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lunes, 31 de agosto de 2026

El incremento de la informalidad en julio es un fenómeno estacional recurrente y no representa un deterioro extraordinario del empleo


La Secretaría del Trabajo y Previsión Social aclara, con relación a la nota publicada por el Sol de México, titulada: “Un millón se suma a informalidad en julio”, que la reciente variación en la población ocupada en la informalidad durante el mes de julio obedece a un patrón estacional ampliamente documentado en el mercado laboral mexicano.

El comportamiento registrado en julio de 2026 no constituye un evento inédito ni una ruptura de tendencia, sino un ajuste temporal característico de mediados de año.

​Al revisar la serie histórica de variaciones mensuales entre los años 2005 y 2026, el mes de julio refleja de forma consistente uno de los mayores aumentos en la informalidad, con un promedio histórico de 513 mil personas, nivel únicamente superado por las fluctuaciones de octubre.

Este comportamiento se constata al comparar los períodos recientes: en julio de 2024 la informalidad aumentó en 1,150,279 personas; en julio de 2025 ascendió a 1,166,641 personas; y en julio de 2026 el incremento fue de 1,083,880 personas, una cifra muy similar e incluso ligeramente menor a la de los dos años anteriores.

​Para realizar un diagnóstico preciso del mercado de trabajo, la dependencia señala la importancia de no evaluar la dinámica laboral a partir de variaciones mensuales aisladas. El crecimiento del empleo debe analizarse mediante comparaciones anuales de doce meses para eliminar distorsiones por estacionalidad.

Asimismo, la referencia fundamental para medir el avance del empleo formal en el país continúa siendo el registro de puestos de trabajo afiliados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social.

martes, 26 de mayo de 2026

INEGI: Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (enero - marzo 2026)


La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) muestra el comportamiento del mercado laboral mexicano. Esta ofrece datos trimestrales de la población económicamente activa (PEA),1 la ocupación, la informalidad laboral, la subocupación y la desocupación. A diferencia de las publicaciones mensuales, presenta las estimaciones para cuatro tamaños de localidad a nivel nacional, de las 32 entidades federativas, así como de 39 ciudades autorrepresentadas de interés.2

1 Población de 15 años y más de edad que durante la semana de referencia realizó o tuvo un vínculo con una actividad económica (población ocupada), o buscó activamente hacerlo (población desocupada en las últimas cuatro semanas).
2 Las sumas de los componentes pueden no coincidir con los totales debido al redondeo de las cifras.

En el primer trimestre de 2026, la tasa de participación económica (porcentaje de la población con trabajo, o que no tuvo, pero estaba en la búsqueda activa de uno) se ubicó en 58.7 % de la población de 15 años y más.

Un total de 59.6 millones de personas estuvieron ocupadas: 552 mil más en relación con el primer trimestre de 2025. Los sectores de actividad económica con los mayores incrementos en su población ocupada fueron los siguientes: servicios diversos; comercio; industria manufacturera, así como gobierno y organismos internacionales.

La población subocupada fue de 3.9 millones de personas y representó 6.6 % de la población ocupada, mismo porcentaje que el del primer trimestre de 2025.

Por su parte, la tasa de informalidad laboral se ubicó en 54.8 por ciento. En igual periodo de 2025 se estableció en 54.3 por ciento.

En el primer trimestre de 2026, la tasa de condiciones críticas de ocupación (TCCO) 3 —a partir de salarios mínimos equivalentes, base enero de 2026— fue de 38.8 por ciento. En el mismo trimestre de 2025 fue de 37.6 por ciento.

3 Porcentaje de la población ocupada que trabajó menos de 35 horas a la semana por razones de mercado, más la que trabajó arriba de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y la que laboró más de 48 horas semanales con un pago de hasta dos salarios mínimos

En el trimestre enero-marzo de 2026, la población desocupada sumó 1.6 millones de personas, cantidad que representó una tasa de desocupación (TD) de 2.6 % de la PEA, porcentaje mayor al del mismo trimestre de 2025. La población no económicamente activa (PNEA) 4 fue de 43.0 millones de personas: 1.2 millones más respecto al primer trimestre de 2025. Del total de la PNEA, 4.9 millones se declararon disponibles para trabajar.

