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jueves, 12 de diciembre de 2024

La EAHNM enriquece su oferta de posgrados con el estreno del Doctorado en Antropología Social

Integran la primera generación 11 doctorandos de la propia escuela, así como de la UACH, la UACJ y la FLACSO-Argentina

Sus planes de estudio buscan formar profesionales comprometidos con la investigación y resolución de problemas académicos y sociales

Con casi 35 años de tradición académica y científica, desde su sede en la Ciudad de Chihuahua, la Escuela de Antropología e Historia del Norte de México (EAHNM) se posiciona aún más como centro de investigación de excelencia en el septentrión del país, al ampliar su oferta de posgrados con la puesta en marcha del Doctorado en Antropología Social.

La Directora de este centro educativo, Cristina Núñez Gutiérrez, considera que la inclusión de este grado académico en la currícula es parte de un proceso de fortalecimiento de los planes y programas de estudio que, a su vez, mantiene el espíritu de la EAHNM, adscrita a la Secretaría de Cultura del Gobierno de México a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La misión de esta institución —expresa— “es la formación de profesionales con pensamiento crítico, comprometidos con la investigación y resolución de problemas académicos y sociales, capaces de incidir en la transformación de los mismos, en congruencia con las áreas de competencia de la antropología”.

Tras la consolidación de la licenciatura en Antropología Social, en 2003, en colaboración con el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, se dio paso a la formación de la maestría, la cual se convirtió en el primer posgrado de la EAHNM y entre cuyos resultados está la publicación de más de 70 tesis y su inscripción en el Sistema Nacional de Posgrados, del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (CONAHCYT).

“Hoy, nos congratulamos por iniciar el Doctorado en Antropología Social, con una planta docente y un alumnado que, en su mayoría, se ha formado en las aulas de esta institución”, manifiesta la titular de la EAHNM.

Luego de una rigurosa evaluación, en la que participaron 20 aspirantes, conforman la primera generación del posgrado 11 doctorandos: ocho de ellos, egresados de la maestría en Antropología Social de la propia escuela; y el resto, de las universidades autónomas de Chihuahua y de Ciudad Juárez, así como de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales-Argentina.

La Secretaria Académica de la EAHNM, Carmen Grajeda Valdez, refiere que el núcleo del profesorado que imparte el doctorado —13 docentes de tiempo completo y otros más de tiempo parcial— forma parte del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores del CONAHCYT, lo cual garantiza la excelencia académica del programa de reciente creación.

El planteamiento del doctorado en Antropología Social —detalla— partió de un diagnóstico sobre su factibilidad, las posibilidades y la necesidad real de esta especialización, “pero también del interés de nuestros egresados, no solo de esta carrera, sino de otras ciencias sociales afines que son proclives a seguir formándose en diversos ejes de investigación”.

Estos son: “Movilidad humana”, “Economía y demografía”, “Trabajo, organización y sistemas socioecológicos”, “Pluralidad y equidad epistémicas”, “Procesos identitarios, violencias, intersecciones y derechos humanos” y “Género, cuerpo y diversidad sexual”.

Grajeda Valdez destaca que estos ejes se inscriben “en la necesidad de discernir y describir nuestra región norte, profundizando en su devenir, diversidad y problemáticas particulares”: de ahí, que están asociados a la Línea de Investigación e Incidencia, Etnografía e Historia del Norte de México, así como vinculados a los Programas Nacionales Estratégicos del CONAHCYT.

Por su parte, la Coordinadora de Posgrados en Antropología Social de la EAHNM, Yanet Jiménez Rojas, explica que, a punto de finalizar el primer semestre del doctorado en Antropología Social, mediante la asesoría de las y los profesores, el alumnado va definiendo sus temas de investigación de óptica regional.

“Los hay con perspectiva de género; sobre movilidad humana enfocada en las circunstancias no tanto de quienes migran, sino de quienes permanecen en su tierra; o bien, exploran las dinámicas urbanas en la capital chihuahuense y otras metrópolis fronterizas, desde las redes de apoyo que se configuran con la emigración”.

“Otros proyectos giran en torno a la profesionalización y las identidades, por ejemplo, en el ámbito de la enfermería; uno aborda un tema pertinente, que es el desplazamiento forzado en comunidades serranas de Chihuahua. Igualmente, indagan en las prácticas mágicas dentro de la ciudad, entendiéndose como parte de los sistemas simbólicos que nos aproximan al mundo y a la ‘realidad’”.

Jiménez Rojas concluye diciendo que el doctorado en Antropología Social de la EAHNM dura cuatro años: el primero de ellos, enfocado en la impartición de materias y la definición del proyecto de investigación, el cual se desarrollará en los tres siguientes por medio de asesorías.

