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viernes, 15 de septiembre de 2023

Impulsan proyecto de panadería para beneficiar a familias de pueblos originarios mexiquenses

• Elaboran padres de familia pan artesanal y se vende a precio accesible en la región norte del Estado de México.
• Benefician a 14 comunidades en Atlacomulco, Acambay, Temascalcingo y San José del Rincón.
• Cuentan con programas para prevenir, erradicar la violencia y otros factores de riesgo hacia este grupo de la población.

Atlacomulco, Estado de México, septiembre de 2023. Con el propósito de apoyar a familias de pueblos originarios mediante programas de desarrollo regional, Niños de Bobashi, implementó un taller de panadería artesanal para favorecer a las comunidades mazahua y otomí de Atlacomulco.

Niños de Bobashi es una Institución de Asistencia Privada (IAP), legalmente constituida ante la Junta de Asistencia Privada del Estado de México (JAPEM), organismo sectorizado a la Secretaría de Desarrollo Social, y se enfoca en la reducción de brechas de acceso a derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de 14 comunidades originarias de Atlacomulco, San José del Rincón, Acambay y Temascalcingo.

Asimismo, cuenta con programas de crianza positiva y estimulación oportuna, educación integral de la sexualidad y cultura de paz, con el objetivo de prevenir y erradicar la violencia y otros factores de riesgo hacia este grupo de la población.

Respecto al proyecto que impulsan, Monserrat Tapia, asesora de comunicación de Niños de Bobashi, explicó que la panadería es un trabajo coordinado que abona a la sostenibilidad de las comunidades indígenas de la región, ya que lo recaudado se destina al desarrollo local de la población.

Por tal motivo, brinda acompañamiento a los padres de familias para que aprendan y obtengan habilidades en la elaboración del pan, una actividad que también refuerza el sentido de pertenencia comunitario por la variedad de sabores e ingredientes que forman parte de la identidad de este sector.

Para este proyecto, se cuida la calidad de los materiales y la técnica en el proceso de elaboración, que lo convierte en un pan artesanal. La distribución es abierta a la población en general por un precio de cinco pesos por pieza, aunque se le da prioridad a las personas que participan en la institución.

jueves, 1 de diciembre de 2022

Elaboran pan artesanal en el sur del Estado de México


• Fermentan el pan para darle un sabor único y lo cuecen en hornos de piedra.
• Realizan variedad de panes que van desde los tradicionales al gourmet.


Tenancingo, Estado de México, 1 de diciembre de 2022. La panadería llegó a la entidad y al país en la época de la Conquista y aproximadamente en 1525, se realizaron los primeros molinos, posteriormente los amasijos familiares, surgiendo así la producción de pan artesanal en diferentes pueblos mexiquenses.


Al sur del Estado de México, a 57 kilómetros de Toluca y 105 de la Ciudad de México, se localiza un pequeño poblado con vocación panadera, donde el 80 por ciento de sus habitantes, aproximadamente 154 familias, elaboran pan artesanal durante todo el año, es San Miguel Tecomatlán, en el municipio de Tenancingo.


En este poblado el principal ingreso económico es la venta de pan de diferentes sabores, prevalece el de consumo diario que va desde el tradicional cocol hasta aquellos que incorporan mermeladas de diferentes sabores, queso crema, chocolate, nuez, anís, vainilla, hasta los de Día de Muertos, los primeros días de noviembre.


Así, las y los pobladores reconocen este oficio como patrimonio cultural, porque se hereda de generación en generación, desde el siglo XVI hasta nuestros días; además, sus procesos son como antaño se solían realizar, lo que convierte este suculento manjar en una verdadera artesanía.


La panadería de Tecomatlán tiene respeto por el uso de fermentación prolongada, además mantiene integradas las masas pre-fermentadas y masa madre, con la finalidad de conseguir panes de color y sabor natural; estas masas están elaboradas con harina, sal, agua y levadura, la durabilidad del pan es de más de ocho días, ya que una vez que el pan ha salido del horno necesita ser enfriado.


Su elaboración es distinta a la industrial, y la principal diferencia es la doble fermentación, esto hace que el pan sea más sabroso, saludable y ayude a digerirlos fácilmente, además de que la cocción en horno de piedra mejora la calidad del pan aportándole un sabor único.


El pan tradicional se realiza dividiendo la masa en porciones iguales otorgándoles peso homogéneo, tras hornearlo al calor de la piedra se saca y se vacía en huacales para su comercialización.


En Tecomatlán este oficio ha sido heredado por varias generaciones y actualmente en las familias se puede encontrar desde la sexta, séptima e incluso octava generación que se dedica a la elaboración de pan artesanal.


La tradición panadera está vinculada estrechamente con las técnicas de elaboración, la materia prima y la conservación de herencia milenaria de los procedimientos artesanales, los cuales a cada artesano panadero le proporcionan sentimientos de identidad, arraigo al territorio y deseos de innovar la práctica sin alterar los procesos.


El Instituto de Investigación y Fomento de las Artesanías del Estado de México (IIFAEM) invita al público a consumir lo hecho en la entidad, así como a visitar las Tiendas de Artesanías Casart, donde podrán encontrar una variedad de productos con las que se trabaja en el territorio mexiquense.