4 Agrupa a las personas que no participaron en la actividad económica, ni como ocupadas ni como desocupadas, es decir, a la población que durante la semana de referencia se dedicó al hogar, estudió, estaba jubilada o pensionada, tiene impedimentos personales o llevó a cabo otras actividades.

I. Indicadores seleccionados del ámbito nacional


Composición de la población de 15 años y más

Durante el primer trimestre de 2026, la PEA fue de 61.1 millones de personas (una tasa de participación de 58.7 %). Un año antes fue de 60.5 millones (59.2 %), lo que significó un alza de 622 mil personas.

Según sexo, la PEA de mujeres fue de 25.0 millones y la de hombres, de 36.2 millones. En ellas se presentó un aumento anual de 305 mil y en ellos, de 318 mil. Así, fueron económicamente activas 45 de cada 100 mujeres y 74 de cada 100 hombres.

Características de la población ocupada

Al interior de la PEA se puede identificar a la población que participó en la generación de algún bien económico o en la prestación de un servicio (población ocupada). En el primer trimestre de 2026, esta fue de 59.6 millones de personas (24.3 millones de mujeres y 35.3 millones de hombres): 552 mil más respecto al mismo periodo de un año antes (ver gráfica 1).


En el siguiente cuadro se presentan las comparaciones de la PEA y su división en población ocupada y desocupada, así como de la PNEA, en disponible y no disponible, según sexo.


Más de la mitad de la población ocupada (51.5 %) se concentró en las ciudades más grandes del país (de 100 mil y más habitantes y/o capitales de estado). Siguieron las localidades rurales (con menos de 2 500 habitantes), donde se agrupó 18.9 % de la población ocupada total. Los asentamientos que tienen entre 15 mil y menos de 100 mil habitantes (urbano medio) albergaron 15.5 por ciento. El resto de las y los ocupados (14.1 %) habitó en localidades de 2 500 a menos de 15 mil habitantes (urbano bajo).

Por sector de actividad económica

Al considerar a la población ocupada en relación con el sector económico en el que laboró, durante el primer trimestre de 2026, 6.1 millones de personas (10.3 % del total) trabajaron en el sector primario; 14.7 millones (24.7 %), en el secundario o industrial; y 38.3 millones (64.4 %), en el terciario. El restante 0.7 % no especificó su sector de actividad económica. En el periodo enero-marzo de 2025, estas cifras fueron 6.1, 14.6 y 37.9 millones de personas, en ese orden.

De manera detallada, el comercio agrupó 19.7 % de la población ocupada y presentó un ascenso anual de 91 mil personas. La industria manufacturera, que concentró 16.1 % de la población ocupada, creció en 90 mil personas. Los servicios diversos concentraron 10.4 % de las y los ocupados: el número de personas subió en 207 mil. La agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca mostró una disminución de 19 mil personas: representó 10.3 % de las personas ocupadas. Los restaurantes y servicios de alojamiento, con 8.3 % de las personas ocupadas, registraron un incremento de 58 mil personas. Los servicios sociales agruparon 8.2 % de las personas ocupadas y descendieron en 32 mil personas. El resto de los sectores concentró 26.3 % de las y los ocupados: 139 mil personas más frente a las del primer trimestre de 2025.

Por posición en la ocupación

Si se observa a la población ocupada en función de la posición que guardó dentro de su trabajo, las y los trabajadores subordinados y remunerados agruparon a poco más de dos terceras partes del total (68.9 %). Lo anterior equivale a 41.1 millones: aumentaron en 56 mil personas respecto al primer trimestre de 2025. Por su parte, 13.5 millones (22.6 %) trabajaron por su cuenta y sin emplear personal pagado: ascendieron en 451 mil personas; 3.2 millones (5.3 %) fueron propietarias o propietarios de los bienes de producción con personal a su cargo: crecieron en 109 mil personas. Así también, 1.9 millones (3.1 %) no recibieron remuneración: bajaron en 65 mil personas.

