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jueves, 15 de enero de 2026

Niñas y niños, aprenden a jugar con la pelota mixteca en Xacañi, Oaxaca

Gracias al PACMyC, en 2024, se adquirieron materiales básicos como guantes, pelotas, hojas de triplay, entre otros elementos

  • El proyecto “Va de buenas, Xacañi” recibió el apoyo del Programa de Apoyos a las Culturas Municipales y Comunitarias, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México 

  • La iniciativa impulsa el intercambio intergeneracional de un deporte tradicional que representa un legado ancestral

La práctica de la pelota mixteca se refuerza en la comunidad de Xacañi, Oaxaca, a través de “Va de buenas, Xacañi”, beneficiado por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), impulsado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.

Encabezado por Octavio Miguel Miguel, el proyecto pone al centro la pelota mixteca como “un deporte ancestral de origen prehispánico, de raíces profundas en Oaxaca y regiones vecinas, que se juega en un terreno cercano a los cien metros de largo por once de ancho” explica el gestor. 

Octavio Miguel describe que en la competencia se enfrentan dos equipos de cinco participantes que utilizan un guante muy pesado, de entre tres y seis kilos, para golpear una pelota de hule que pesa alrededor de 330 gramos. Señala que aunque se practica sin una red de por medio (como en el tenis), conserva movimientos tradicionales que lo convierten en un símbolo de identidad, resistencia y vida comunitaria.

Gracias al PACMyC, en 2024, se adquirieron materiales básicos como guantes, pelotas, hojas de triplay para la fabricación de equipo infantil, así como elementos para mejorar el terreno de juego. 

Como memoria del aprendizaje, se realizó un documental comunitario en el que quedaron registradas todas las actividades que dan cuenta del valor cultural de la pelota mixteca en Xacañi, así como del entusiasmo de las infancias participantes.

Trabajo comunitario y constante

En una primera etapa, que comenzó a mediados de marzo de 2024,  participaron alrededor de 16 niñas y niños. “Vimos mucha alegría en sus rostros, estaban muy contentos de seguir”, recuerda el responsable del proyecto, quien destaca que el proceso concluyó con un juego amistoso en el que se mostraron las habilidades adquiridas. 

Para el cierre, se elaboraron y distribuyeron reglamentos básicos del juego, con el objetivo de fortalecer el conocimiento de la práctica y su continuidad en la comunidad.

“El propósito es dejarles ese legado, que ese deporte no se deje en este pueblo porque la pelota mixteca representa una alternativa para que niñas y niños encuentren espacios de convivencia, juego y aprendizaje colectivo”, explica Miguel. 

“Va de buenas, Xacañi” se suma a los proyectos comunitarios que, con el respaldo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, fortalecen prácticas culturales vivas y promueven la participación de las infancias en la preservación de saberes y expresiones tradicionales.

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miércoles, 14 de enero de 2026

Medicina ancestral y purificación del cuerpo en “Temazcal Rodante Cuauhhtzilli”

Las personas buscan la experiencia que genera: estar en un lugar oscuro, una temperatura alta y en comunión con otras personas

  • El proyecto, que impulsa la creación de comunidad y la medicina tradicional en Aguascalientes, contó con el apoyo del PACMyC, programa de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México

  • Se impulsan el rescate de usos y costumbres de los pueblos originarios y la construcción de comunidad

Con el propósito de preservar y difundir la medicina tradicional y recordar la importancia de las actividades comunitarias, Mónica Cecilia Muñoz González desarrolló en Aguascalientes el proyecto “Temazcal Rodante Cuauhhtzilli”, el cual surgió en 2017, en una combi.

Muñoz González transportaba al público al municipio de Calvillo, en el que se encontraba el temazcal; con el paso del tiempo, decidió que era más sencillo llevar el temazcal a otras comunidades y así acercarlo a más personas. “En vez de llevar a la gente al temazcal, éste llega hasta donde la gente se encuentra”, refiere en entrevista Mónica González. 

Así surgió el proyecto, el cual obtuvo el beneficio del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) en 2024. En la actualidad, la combi mantiene un papel importante en el proyecto, en ella se transportan los materiales para instalar el temazcal, ya que se requieren 16 varas de sauce que se amarran a una estructura circular muy delgada que le da la forma cónica.

