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miércoles, 8 de enero de 2025

Rescata vestimenta histórica, memoria del patrimonio cultural de Quintana Roo

* Se trata de una camisa y un pantalón, pertenecientes al uniforme del Almirante Othón P. Blanco


* Las labores de restauración y conservación son realizadas por el Centro INAH Quintana Roo y la ENCRyM


Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dependencia de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, restauran una vestimenta histórica, la cual perteneció al Almirante Tomás Othón Pompeyo Blanco Núñez de Cáceres (1866-1959), personaje clave en el resguardo de la frontera sur de México durante la llamada Guerra de Castas (1847-1901), con la finalidad de preservar su memoria como parte del patrimonio cultural de Quintana Roo.

El proyecto, dirigido por la Restauradora de la representación del instituto en esa entidad, Abril Rebeca Buendía Sánchez, se realiza con la colaboración de la restauradora titular del Seminario Taller de Restauración de Textiles (STRT), de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), Rosa Lorena Román Torres, y estudiantes de dicha asignatura.

Los avances de la restauración, el contexto de los objetos y el personaje fueron presentados en la conferencia Textiles, narradores de historias y personajes. El caso Othón P. Blanco, impartida por la restauradora, en la biblioteca del Centro INAH Quintana Roo.

Las prendas intervenidas son una camisa y un pantalón, pertenecientes al uniforme militar del almirante, con el que descansó en su sepulcro hasta el 1 de mayo de 1998, cuando exhumaron sus restos y los cremaron para depositar las cenizas en un monumento erigido en su nombre, ubicado a un costado del Palacio de Gobierno de Chetumal, Quintana Roo, explicó Buendía Sánchez.

También, consta de una casaca denominada “La Guerrera”, la cual fue atendida por la profesora Román Torres, en 1999, y se exhibe en el Museo de la Ciudad de Chetumal (MCC).

El objetivo es reunir las tres prendas para su exposición en el citado recinto, comentó la especialista al resaltar que dichas acciones pretenden aportar “un grano de arena al rescate de los elementos que conforman el patrimonio cultural de la región”.

La camisa y el pantalón se encuentran en las instalaciones de la ENCRyM, donde se ha concluido la reintegración de los faltantes en las prendas, con la colocación de injertos de gabardina de algodón, teñidos a tono; posteriormente, se iniciará un proceso de reintegración cromática para unificar las intervenciones.

La ropa presentaba una decoloración importante, causada por las condiciones ambientales extremas propias de la entidad; rigidez y resequedad, debilitamiento de las fibras, manchas causadas por el paso del tiempo y el contexto de enterramiento; corrosión de las insignias metálicas, resquebrajamiento de la tela; faltantes en la camisa, principalmente del cuello y los hombros, así como roturas y desgarres.

Aunado a estas labores, el Área de Restauración y Conservación del Centro INAH Quintana Roo efectuó el registro, diagnóstico y conservación preventiva de la camisa y el pantalón. El gobierno federal otorgó parte de los recursos financieros; en tanto que el MCC realizará la museografía para el montaje y exhibición del uniforme completo, junto con la titular del proyecto.

El Almirante Othón P. Blanco dedicó gran parte de su vida a la consolidación del espacio y la delimitación de la frontera sur de México, recordó la Restauradora Buendía Sánchez tras explicar la importancia de preservar su uniforme para las generaciones futuras que deseen conocer la historia de su lugar de origen.

Se trata de una prenda importante porque Quintana Roo fue el último Estado mexicano en fundarse, en 1974, por lo que “es símbolo de su historia y se suma a los elementos que ayudarán a consolidar la cohesión social”, finalizó.

viernes, 3 de enero de 2025

El Museo Regional de Historia de Colima recupera la iconografía prehispánica, a través del bordado

* En el taller “Tlahmachyo”, las y los participantes plasman con aguja e hilo las representaciones pictóricas en cerámica de las culturas del occidente mexicano


* El proyecto cuenta con apoyo del Centro INAH en el Estado y de la Universidad de Colima


Las representaciones pictóricas de las culturas prehispánicas que habitaron el territorio que hoy ocupa Colima trascienden al tiempo, gracias a un proyecto impulsado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en el que esta forma antigua de expresión es traspasada de la cerámica a la tela, con aguja e hilo.