Según sexo, en el primer trimestre de 2026, el porcentaje de mujeres trabajadoras subordinadas y remuneradas fue de 69.5 % y el de hombres trabajadores subordinados y remunerados, de 68.6 por ciento. Lo anterior significó un alza de 126 mil mujeres y una caída de 69 mil hombres, en relación con el primer trimestre de 2025. Por su parte, las mujeres trabajadoras por cuenta propia constituyeron 22.8 % de las ocupadas y los hombres trabajadores por cuenta propia, 22.5 % de los ocupados. Hubo un incremento anual en mujeres de 108 mil y en hombres de 344 mil.

Otras características ocupacionales

Durante el primer trimestre de 2026 y en salarios mínimos equivalentes (base enero de 2026), 47.0 % de la población ocupada percibió hasta un salario mínimo. Siguió un 30.8 % que recibió más de un salario mínimo y hasta dos, y 8.7 % que no especificó su percepción. Según sexo, 55.0 % de la población ocupada de mujeres y 41.5 % de la de hombres obtuvieron hasta un salario mínimo.

La población ocupada desempeña una gran variedad de tareas que realiza con distinta intensidad. En el trimestre enero-marzo de 2026, 6.4 % de las personas trabajó menos de 15 horas semanales y 23.2 %, más de 48 horas. Sin embargo, el mayor porcentaje de las y los ocupados (48.2 %) trabajó de 35 a 48 horas a la semana: subió 0.7 puntos porcentuales respecto al primer trimestre de 2025. En términos absolutos, lo anterior significó un aumento de 683 mil personas. En promedio, en el primer trimestre de 2026, la población ocupada trabajó 41.7 horas por semana.

La población ocupada también se puede caracterizar según el tamaño de la unidad económica en la que labora. Si sólo se considera el ámbito no agropecuario —que abarcó 50.3 millones de personas—, en el trimestre de referencia, 24.5 millones (48.7 %) estaban ocupadas en micronegocios; 9.2 millones (18.3 %), en establecimientos pequeños; 5.9 millones (11.6 %), en medianos; 5.8 millones (11.6 %), en grandes; y 4.9 millones (9.7 %), en otro tipo de unidades económicas.

5 El tamaño se establece con base en el número de personas ocupadas:
Micronegocios: de 1 a 15 personas ocupadas en la industria, y de 1 a 5 en el comercio y los servicios.
Establecimientos pequeños: de 16 a 50 en la industria, de 6 a 15 en el comercio y de 6 a 50 en los servicios.
Establecimientos medianos: de 51 a 250 en la industria y en los servicios, y de 16 a 250 en el comercio.
Establecimientos grandes: de 251 y más en cualquier sector de actividad.

Entre el trimestre enero-marzo de 2025 y el mismo lapso de 2026, la población ocupada en el ámbito no agropecuario ascendió en 1.2 millones de personas. En los micronegocios se registró el crecimiento más significativo, con 713 mil. Siguieron los establecimientos medianos, con 410 mil personas más (ver cuadro 2).

En el ámbito no agropecuario y al distinguir por sexo, el grupo de mujeres ocupadas subió en 437 mil y el de hombres, en 752 mil. En el primer trimestre de 2026, la ocupación de los hombres en micronegocios fue la que más incrementó respecto al mismo trimestre de 2025 (562 mil). Siguió la ocupación de mujeres en establecimientos medianos (210 mil).


Población subocupada

Otra forma de caracterizar a la población ocupada es por su condición de subocupación. Esta se entiende como la necesidad y disponibilidad de ofertar más horas de trabajo de lo que su ocupación actual les permite. Al respecto, durante el trimestre enero-marzo de 2026, la población subocupada en el país fue de 3.9 millones de personas (42 mil más que en el mismo trimestre de 2025). La cifra representó 6.6 % de las personas ocupadas, misma tasa que la de un año antes (ver gráfica 2).