Por sesión, Mónica recibe cerca de treinta personas “de todas las edades, desde los pequeños hasta gente de la tercera edad a quienes ayuda que su cuerpo empiece a funcionar mejor”. El temazcal, describe, es un tipo de baño de vapor, que ofrece beneficios en distintas áreas que conforman al ser humano, pues hace limpieza del cuerpo y fortalece el sistema inmunológico, entre otros beneficios. 

En el temazcal, “la piedra caliente junto con el agua forma un vapor que eleva la temperatura, entonces, este calor funciona un poco como cuando tienes fiebre; si te enfermas, tu cuerpo sube la temperatura y mata todos los virus que son ajenos a tu cuerpo”, considera la entrevistada. 

Utilizado en múltiples comunidades de nuestro país, las personas lo buscan, por la experiencia que se genera: estar en un lugar oscuro, una temperatura alta y en comunión con otras personas.

Con “Temazcal Rodante Cuauhhtzilli” se impulsan el rescate de usos y costumbres de los pueblos originarios y la construcción de comunidad, ya que al ser un elemento ritual, establece una conexión social. “Así que el temazcal merece su reconocimiento porque ha venido haciendo una gran labor”, comenta Mónica Muñoz.

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lunes, 15 de diciembre de 2025

AFROMEXART: resistencia, arte y memoria en la era digital

El proyecto propone una mirada profunda hacia las mujeres afrodescendientes como guardianas de saberes y creación.

  • Un espacio que celebra la resistencia y la espiritualidad afrodescendiente a través de tres proyectos

  • La iniciativa contó con el respaldo del PACMyC, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México

Desde Chiapas, la escritora e investigadora Montserrat Aguilar Ayala construye AFROMEXART: un espacio cibercimarrón para la memoria de las artistas afromexicanas, un proyecto que entrelaza arte, memoria y tecnología para visibilizar las voces afrodescendientes en el ámbito cultural contemporáneo.

Con el deseo de crear un territorio simbólico de libertad, el proyecto propone una mirada profunda hacia las mujeres afrodescendientes como guardianas de saberes y creación. “Nuestro arte no busca complacer miradas ajenas, sino reconstruir lo que nos fue arrebatado”, expresa Monserrat Aguilar, activista, investigadora y poeta, quien dedica su trabajo a recuperar memorias invisibilizadas.

AFROMEXART teje dichos objetivos a través de un directorio digital, un pódcast y una plataforma interactiva, con los que la artista reimagina el espacio digital como un territorio de resistencia. Aguilar lo describe como “una casa de memoria en el ciberespacio, donde las mujeres afrodescendientes pueden reconocerse entre sí, compartir sus historias y tejer redes de colaboración sin fronteras”.

El directorio se consolida a través de convocatorias que abre en redes sociales (Facebook, Instagram y Tiktok). A la fecha, el proyecto reúne a más de 90 creadoras –poetas, artistas visuales, bailarinas, fotógrafas y cineastas– quienes, desde distintos rincones del país y del mundo, dialogan sobre identidad, espiritualidad, cuerpo y territorio.

Inspirado en la idea del cimarronaje, concepto que evoca la huida hacia la libertad de las comunidades negras durante la esclavitud, el proyecto traslada la resistencia al entorno digital. “Ser cibercimarrona es usar la tecnología para romper el silencio impuesto, para habitar el internet desde la negritud y no desde la marginalidad, aquí el arte, se convierte en un acto político y espiritual que desafía las jerarquías impuestas por el canon occidental”, afirma la activista.

El pódcast “Flores en el desierto” extiende la conversación al plano sonoro. Cada episodio reúne voces de mujeres afrodescendientes de África, Colombia, Cuba y México que comparten experiencias sobre el cuerpo, la maternidad, la resistencia y el arte como curación. “El sonido nos une como antes lo hacía el fuego. Ahí, entre las palabras, seguimos vivas”.

