chambers, es en este punto donde la realidad se quiebra. Es el momento específico de la invocación a la entidad cósmica, cuando el lector pierde la cordura. La canción es ese instante preciso: el paso de lo mundano a lo incomprensible, el momento en que Hastur entra en escena y ya no hay vuelta atrás.

"Espero que esta canción actúe como una transmisión que capte a un público más vasto, aquellos que buscan oscuridad, pero no necesariamente estridencia. La meta es abrir un camino donde Sueños de un Tulpa sea la prueba de que el miedo a lo desconocido puede ser melódico. Quiero que el oyente descubra que el verdadero horror cósmico no siempre llega con furia y distorsión extrema, sino que también puede manifestarse en la elegancia de un sintetizador o en la profundidad de un bajo, invitando a la reflexión antes que al caos sonoro", puntualiza el artista.


El diseño de la portada funciona como una advertencia visual. El elemento central es el tomo prohibido, brillando con la promesa engañosa de conocimiento, contrastando con el terror en los ojos de quien lo porta. La atmósfera opresiva y la luna carmesí no son decorativas; son la señal de que las leyes naturales se han roto. La imagen busca comunicar, sin necesidad de palabras, que el 'Segundo Acto' es una tragedia. Es la representación gráfica de la soledad absoluta ante el horror, donde la única iluminación proviene de la fuente misma de la locura.

"'Segundo acto' es una pieza nocturna por excelencia. Fue concebida para resonar en el habitáculo de un auto que corta la oscuridad de una autopista vacía. El momento ideal es ese instante de calma tensa al volante, rodeado de sombras, donde la música actúa como única ancla a la realidad. Si buscas una banda sonora para perderte en la carretera y en tus propios pensamientos, este es el momento y el lugar", menciona el músico.

'Segundo acto' es el sencillo 11 de Sueños de un Tulpa, un artefacto solitario en un plan mayor. La gestación fue ardua; el plan temporal marcaba su salida para el cierre de 2025, pero la búsqueda de la perfección técnica retrasó el lanzamiento. Sin embargo, el tiempo es irrelevante ante el resultado: Jhon ha logrado esculpir su mejor obra hasta el momento en términos de ingeniería y emoción. La meta es seguir acumulando estas piezas. No hay prisa por cerrar el álbum, pero sí una obsesión por seguir explorando temáticas oscuras. Sus próximos pasos se hundirán más en el horror psicológico y cósmico, narrando las fracturas de la mente humana ante lo desconocido.

"Continuaré tejiendo la red. Mi energía estará volcada totalmente en la composición, persiguiendo esa quimera que todo artista busca: materializar lo imposible en un mundo saturado de repeticiones. Sobre los escenarios, he decidido no manifestarme físicamente todavía. Las ceremonias en vivo requieren una congregación preparada. Prefiero esperar a que el culto crezca orgánicamente antes de convocar a las masas a una experiencia presencial. Por ahora, la transmisión seguirá siendo a distancia", concluye Sueños de un Tulpa.

Escucha 'Segundo acto' de Sueños de un Tulpa en tu plataforma musical favorita:






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viernes, 5 de septiembre de 2025

Sueños de un Tulpa estrena 'Malleus Maleficarum'. Una crítica sonora a la tortura

 


Sueños de un Tulpa es un proyecto musical colombiano que surgió de un impulso creativo, un espacio donde la experimentación sonora tomó forma. Jhon González Amortegui, caleño residente en Bogotá, desmembró sus experiencias en proyectos pasados y presentes (Empyra, Ruido Saturno, Dark Shadow, Wonderstorm) para dar a luz a esta exploración musical. Como un Tulpa, una entidad nacida de la voluntad y el pensamiento en la mística budista, esta propuesta es la materialización de una duda existencial: ¿Qué podría soñar un ser concebido en el éter de la mente? ¿Posee una conciencia propia, una agonía separada? ¿Qué podría crear?

Desde mediados de 2024, en un refugio de una pequeña habitación bogotana, este ensayo ha tomado forma, transmutando las vivencias más oscuras en melodías. Ha contado diferentes vocalistas de sesión, pero es la voz de la argentina Juli Guilleron (quien también da vida a su propio proyecto sonoro enfocado al pop urbano) la que le otorga un aliento especial, una amalgama de sonidos que dan vida a esta penumbra melódica.

La propuesta de Sueños de un Tulpa es un descenso al abismo de emociones, explorando historias diferentes, pero con sentimientos comunes (soledad, luto, frustración). No se busca la compañía, sino el eco íntimo de la introspección. Es la música que se escucha a solas, la que invita a cerrar los ojos y perderse en sus las melodías. Se explora los confines del rock, pero en un sendero de experimentación. Es una metamorfosis constante, una búsqueda de una nueva identidad sonora.