Según sexo, en el primer trimestre de 2026, la población subocupada en las mujeres se ubicó en 1.5 millones y en los hombres, en 2.4 millones. De esta manera, la tasa de subocupación de mujeres fue de 6.3 % y la de hombres, de 6.8 por ciento.


Al eliminar el factor estacional, la tasa de subocupación aumentó 0.2 puntos porcentuales en el primer trimestre de 2026 respecto al trimestre anterior.

Informalidad laboral

La población ocupada en la informalidad laboral considera, sin duplicar, a quienes son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan. También contempla a las personas cuyo vínculo o dependencia laboral no reconoce su fuente de trabajo. Se incluyen —además de la población que trabaja en micronegocios no registrados o sector informal— otras modalidades análogas, como las y los ocupados por cuenta propia en la agricultura de subsistencia, así como a quienes laboran sin seguridad social y cuyos
servicios los utilizan las unidades económicas registradas.

En el primer trimestre de 2026, la suma de las personas, en todas las modalidades de empleo informal, fue de 32.6 millones. Esto representó 54.8 % de la población ocupada (tasa de informalidad laboral 1 —TIL1—): un alza de 583 mil personas respecto al mismo lapso de 2025. 

De manera detallada, 17.6 millones conformaron la ocupación en el sector informal.6 Esta cantidad constituyó 29.5 % de la población ocupada (tasa de ocupación en el sector informal 1 —TOSI1—) y representó un aumento anual de 604 mil personas. Además, 7.7 millones correspondieron al ámbito de las empresas, gobierno e instituciones; 5.2 millones, al agropecuario; y 2.2 millones, al trabajo doméstico remunerado.

6 Considera a todas las personas que trabajan para unidades económicas no agropecuarias que operan sin registros contables y que funcionan a partir de los recursos del hogar, o de la persona que encabeza la actividad sin que se constituya como empresa. De este modo, la actividad en cuestión no tiene una situación identificable e independiente de ese hogar o de la persona que la dirige y, por lo mismo, tiende a concretarse en una escala de operación muy pequeña.

La ocupación informal, según sexo, muestra que hubo 13.4 millones de mujeres en esta situación, cifra que ascendió en 240 mil respecto a la del trimestre enero-marzo de 2025. Por su parte, la de hombres creció en 343 mil, al pasar de 18.8 millones en el primer trimestre de 2025 a 19.2 millones en el mismo periodo de 2026 (ver cuadro 3).

Con datos desestacionalizados, la TIL1 se mantuvo en el mismo nivel, en el primer trimestre de 2026 respecto al trimestre previo y la TOSI1 incrementó 0.2 puntos porcentuales.


Tasas complementarias

Con el fin de proporcionar a las y los usuarios más elementos que apoyen el análisis de las características del mercado laboral de nuestro país, el INEGI genera un conjunto de indicadores sobre las condiciones o características de inserción en el mercado laboral. Para ello, considera distintos aspectos que van más allá de las mediciones tradicionales y que recogen la heterogeneidad de circunstancias específicas de México. Nótese que el resultado de estas tasas no debe sumarse a lo que se desprende de otras, ya que un mismo grupo o segmento poblacional puede estar presente en más de una de estas. No todos los porcentajes que se mencionan se refieren al mismo denominador (ver cuadro 4).


Para el trimestre enero-marzo de 2026, la TCCO (con referencia en el salario mínimo equivalente, base enero de 2026) representó 38.8 % de la población ocupada, porcentaje superior al del mismo periodo del año anterior (37.6 %). (Ver gráfica 3).


Población desocupada

La población desocupada (población que no trabajó ni una hora durante la semana de referencia de la encuesta, no obstante, buscó trabajo o realizó alguna actividad para poner un negocio o realizar una actividad por su cuenta) en el trimestre enero-marzo de 2026, fue de 1.6 millones de personas. Estas representaron una TD de 2.6 % de la PEA, porcentaje mayor al del mismo trimestre de 2025 (2.5 %). (Ver gráfica 4).