En noviembre del presente año, AFROMEXART lanzó la publicación Afro Micelio, una antología digital colectiva que explora el afrofuturismo y la espiritualidad afrodescendiente. A través de poesía, narrativa e ilustración, las autoras reescriben su historia desde la raíz. Aguilar Ayala considera que “cada texto, cada dibujo es una forma de sanar lo que la historia quiso olvidar”.

AFROMEXART –que contó con el respaldo del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) 2024, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México– es un ecosistema para mujeres que se expresan y preservar su herencia cultural desde la era digital. 

“AFROMEXART no solamente es un espacio cibernético, es una herida que florece. Es memoria, que se rehace cada vez que una mujer negra decide contar su historia”.

El proyecto reafirma el compromiso con la diversidad, la justicia social y la preservación de los saberes ancestrales en diálogo con el presente; “que reivindica el derecho a narrarse y a ocupar el espacio virtual sin pedir permiso”, afirma Aguilar.

Para tener más información sobre el proyecto, visita la plataforma afromexart.com, el pódcast “Flores en el desierto” disponible en plataformas digitales.

jueves, 28 de noviembre de 2024

En conmemoración por los 35 años de PACMyC, la Lotería Nacional dedica billete a este programa

El Sorteo Zodiaco número 1685 de la Lotería Nacional conmemora los 35 años del Programa de Apoyos a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) con la emisión de un billete conmemorativo para el sorteo del domingo 8 de diciembre de 2024, con 7 millones de pesos destinados al Premio Mayor.

Creada en 1989 desde la Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas (DGCPIU) de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, la convocatoria PACMyC se instituyó como una estrategia para la recuperación de la Cultura Popular de los pueblos originarios, las comunidades y municipios, así como para el fortalecimiento de los procesos que sustentan sus expresiones identitarias, a través del financiamiento de proyectos postulados desde las mismas comunidades.

Salvo por los estados de Nuevo León y San Luis Potosí, en 2024, la convocatoria PACMyC contó con la participación del resto de los estados de la República mexicana, con un monto total de 59 millones 900 mil pesos que han sido destinados a 763 proyectos beneficiados.

El acto protocolario para el lanzamiento de este billete tuvo lugar en el Museo Nacional de Culturas Populares, donde la directora del Recinto, Yessica Morales Vega, reconoció a todas las personas que han sido parte de este programa desde hace más de tres décadas.

Al hacer uso de la palabra, el Jefe de la Unidad Departamental de Vinculación Cultural Comunitaria de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, Rodrigo Ruíz Herrera, indicó que PACMyC “ha sido un parteaguas para la Cultura Comunitaria, la preservación y difusión del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) de comunidades, pueblos y barrios. Ha sido, también una resistencia firme y creativa frente a los retos de la globalización.”

Posteriormente, la Titular de la Dirección General de Cultura Originaria, Popular y Urbana de la Secretaría de Cultura del estado de Hidalgo, Alma Daniela Pérez Martínez, agradeció tanto el apoyo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México como de la DGCPIU para lograr que el PACMyC llegue no solo a las cabeceras municipales, sino a todas las comunidades, de forma transversal e inclusiva.

La Directora responsable del PACMyC, Georgina Almazán Salvador, destacó el trabajo de las y los promotores del programa y apuntó que en los últimos seis años se han visto beneficiados 5 mil proyectos de salvaguarda, promoción y difusión cultural de pueblos y comunidades, a través de la entrega de 400 mil millones de pesos.

Adicionalmente, la Directora de Unidades Regionales de la DGCPIU, Tania Mena, indicó que el PACMyC es una herramienta cultural para cambiar la realidad y reconocer a las culturas populares como parte de la riqueza de México.

La sesión cerró con las palabras del Gerente de la Coordinación de Asesores, Manuel Camacho Higareda, quien asistió en representación del Director General de la Lotería Nacional, Marco Antonio Mena Rodríguez, para expresar que, al adquirir un billete de los 35 años de PACMyC, se puede participar por el Premio Mayor de 7 millones de pesos y, al mismo tiempo, realizar una acción solidaria, ya que la entidad genera recursos para favorecer los programas sociales del Gobierno de México que benefician a la población vulnerable, sobre todo, en materia de salud, infraestructura y educación.

