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martes, 25 de junio de 2024

Concluye el curso sobre la obra de Franz Kafka, a cien años de su fallecimiento

El Subdirector de Bibliotecas de la Cámara de Diputados, Juan Ignacio Alvarado Castellanos, clausuró el curso “La metamorfosis de un proceso”, segunda parte, acerca de la obra de Franz Kafka, a cien años de su fallecimiento, que se realizó de manera virtual y presencial desde la Biblioteca Legislativa. 

Alvarado Castellanos señaló que estos conversatorios continuarán desarrollándose, toda vez que se ha construido ya un público específico para este tipo de actividades y un vínculo muy cercano con las bibliotecas de este recinto.

En su mensaje, a nombre de la Directora de Bibliotecas y Archivo, María Vázquez Valdez, agradeció al maestro Erick Jafeet por haber ilustrado con su gran sabiduría y conocimiento al público en general, así como al personal de la propia Cámara, sobre la vida y obra de este gran escritor, ya que convocó a gente muy interesada en el tema.

Por su parte, Erick Jafeet, catedrático de la Universidad Autónoma de Guadalajara, agradeció a la Cámara de Diputados la oportunidad de haber hecho posible este curso, para llevar a todos el vasto conocimiento de Kafka.

Confió en que en el futuro se dé nuevamente el espacio para realizar un conversatorio y abordar la serie de Franz Kafka y otras obras más.

En su quinta y última exposición, resaltó que Kafka fue el escritor más intrigante en la historia de la literatura, cuya cualidad no solo es por el contenido de sus historias, sino el amasijo cultural fue lo que hizo que escribiera de un modo tan extraño, combinando una prosa muy fría, con vocablos claros y sencillos. 

Por ello, cada que uno lee a Kafka se mete en un laberinto kafkiano y ya es muy difícil salir de ahí, porque su obra es demasiado intrigante. Es el escritor genio por antonomasia, recalcó, por lo que su lectura es imprescindible. 

Dejó en claro que Kafka nunca se alió a ningún partido, ni a ninguna ideología política; sin embargo, a través de los tiempos se ha convertido en el padre de la literatura moderna, por lo que a la fecha no se puede hablar de un escritor que haya hecho suya una ciudad como la de Praga, su cuna.

“No podemos decir: Buenos Aires es Borges, Borges es Buenos Aires; Vargas Llosa es Perú, Perú es Vargas Llosa”, indicó. 

Erick Jafeet refirió que Kafka era un judío germanoparlante, políglota, que para su época contaba con esta virtud de manejar diferentes idiomas, incluso sabía hasta hebreo.

viernes, 21 de junio de 2024

En la Cámara de Diputados se realizó la tercera sesión del curso: “La metamorfosis de un proceso”

 

• Franz Kafka observó el mundo sin dejarse arrastrar por la vida mundana: Erick Jafeet

Franz Kafka fue un precursor de la antimodernidad, uno de los primeros modernos que se acercó a la tecnología de un modo observador y antivulnerable, pero su genialidad consistió en que se puso a observar el mundo sin dejarse arrastrar por él, aseguró el maestro Erick Jafeet. 

Durante la tercera sesión del curso: “La metamorfosis de un proceso”, segunda parte, acerca de la obra de Franz Kafka, a 100 años de su fallecimiento, se proyectaron tres cortometrajes de animación sobre la obra del escritor.

El catedrático de la Universidad Autónoma de Guadalajara señaló que Kafka fue un hombre robustamente autocrítico, que se adjudicaba muchos errores. A la pregunta de ¿qué hizo mal? Realmente fueron muy pocas cosas, por ser precisamente muy perfeccionista; nunca se conformaba con lo que tenía.

De esta manera, dijo, el gran acierto de Franz es que no se dejó arrastrar por la corriente mundana. “Si el mundo bebía, él no, si el mundo mentía, él no; si el mundo era ambicioso, él solo lo era literariamente”.

Es decir, que todo aquello que era atractivo para el mundo a Kafka no le llamaba la atención y lo dejaba pasar, por lo que en medio de toda la vorágine de eventos que se van registrando en el mundo, él vive en un antiprogresismo.  

De ahí que su actitud ante la vida era temeraria, y el universo de Kafka es tan amplio que resulta muy complicado ubicarlo en un solo tópico. Mencionar que algo resulta “kafkiano” es meterse en situaciones complicadas, pues no se sabe a qué tema se refiere precisamente una persona. 

Erick Jafeet dijo que a diferencia de todos los adjetivos que se le atribuyen a Kafka, resulta que era todo lo contrario: contaba con muchos amigos; sin embargo, era reservado y discreto, era un hombre ágil, que practicaba el remo, el ciclismo y, sobre todo, contaba con muchas ganas para vivir. 

Por lo tanto, su posición ante la vida era precisamente la de un hombre con una gran capacidad de asombro, con una amplia imaginación, curioso, y con unas muchas ganas de adentrarse hasta el fondo del universo literario.