Al estar condicionada a la búsqueda de empleo, la TD es más alta en las localidades grandes, en donde el mercado de trabajo tiene mayor organización. En las zonas más urbanizadas (con 100 mil y más habitantes), la tasa llegó a 3.0 %; en las que tienen de 15 mil a menos de 100 mil habitantes, a 2.5 %; en las de 2 500 a menos de 15 mil, a 2.2 %; y en las rurales (de menos de 2 500 habitantes) fue de 1.6 por ciento.

Las mujeres desocupadas sumaron 676 mil, esto significó un incremento de 44 mil respecto al primer trimestre de 2025. Por su parte, los hombres desocupados fueron 884 mil, lo que se tradujo en 26 mil más en su comparación anual. La TD de mujeres y hombres, en el primer trimestre de 2026, fue de 2.7 y 2.4 %, respectivamente.

En el trimestre enero-marzo de 2026, las personas desocupadas de 25 a 44 años representaron 47.8 %: 0.3 puntos porcentuales menos en relación con el primer trimestre de 2025. Siguió el grupo de 15 a 24 años, con una participación de 33.0 %, cifra que subió 0.2 puntos porcentuales.

Entre las y los desocupados, 43.0 % buscó trabajo hasta por un mes, 37.5 % registró una duración de desempleo de más de un mes hasta tres meses y 15.5 %, por más de tres meses. En términos absolutos, y en comparación con el primer trimestre de 2025, la población que buscó empleo más de un mes y hasta tres meses aumentó en 59 mil personas y aquella en el rango de duración por más de tres meses, en 27 mil. En cambio, la población que buscó empleo hasta por un mes disminuyó en 11 mil personas.

Con cifras desestacionalizadas, en el primer trimestre de 2026, la TD a nivel nacional fue de 2.7 %, 0.1 puntos porcentuales más respecto al trimestre previo. La desocupación en mujeres y hombres fue similar a la del trimestre anterior.

Población no económicamente activa

La PNEA, en el primer trimestre de 2026, fue de 43.0 millones de personas (equivalente a 41.3 % del total de la población de 15 años y más): 1.2 millones más respecto al primer trimestre de 2025. Según sexo, la PNEA de mujeres fue de 30.2 millones (54.8 %): 521 mil más respecto al mismo periodo de 2025. Para los hombres, la cifra fue de 12.7 millones (26.0 %): 672 mil más que un año antes.

Del total de la PNEA, 4.9 millones se declararon disponibles para trabajar (11.4 %), es decir, no buscaron trabajo, pero aceptarían uno si se lo ofrecieran. Por esta razón, a este grupo se le considera dentro del sector que eventualmente puede participar en el mercado laboral como desocupado u ocupado. La PNEA disponible descendió en 356 mil personas, entre el primer trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026. Por su parte, 38.1 millones de personas (88.6 %) declararon no estar disponibles para trabajar porque tenían que atender otras obligaciones o tenían interés, pero su contexto impedía que pudieran hacerlo (impedimentos físicos, obligaciones familiares u otras condiciones).

II. La ocupación en las entidades federativas

Además de registrar de manera permanente el comportamiento del empleo a nivel nacional, y para los cuatro tamaños de localidades que se mencionaron, la ENOE, en su versión trimestral, proporciona información para las 32 entidades federativas. De esta forma, se puede conocer la complejidad del fenómeno ocupacional a un nivel más desagregado.

Los indicadores de la encuesta muestran los mercados de trabajo estatales en sus diferentes dimensiones, desde los segmentos de la fuerza de trabajo que fijan sus expectativas en las posibilidades de acceder al mercado laboral, hasta aquellos que se mantienen en ocupaciones precarias y sin protección laboral en mercados de trabajo con menor grado de desarrollo. Por lo anterior, se recomienda hacer uso de toda la información disponible sobre la participación y condiciones laborales de la fuerza de trabajo. Así, se tiene un conocimiento completo de la situación laboral a nivel estatal y de los dominios para los que está diseñada la encuesta.