Posteriormente se llevó a cabo la presentación del billete conmemorativo, en cuyo diseño se aprecia un detalle de bordado en punto de cruz sobre tela de canevá, típico de la región maya. También está presente “Pacmitrón”, personaje creado por el artista visual Alejandro Magallanes y que desde 2014 forma parte de la identidad visual de la convocatoria PACMyC.

En el evento también estuvieron presentes los niños gritones de la Lotería Nacional, así como el Ensamble Cerrojo, agrupación beneficiada por PACMyC en 2020 y 2023, el cual se encargó del cierre musical de este evento.

martes, 15 de octubre de 2024

Fortalecen la danza indígena de La Malinche en Soconusco, Veracruz


Soconusco posee un tesoro cultural muy apreciado por sus habitantes: el pozo de la sal, reliquia histórica del pueblo que guarda leyendas y mitos de la época prehispánica. Se cree que Moctezuma lo utilizó para esconderse y lloró la derrota de su pueblo. Cada mes de mayo, las y los lugareños recuerdan la tradición mediante danzas, música y rituales. La nombran “La Feria de la sal”.

En la festividad, se presentan las danzas más representativas y tradicionales de la región: una de ellas es La Malinche, comandada por Artemio Limón Doroteo, que por el proyecto “Fortalecimiento y promoción de la danza indígena de La Malinche en Soconusco, Veracruz” recibió recursos del Programa de Apoyos a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) para renovar el vestuario de sus danzantes.

La Malinche es un baile ceremonial en honor a Pijchal (la serpiente de los siete colores del cielo), la deidad más venerada de los teneek del Ja o huastecos del sur. La danza se ejecuta desde antes de la era cristiana. Se creía que fue Pijchal quien los guió hasta Tuxpan para indicar dónde deberían fundar o establecer sus aldeas.

En la región de Tuxpan, el baile tiene mucho arraigo; pero su presencia también llega hasta Tancoco, Tamalin, Temapache, Tempoal, Tantoyuca, Tamiahua y Soconusco.

Para realizar esta danza, los bailadores se caracterizan con trajes de colores vistosos, armas y máscaras elaboradas con madera. A lo largo de la representación, se escuchan diferentes piezas, una para cada personaje y circunstancia: “La danza de La Malinche o la Conquista, como también la conocemos, consiste en danzar 12 sones, y entre cada uno se da un diálogo; en total, es una danza que dura aproximadamente dos horas”, precisa el entrevistado.

Artemio Limón resalta que él tiene 70 años y su fortaleza ya no es la misma; sin embargo, hace hasta lo imposible para que esta danza no se pierda. Por ello hace una invitación constante a los niños y jóvenes en la escuela donde imparte clases.

Con el apoyo del PACMyC que recibieron compraron trajes, huaraches, ropa, lentejuelas, espejos y listones de colores, material que se estrenará pronto.

“Es cuestión de que se decidan los participantes y poder organizar bien al grupo, el cual debe estar integrado por 12 y hasta 15 danzantes, que se disponen en dos filas de seis o siete (simbolizando la semana solar con sus días y noches). Uno más dirige el movimiento y es llamado monarca: él baila a la cabeza y en el centro del grupo”.

jueves, 3 de octubre de 2024

En Jalisco, Oscar Armando Vázquez preserva técnicas ancestrales para textiles

En Tepatitlán de Morelos, Jalisco, el Maestro Artesano Oscar Armando Vázquez Lomelí ha dedicado su vida al rescate de las técnicas ancestrales de tejido y teñido en la región de los Altos de Jalisco.

Utilizando hilos y tintes naturales como el añil silvestre, la grana cochinilla, las agallas de roble y el palo de tinta, Vázquez Lomelí busca rescatar prácticas en peligro de desaparecer.

En entrevista, el joven artesano cuenta que su interés por los textiles comenzó a muy temprana edad, cuando tenía apenas 14 años: “Empecé haciendo macramé y bordados regionales gracias a mi familia, quienes sabían de deshilados y punto de cruz. Fue mi bisabuela quien me enseñó a hilar con malacate”, recuerda.