La EAHNM reafirma su compromiso con la formación profesional y se posiciona como un centro de reflexión y semillero de propuestas para el rescate y la preservación del patrimonio cultural de nuestro país; la divulgación de las actividades de su personal docente y alumnado forma parte de la campaña #OrgullosamenteEAHNM.

miércoles, 24 de enero de 2024

Reclama Naucalpan la gran visión de “La Nova Ciudad”

•Hay que entender las transformaciones sufridas, así como por sus habitantes, y las relaciones entre ambos factores a efecto de comprender El Municipio del siglo XXI
•Por otra parte, el reconocer a Naucalpan desde una sociología urbana, el comportamiento humano en un espacio determinado, “Nuestra Ciudad”.

Por Mario Ruiz Hernández

Naucalpan, Méx., enero del 2024.- Naucalpan continúa en la amplia demanda de generar una “Nova Ciudad”, a la realidad actual, a la que se vive en el aquí y el ahora.

El municipio y quienes gobernaron estas generosas tierras, dejaron en el tiempo, una serie de pendientes aún no resueltos.

La demanda superó la oferta con respecto a las obras y los servicios básicos. Naucalpan en distintos momentos creció de manera desordenada, creando una serie de “cinturones de miseria”.

Las consecuencias, una pobreza patrimonial terrible, falta de infraestructura urbana e hidráulica, drenajes, pavimentación y sobre todo agua, entre otros.

En décadas, al menos las últimas cinco, el municipio se desdibujó, y surgieron distintos asentamientos que obviamente, requería mejores condiciones de subsistencia.

Hoy en día, queramos o no reconocerlo y no es cuestión de separatismo o segregación social, el concebir en un mismo municipio, diversos Naucalpan.

Dicho sea, el caso, el de las colonias, el de los pueblos originarios, el de los fraccionamientos medios y residenciales, cada uno con sus problemáticas, sueños, esperanzas y anhelos.

El entender a Naucalpan desde una sociología urbana, el comportamiento humano en un espacio determinado, “Nuestra Ciudad”.

Bajo esa lógica, las transformaciones sufridas en esta ciudad, así como por sus habitantes, y las relaciones entre ambos factores a efecto de comprender el Naucalpan del siglo XXI.

En nuestro tiempo, la retrospectiva a la denominada “Joya de la Corona”, por su auge industrial en los años 50’s a los 70’s, o el nacimiento de las colonias populares; el de la participación ciudadana.

Claro que sí, “Naucalpan fue hecho a mano”, con la participación comunitaria, los Ejércitos del trabajo y la Operación Hormiga y el referente más cercano, Valle Dorado y Los San Rafaeles Chamapa.

Las luchas sociales y democráticas por una vivienda digna, por la introducción del drenaje, las faenas sabatinas y dominicales para la cimentación de los nuevos hogares y su escrituración en Auris.

El otro ejemplo, o del otro lado, el referente “del Pico y la Pala”, en alusión al trabajo comunitario y popular, en “La México 68”, y sus colonias que surgieron a partir de este proyecto.

El Naucalpan receptor de los impactantes flujos migratorios derivados de la expulsión de habitantes de “La Gran Metrópoli, La Ciudad Madre, el Distrito Federal”, actualmente CDMX., y su expansión.

El asentamiento pluricultural, el de residentes de casi todos los Estados de la República compartiendo el territorio espacial, o el mismo espacio”, con incluso, distintas formas de pensamiento y de ser.

El Naucalpan de precisamente este tiempo, “Migrante”, el de paso, y en una de esa, el asentamiento de por vida, ante la problemática de sus países de origen y no lograr “El Sueño Americano”.

El Naucalpan de esa sociología urbana estrechamente ligada a la arquitectura de sus habitantes con la morfología de la Ciudad, a definir en parte el comportamiento humano.

Es decir, los niveles de comodidad (contar con paseos, bulevares, espacios para caminar, por ejemplo), de acceso a los servicios, de cercanía a zonas verdes, comerciales y de entretenimiento.

El Naucalpan y para conocerlo y entenderlo a fondo, no el de moda para los partidaristas o los políticos, ese además de la antropología social, el de la psicología de la percepción, la estética o la semiología para comprender las nuevas relaciones que se establecen en “nuestra ciudad”.

No el Naucalpan de la “Ciudad Ecológica” o el “Naucalpan con Sentido Humano” de los priístas, Azucena Olivares y David Sánchez, “La Ciudad con Vida” de los panistas Edgar Olvera y Victor Gálvez, o “El Naucalpan, Construyendo Confianza”, de los morenistas encabezados por Patricia Durán.

El asunto y de todos, el reconstruirlo, el llevarlo al lugar donde debe o debería estar, y conquistar el inevitable modelo de la “Nova Ciudad”, que urge.