Las entidades federativas que presentaron las mayores tasas de participación en la actividad económica fueron las siguientes: Baja California Sur (67.0 %), Nayarit y Quintana Roo (66.7 %), Colima (65.5 %), Yucatán (64.3 %), Ciudad de México (62.9 %), Puebla (61.4 %), Querétaro (61.0 %), Michoacán (60.9 %) y Sonora (60.6 %).

La tasa de ocupación mostró que el porcentaje de personas ocupadas fue superior en Oaxaca (98.8 %), Guerrero (98.6 %), Hidalgo y Yucatán (98.5 %), Jalisco (98.4 %), Colima (98.3 %), Michoacán y Puebla (98.2 %), Morelos (98.1 %), entre otras. Las tasas de ocupación más bajas se presentaron en Ciudad de México (96.0 %), Tabasco (96.5 %), así como en Coahuila (96.6 %). Durante el primer trimestre de 2026, las entidades con las tasas más altas de desocupación fueron Ciudad de México (4.0 %), Tabasco (3.5 %), Coahuila (3.4 %) y Durango (3.2 %). Las tasas más bajas en este indicador se reportaron en Oaxaca (1.2 %), Guerrero (1.4 %), Hidalgo y Yucatán (1.5 %), Jalisco (1.6 %), así como en Colima (1.7 %).

Chiapas tuvo la tasa más alta de condiciones críticas de ocupación (52.8 %). Siguieron Puebla (46.2 %), Tamaulipas (46.1 %), Tlaxcala (45.8 %), Guanajuato (45.4 %), Zacatecas (44.9 %), entre otras. Por su parte, Nuevo León (23.4 %), Baja California Sur (23.9 %), Jalisco (27.6 %) y Sinaloa (28.5 %) mostraron los niveles más bajos de ocupación en situación crítica, en materia de ingresos y horas trabajadas.

Los niveles más altos de informalidad laboral se presentaron en Oaxaca (79.9 %), Guerrero (76.4 %) y Chiapas (75.3 %). En cambio, Coahuila (34.2 %), Chihuahua y Nuevo León (34.9 %) y Baja California (37.6 %) registraron los niveles más bajos de informalidad laboral, durante el primer trimestre de 2026 (ver cuadro 5).


III. La ocupación en áreas metropolitanas

A nivel de desagregación por área metropolitana, donde el mercado de trabajo está más organizado y se puede conocer con mayor precisión la complejidad del fenómeno ocupacional, la ENOE presenta los indicadores para 39 ciudades o áreas metropolitanas con más de 100 mil habitantes.

En el periodo enero-marzo de 2026, la PEA para el agregado urbano de 39 ciudades fue de 30.7 millones de personas y representó una tasa de participación de 60.2 por ciento. Asimismo, se reportó una TD de 3.0 %, una tasa de subocupación de 5.8 %, una TCCO de 34.6 % y una TIL1 de 43.4 por ciento.

Entre las áreas metropolitanas con una tasa de participación superior a la del agregado se encontraron las siguientes: León, Tepic, La Paz, Cancún, Colima, Mérida, Torreón, Morelia, Hermosillo, Ciudad del Carmen, Durango, entre otras.

De la población ocupada, 66.1 % se concentró en las áreas metropolitanas de Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Puebla, León, Tijuana, Ciudad Juárez, Toluca y Mérida. El mayor porcentaje de población ocupada que declaró tener necesidad y disponibilidad para trabajar más horas (tasa de subocupación) se reportó en las áreas metropolitanas de Ciudad del Carmen, Villahermosa, Tlaxcala, Culiacán, Coatzacoalcos, Tepic, Oaxaca, Ciudad de México, Pachuca, así como en León. Las áreas urbanas con menor desocupación fueron Colima, Guadalajara, Oaxaca, La Paz, Querétaro y Mérida.

En los niveles más altos de la ocupación en condiciones críticas —se consideran horas trabajadas y los ingresos como proporción de la población ocupada— se ubicaron Tapachula, Reynosa, Tuxtla Gutiérrez, Tlaxcala, Acapulco de Juárez y Cuernavaca. Por el contrario, Monterrey, Chihuahua, Hermosillo, La Paz, Culiacán y Guadalajara presentaron los menores niveles de ocupación crítica. Los niveles más altos de ocupación en la informalidad se registraron en Tlaxcala, Oaxaca y Acapulco de Juárez. Los porcentajes más bajos se apreciaron en Chihuahua, Ciudad Juárez y Saltillo (ver cuadro 6).