"Las letras son el reflejo del dolor más crudo y la agonía del alma humana: la depresión, el luto, la soledad. Se cuestiona de la moralidad de la humanidad. Se cuentan las historias de aquellos condenados por falsos dogmas, como en 'Malleus Maleficarum', donde la caza de brujas es un eco de la barbarie. También se desentierra los horrores de nuestra tierra, como en 'Evanescente', para no olvidar (las ejecuciones extrajudiciales). No hay finales felices ni promesas de luz. Sólo la realidad, cruda y desgarradora. Se adentra en la mente humana, en las motivaciones de la crueldad y la deshumanización. El universo de Sueños de un Tulpa es un laberinto de preguntas sin respuesta", cuenta Jhon González quien está influenciado por Tear for Fears, Toto, Tina Turner, Whitney Houston y Charly García. Sueños de un Tulpa es un híbrido de la nostalgia melódica y del ruido del presente.

'Malleus Maleficarum' es lo nuevo de Sueños de un Tulpa, es una crítica sonora a la tortura. Habla del suplicio de una mujer acusada de brujería, cuya única culpa fue su gnosis (su sabiduría). En una época donde el conocimiento era la herencia exclusiva de los hombres, poseerlo era una llama peligrosa, un desafío que ardía contra el orden establecido. Su cuerpo, reducido a cenizas, es un eco de las miles de almas humilladas y asesinadas en nombre de un credo perverso. Aborda la tiranía de la crueldad, la sed de poder que profana lo sagrado y silencia a los distintos. Es un réquiem por la inocencia vulnerada y una maldición al infierno que la hipocresía religiosa creó.


'Malleus Maleficarum' explora la penumbra del synthwave y la agresión del rock, con un bajo que evoca la sevicia de las torturas. Es un oxímoron sonoro: melodías que intentan ser bellas en medio de un paisaje sonoro de suplicio. Es el canto de una víctima atrapada en un infierno en vida.

"El propósito de 'Malleus Maleficarum' es la exploración. Cada sencillo es un nuevo capítulo, un nuevo mundo melódico. Si este canto llega a oídos que lo entiendan, seguiremos esa senda. Se busca la comunión con aquellos que, como Sueños de un Tulpa, se deleitan en la reflexión y el abismo del alma humana", agrega el artista colombiano.

El libro Malleus Maleficarum sirvió como un manual de tortura durante la época medieval, detallando métodos para infligir el máximo dolor y así obtener confesiones forzadas. Aquellas mujeres que desafiaban el statu quo o poseían conocimiento eran silenciadas y ejecutadas. La letra de la canción se enfoca en la frustración, el dolor y la desolación de estas víctimas, cuestionando la moralidad que justifica una política de tortura y el sufrimiento que se causa en nombre de un supuesto bien.

El video de la canción es un retrato de esta caza de brujas, un reflejo de la crueldad de quienes se autodenominaron jueces. Representa la persecución de mujeres, almas inocentes que fueron tildadas de monstruos cuando, en realidad, los verdaderos demonios eran sus perseguidores. En esencia, es una historia de desolación, una crítica a la política del terror que nos convierte en cómplices de los horrores cometidos en nombre de una falsa moralidad


'Malleus Maleficarum' es el octavo sencillo de Sueños de un Tulpa, la octava exploración en este viaje sonoro. No hay álbum, solamente un goteo constante de sencillos. La mutabilidad es el credo. Una idea que nace como balada puede mutar en un huracán de rock; un grunge se convierte en un eco electrónico.

"Es una canción perfecta para escuchar en aquellos momentos en los que la mente navega por pensamientos destructivos, cuando el alma anhela la depresión como un viejo amigo. Es la banda sonora de la ruina, el acompañamiento perfecto para la introspección más oscura", enfatiza.

La portada de 'Malleus Maleficarum' es una visión de dolor y suplicio, una mujer torturada por la crueldad de la religión y sus prejuicios. Es la representación del juicio, donde la víctima es exhibida mientras los opresores se ocultan en las sombras. El arte, creado con el auxilio de la inteligencia artificial, busca evocar la fragilidad de la inocencia frente a la brutalidad de la hipocresía.


Sueños de un Tulpa trabaja en la profanación de un clásico de Black Sabbath, fusionando la solemnidad del lado afro-peruano con la crudeza del rock y el pulso electrónico. Es un experimento que para algunos será un acto de sevicia y para otros, una revelación.

"En un mundo de atención fragmentada, donde las canciones se crean para satisfacer algoritmos y la música es reducida a un producto rápido, Sueños de un Tulpa se rebela. Se toma el tiempo de crear experiencias, de construir atmósferas. Para aquellos que aún se atreven a sumergirse en canciones, que se deleitan en la introspección y la reflexión, este proyecto es un refugio. Es para los melómanos que se atreven a escuchar la soledad en su forma más pura", concluye.

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