Desde entonces, su curiosidad por los textiles fue en aumento, lo que lo llevó a experimentar con el telar de cintura en 2015 y, posteriormente, con el telar de pedales, que adquirió del artesano Jesús Arroyo.

Casi de inmediato, aprendió a teñir con diversos tintes naturales de la región; esto, de acuerdo con sus palabras, marcó un antes y un después en su trayectoria como artesano textil.

Uno de los aspectos más destacados de su trayectoria es el rescate de los tintes naturales, un conocimiento que había sido transmitido oralmente por generaciones.

“Al principio pensé que en mi pueblo ya no había esos conocimientos, pero empecé a investigar y a entrevistar a los mayores. Fue así como descubrí que muchas plantas que consideraba malezas eran en realidad parte esencial del teñido, como la jarilla, que, además de fijar colores, se usa en otras partes del proceso de tejido”, comenta el artesano.

Explorando su propio estilo, Vázquez Lomelí buscó innovar en las tradiciones, así que logró hacer en telar la iconografía tradicional de su familia, aunque esta había sido, por cinco generaciones, hecha sólo en bordados.

Esta búsqueda le ha permitido explorar nuevos diseños y combinaciones de colores que, aunque no siempre se ajustan a lo tradicional, le han otorgado distinción: “Utilizo combinaciones de colores que se me ocurren en el momento. A veces salen de lo convencional, pero se ven bonitas”, explica.

Uno de sus proyectos más significativos ha sido el rescate de la Cobija prieta, un tipo de manta tejida que, de acuerdo con el creador, estuvo en desuso desde la década de 1980.

“Pensaba que los tejidos que veía en mi pueblo venían de otros lugares, pero después de hablar con personas mayores me di cuenta de que aquí también se tejían cobijas y gabanes. Fue entonces cuando me dediqué a buscar a las familias de los antiguos tejedores y recopilar sus historias y técnicas”, comparte el maestro. Este esfuerzo le valió ser beneficiario del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) con su proyecto “Rescate de la Cobija Prieta”.

Asimismo, Vázquez Lomelí señala que no sólo se dedica a la creación de textiles: también, a la enseñanza. Desde 2016 hasta 2021, se desempeñó como docente en la Casa del Artesano en Tepatitlán y Acatic, donde enseñaba a tejer en telar de cintura y colonial. Además, ha impartido talleres en distintos municipios de Jalisco, promoviendo el uso de tintes naturales y técnicas de tejido.

"La respuesta ha sido muy positiva. En algunos lugares, como Jocotepec, el interés de los jóvenes fue tan grande que lograron crear su propia escuela de telar gracias a un taller que impartí", relata.

Su labor ha sido reconocida en varias ocasiones. En 2020, fue galardonado con el Premio Especial para Jóvenes en el Concurso Estatal de Artesanías de Jalisco; y en 2021 obtuvo el primer lugar en la categoría Textiles, con su pieza Morral Mestizo, en el mismo concurso. En 2024, ganó el Galardón Jalisco y Arte Indígena con su obra Recuerdos color añil, una pieza que destaca por el uso de tintes naturales y la aplicación de técnicas tradicionales de los Altos de Jalisco.

Fuera de su Estado, también ha participado en diversas exposiciones y encuentros nacionales, tales como el Encuentro Nacional del Sarape en Contla, Tlaxcala, y la Expo Fibras, Hilados y Tejidos en la Universidad de Guadalajara.

Actualmente, Óscar Armando Vázquez Lomelí trabaja desde su Casa Taller Tecuani Arte Textil, donde se dedica a la creación de piezas únicas y a la enseñanza de las técnicas tradicionales que ha rescatado.

Finalmente, destaca que continuará su esfuerzo por preservar las técnicas ancestrales, asegurando que el legado textil de los Altos de Jalisco siga vivo a través de las nuevas generaciones, mientras las adapta a las demandas y gustos actuales.

Para conocer más sobre el trabajo de Oscar Armando Vázquez, su proceso creativo y los proyectos que tiene en puerta, puedes seguirlo en Instagram como @tecuani_arte_textil.