IV. Ficha metodológica

Antecedentes: La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) inició su levantamiento en enero de 2005. Se trata de la principal fuente de información sobre el mercado laboral mexicano, pues ofrece datos de la fuerza de trabajo, la ocupación, la informalidad laboral, la subocupación y la desocupación.

Diseño conceptual: El diseño conceptual de la encuesta sigue las resoluciones que se aprobaron en las Conferencias Internacionales de Estadísticas del Trabajo. Estas se realizaron cada cinco años, de 1982 a 2008.

Cobertura geográfica: Nacional, cuatro tamaños de localidad a nivel nacional, 32 entidades federativas y 39 ciudades autorrepresentadas

Cobertura temporal: Encuesta continua que inició su levantamiento en enero de 2005.

Periodicidad: Mensual y trimestral

Periodo de levantamiento: Semanal (de lunes a domingo, durante todo el año)

Marco de muestreo: Marco de Muestreo de Viviendas del INEGI

Esquema de muestreo: Probabilístico, bietápico, estratificado y por conglomerados

Tamaño de muestra: El tamaño de muestra se calculó con base en la tasa de desocupación para ofrecer estimaciones a todos los niveles de cobertura geográfica de la encuesta. Actualmente, el tamaño de muestra trimestral es de poco más de 150 mil viviendas distribuidas en las 13 semanas en las que se divide el trimestre.

Rotación de la muestra: El diseño de la encuesta es de panel rotatorio. La muestra se divide en cinco paneles y cada uno permanece en la muestra durante cinco trimestres. Al pasar este tiempo, se sustituye por otro de características similares.

Unidad de observación y muestreo: La vivienda particular habitada.

Unidad de análisis: El hogar y quienes residen en la vivienda

Ajuste estacional y modelos: Las series originales se ajustan estacionalmente mediante el paquete estadístico
X-13ARIMA-SEATS. Para conocer la metodología, consúltese la siguiente liga: https://www.inegi.org.mx/app/biblioteca/ficha.html?upc=702825099060
Las especificaciones de los modelos están disponibles en el Banco de Información Económica (BIE). Seleccione «Indicadores económicos de coyuntura, Población ocupada, subocupada y desocupada (resultados trimestrales de la ENOE, 15 años y más)» y vaya al icono de información correspondiente a las «series desestacionalizadas y tendencia−ciclo».

Publicación de resultados: El cálculo y divulgación de la ENOE se hace trimestralmente. Se publica en los días establecidos en el Calendario de Difusión de Información Estadística y Geográfica y de Interés Nacional.

Nota al público usuario: El INEGI invita a conocer y usar los diferentes productos para el análisis y entendimiento de los indicadores de ocupación y empleo, disponibles en: https://www.inegi.org.mx/programas/enoe/15ymas/
Las cifras que aquí se mencionan también pueden consultarse en el centro de información de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social: https://www.gob.mx/stps

La información estadística y geográfica que genera el INEGI es un bien público y nos permite a todas y a todos tomar mejores decisiones. ¡Conócela, úsala y compártela!

jueves, 22 de enero de 2026

Impulsan desde el Senado reforma para la inclusión de personas migrantes al mercado laboral mexicano

  • Integrar el sector al mercado es oportunidad para fortalecer productividad, señalan en foro.

Con el objetivo de construir consensos para reformar la Ley Federal del Trabajo e incluir a las personas migrantes al mercado laboral formal, fortalecer su integración social y su contribución al desarrollo del país, se realizó en el Senado de la República el foro “Trabajo sin fronteras: reforma laboral para la inclusión y la igualdad”.

Al respecto, el Senador Raúl Morón Orozco explicó que la intención del encuentro fue analizar la nueva realidad migratoria nacional, con una visión multisectorial que permita avanzar hacia una iniciativa de reforma sólida, humana y con impacto real.