La iniciativa, desarrollada por el Museo Regional de Historia de Colima (MRHC), inició el 7 de diciembre de 2024, con la primera fase de un taller de rescate de la iconografía prehispánica, mediante técnicas tradicionales de bordado, bajo el nombre de “Tlahmachyo”, que en náhuatl significa “manta labrada” o “lienzo con labores”.

El Director del recinto museístico, Fernando Rodríguez García, informó que el proyecto surgió con el fin de “tomar como inspiración esta iconografía para dar identidad a nuestra población”, ya que Colima solo tiene como referencia un traje típico de reminiscencia novohispana, de ahí que los y las bordadoras de las comunidades retoman elementos de otras zonas fuera del estado.

“Buscamos rescatar y tener una paleta de inspiración en cuanto a iconografía, para que las personas de las comunidades no basen sus gráficos en la indumentaria de Michoacán o Chiapas, pues hay una riqueza pictográfica en las piezas del museo”, mencionó el arquitecto.

Bajo un enfoque colectivo e interdisciplinario, el taller se impartirá hasta el 1 de marzo de 2025, para luego, con apoyo de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH, dar paso a una exposición que muestre los bordados, su proceso de elaboración y las piezas arqueológicas de las que se rescató la simbología.

“Vamos a dar un nuevo uso al gráfico que está en la cerámica, por medio de técnicas tradicionales de bordado. El término revitalización refiere a algo que tenía un uso y le das otro tipo de vida, entonces estamos reavivando esta iconografía”, expresó.

Rodríguez García informó que, hasta el momento, han trabajado con cerca de 30 imágenes retomadas de vasijas, vasos, platos trípodes y esculturas antropomorfas de cerámica, albergadas en el MRHC, cuya antigüedad va de 1500 a.C. a 1500 d.C., correspondientes a las culturas de las fases Capacha, Ortices, Comala y Colima.

Estas civilizaciones desarrollaron diversas técnicas para elaborar sus objetos, entre ellas el quemado, hornos de tierra, bajorrelieve y altorrelieve, de manera que dejaron un legado de alfarería, importante para la zona del occidente mexicano.

El proyecto cuenta con el respaldo del Director del Centro INAH Colima, Julio Ignacio Martínez de la Rosa, y con la asesoría de los Arqueólogos Rafael Platas y Francisco Ávalos, en torno al tipo de vasijas y sus lugares de procedencia. También, participa la Universidad de Colima, mediante la Museógrafa Paloma Huerta y estudiantes de artes plásticas, quienes contribuyen a trasladar los diseños, a partir de fotografías, para dibujarlos en la tela y posteriormente bordarlos.

Asimismo, se invitó a personas bordadoras de tres comunidades de origen nahua: Zacualpan y Suchitlán (ambas en el municipio de Comala), e Ixtlahuacán (en la demarcación del mismo nombre).

“Se seleccionaron varios colores de acuerdo a la localidad. En Zacualpan hay agua, ahí trabajan tonos azules; en Suchitlán, montañas, colores verdes; en Colima, matices tierra; en Ixtlahuacán, ocres. También, habrá una colorimetría de acuerdo a cada región, pero lo más importante es resaltar la iconografía extraída de la cerámica”, resaltó el titular del MRHC.

El taller, impartido por la Maestra Bordadora María de Lourdes Aguayo, arrancó con una técnica llamada “maravilla”, relativo a un trazo de bordado que, aunque sencillo, permite resaltar el delineado de la iconografía, el cual se ha prestado para el tipo de elementos que las y los participantes plasman con aguja e hilo.

La actividad cuenta con la participación de alrededor de 30 personas, de las cuales cerca de 20 provienen de dichas localidades. De ese grupo, 25 son mujeres y cinco hombres. Además, fomenta la inclusión al integrar a adultos mayores, infancias y personas sordas, lo que ha devenido también en un aprendizaje para el equipo del museo.