Ante industriales, dirigentes de cámaras empresariales, representantes sociales, académicos y de la sociedad civil, el senador de MORENA y presidente de la Comisión de Educación afirmó que cuando se abren oportunidades y existen puentes en lugar de muros, se protege la dignidad del trabajo y la migración se convierte en desarrollo y no en tragedia.

Lamentó que en la actualidad haya personas con talento y ganas de salir adelante que se queden al margen, porque la legislación laboral y migratoria no se los permite; “es una desconexión que limita a la nación para fortalecer un auténtico modelo de economía social; por eso es importante hablar de inclusión laboral como un acto de justicia y de estrategia para el desarrollo nacional”, expuso.

Por otro lado, acusó que la migración es utilizada en muchos países como herramienta electoral, argumento de división y como justificación para políticas de persecución y de miedo, como lo viven miles de connacionales en varias ciudades de Estados Unidos.

Señaló que la Ley Federal del Trabajo fue concebida en un contexto histórico distinto, pero hoy existen disposiciones que generan discriminación y exclusión laboral, por lo que actualizarla es una responsabilidad.

“Este foro llega en un momento en que las decisiones legislativas pueden marcar una diferencia para miles de personas, entre continuar con un modelo endógeno que reconoce derechos laborales prioritariamente para los nacionales o un modelo de desarrollo de derechos humanos que trasciende las fronteras territoriales bajo una visión humanista”, recalcó.

Por su parte, la Secretaria de la Comisión de Asuntos Migratorios, Karina Ruiz Ruiz, dijo que la discusión sobre una reforma a los artículos 7 y 154 de la Ley Federal del Trabajo no debe entenderse como una concesión sino como un ejercicio de congruencia normativa.

No se trata de enfrentar a trabajadores nacionales con trabajadores migrantes, apuntó, sino de comprender que la informalidad y la exclusión afectan al mercado laboral en su conjunto. 

En tanto, el Senador Marko Cortés Mendoza, del PAN, manifestó que la reforma laboral para la inclusión y la igualdad no puede verse sólo como un tema legislativo, sino tiene que entenderse como una responsabilidad ética y social que responda a los desafíos actuales, ya que México es un país donde la movilidad es una constante.

Mencionó que la realidad que se vive impone nuevos retos y una responsabilidad para garantizar que la migración se atienda bajo un enfoque de derechos humanos, de legalidad y corresponsabilidad internacional.

Dana Graber Ladek, Jefa de la Organización Internacional para las Migraciones, indicó que México encara un déficit de talento en sectores clave, donde siete de cada 10 personas reportan dificultades para cubrir vacantes y estimaciones privadas prevén hasta 1.1 millones de nuevos puestos hacia 2027, con un faltante de mandos medios si no se aceleran la formulación y certificación de habilidades.

En este contexto, dijo que la integración de personas migrantes representa una oportunidad estratégica para fortalecer la productividad, cerrar brechas de habilidades y avanzar hacia un modelo económico más competitivo e inclusivo en México.

Joselin Barja Coria, Asociada Principal de Soluciones Duraderas-ACNUR, dijo que sólo en México en 2024, 78 mil 900 personas solicitaron la condición de refugiado buscando una oportunidad de inclusión.

En ese sentido, agregó que más de 50 mil personas refugiadas han participado en programas de inclusión social y laboral, y contribuyen anualmente con 275 millones de pesos en impuestos para la economía mexicana. 

Para presentar el diagnóstico que podría derivar en la propuesta de iniciativa, Ana Gabriela Núñez Pérez, consultora externa de la Organización Integral de las Migraciones, afirmó que es necesario reconocer a México como país de origen, tránsito y retorno, una complejidad que se tiene que considerar para un entendimiento plasmado en la legislación y se traduzca en políticas públicas.

La evidencia demuestra que mantener barreras normativas que restringen el acceso al empleo formal generan efectos no deseados, como la violación a los derechos humanos y orilla a la informalidad, entre otros.